El interior de una campana extractora puede convertirse en una de las zonas más grasientas de la cocina. Mientras cocinamos, el aparato aspira aire cargado de pequeñas partículas de aceite y vapor. Una parte queda retenida en los filtros, pero con el tiempo también puede depositarse sobre las superficies interiores.
Cuando esta grasa permanece durante semanas o meses y recibe calor repetidamente, puede transformarse en una película amarilla, espesa y pegajosa. El polvo se adhiere a ella y termina formando una suciedad mucho más difícil de eliminar con un simple paño.
Una limpieza profunda puede mejorar considerablemente el estado de la campana, pero hay que trabajar con especial cuidado porque en su interior existen un motor, conexiones eléctricas, iluminación y otros componentes que nunca deben empaparse.
Antes de empezar: desconecta la campana
Este es el paso más importante.
Apaga la campana y desconéctala de la alimentación eléctrica siguiendo las instrucciones del fabricante. Si está conectada directamente a la instalación, utiliza el procedimiento de aislamiento recomendado para el aparato.
Espera también hasta que la placa de cocina y la iluminación de la campana estén completamente frías.
Nunca realices una limpieza húmeda alrededor del motor o las conexiones mientras el aparato esté conectado.
Consulta el manual
Las campanas extractoras pueden tener diseños muy diferentes.
Antes de desmontar filtros o cubiertas, comprueba las instrucciones del fabricante para saber:
- Qué filtros pueden retirarse
- Si pueden lavarse
- Qué superficies admiten detergentes
- Qué piezas no deben mojarse
- Cómo acceder a las zonas interiores
- Si existen filtros de carbón que necesitan sustitución
No desmontes el motor ni otros componentes eléctricos para realizar una limpieza doméstica.
Material necesario
Para una campana con superficies lavables puedes preparar:
- Agua caliente, pero no hirviendo
- Detergente líquido desengrasante para platos
- Un recipiente grande o fregadero
- Paños de microfibra
- Una esponja no abrasiva
- Un cepillo de cerdas suaves
- Un cepillo de dientes viejo para las esquinas
- Guantes domésticos
- Toallas o papel absorbente para proteger la placa
En casos de grasa especialmente resistente puede utilizarse un desengrasante compatible con el material, siguiendo estrictamente las instrucciones del producto y del fabricante de la campana.
Protege la zona situada debajo
Antes de retirar los filtros, cubre la placa de cocina con una toalla vieja o papel absorbente.
Cuando una campana está muy sucia, pequeñas gotas de grasa pueden desprenderse durante el desmontaje.
La protección también evita que una pieza metálica caiga directamente sobre una placa de vidrio.
Retira los filtros metálicos
La mayoría de las campanas incorporan uno o varios filtros antigrasa.
Normalmente pueden retirarse mediante una pestaña o pequeño mecanismo de liberación.
Sujeta el filtro con una mano mientras accionas el cierre con la otra para evitar que caiga.
Si no encuentras el mecanismo, consulta el manual.
No fuerces las piezas.
Diferencia entre filtros metálicos y filtros de carbón
Los filtros metálicos antigrasa suelen ser lavables cuando el fabricante así lo indica.
Los filtros de carbón utilizados en muchas campanas de recirculación son diferentes.
Los modelos convencionales de carbón generalmente necesitan sustituirse después de cierto tiempo, aunque existen algunos filtros regenerables que requieren un mantenimiento específico.
No sumerjas automáticamente un filtro de carbón en agua.
Comprueba siempre las instrucciones correspondientes a tu modelo.
Cómo desengrasar los filtros metálicos
Si los filtros son lavables, llena un fregadero o recipiente con agua caliente.
Añade una pequeña cantidad de detergente desengrasante para platos.
Sumerge los filtros y déjalos aproximadamente entre 15 y 30 minutos.
El objetivo del remojo es ablandar la película de grasa.
Cuando el agua empiece a adquirir un color amarillento, significa que parte de la suciedad se está desprendiendo.
Cepilla sin deformar la malla
Después del remojo, utiliza un cepillo suave.
Trabaja en ambos lados del filtro.
No presiones excesivamente.
Las mallas metálicas están formadas por varias capas finas que pueden deformarse.
Si todavía queda grasa, cambia el agua y repite el proceso.
Dos remojos moderados suelen ser preferibles a intentar eliminar toda la suciedad utilizando un cepillo extremadamente duro.
Cómo limpiar el interior de la campana
Con los filtros fuera podrás acceder mejor a las superficies internas.
Prepara una solución sencilla con aproximadamente:
- 1 litro de agua caliente
- 1 cucharada de detergente líquido para platos
Humedece un paño de microfibra y escúrrelo muy bien.
El paño debe estar húmedo, no chorreando.
Pásalo por las superficies metálicas accesibles cubiertas de grasa.
Ablanda primero la capa pegajosa
Cuando la grasa está muy endurecida, evita empezar frotando con fuerza.
Mantén durante unos minutos un paño húmedo con agua caliente y detergente sobre la superficie, siempre que puedas hacerlo sin acercar líquido a componentes eléctricos.
El calor moderado y el detergente ayudan a reblandecer la grasa.
Después retira progresivamente la película con una microfibra o una esponja no abrasiva.
Aclara el paño frecuentemente.
Trabaja por pequeñas secciones
No intentes cubrir todo el interior con producto de una sola vez.
Divide la superficie en pequeñas zonas.
Limpia una sección, retira la grasa y pasa después a la siguiente.
Este método evita que la suciedad desprendida se distribuya nuevamente por otras partes de la campana.
También permite controlar mejor la cantidad de humedad utilizada.
Las esquinas necesitan un cepillo pequeño
La grasa suele concentrarse alrededor de:
- Uniones metálicas
- Tornillos
- Esquinas
- Bordes
- Soportes de los filtros
- Pequeños canales
Utiliza un cepillo de dientes viejo ligeramente humedecido.
Trabaja con movimientos cortos y retira inmediatamente la grasa desprendida con un paño.
No introduzcas el cepillo dentro del motor ni de conexiones eléctricas.
Mucho cuidado alrededor del motor
El motor no debe tratarse como una superficie normal de cocina.
No lo pulverices con agua, desengrasante ni espuma.
Tampoco viertas líquido sobre el ventilador.
Si existe grasa superficial sobre una cubierta accesible que el fabricante permite limpiar, utiliza un paño apenas humedecido.
Para acumulaciones importantes dentro del conjunto del motor o en componentes que requieren desmontaje, puede ser preferible solicitar mantenimiento profesional.
No pulverices directamente dentro de la campana
Aunque un pulverizador parezca cómodo, puede enviar pequeñas gotas a lugares que no deberían mojarse.
Una opción más controlada consiste en aplicar el producto sobre el paño y después utilizar el paño sobre la superficie.
Así puedes limitar exactamente dónde llega la humedad.
Qué hacer con la grasa extremadamente resistente
Si agua caliente y detergente no son suficientes, utiliza un desengrasante específicamente compatible con el material de la campana.
Haz primero una prueba en una zona discreta.
Respeta:
- La dosis
- El tiempo de actuación
- Las precauciones de ventilación
- Las instrucciones de aclarado
No dejes un producto fuerte actuando durante mucho más tiempo del recomendado.
Cuidado con el aluminio
Algunos filtros y componentes de campanas son de aluminio.
Los productos muy alcalinos pueden oscurecer o alterar determinados acabados de aluminio.
Por eso no conviene utilizar automáticamente limpiadores para horno, sosa cáustica o desengrasantes extremadamente fuertes.
Comprueba siempre la compatibilidad.
Una pieza limpia pero permanentemente decolorada no representa una mejora estética.
¿Sirve el bicarbonato?
El bicarbonato puede proporcionar una ligera acción abrasiva, pero no es imprescindible para limpiar una campana.
Sobre superficies delicadas o acabados brillantes puede dejar marcas si se frota agresivamente.
Para la grasa amarilla, empieza por detergente desengrasante y agua caliente.
Si el fabricante permite utilizar bicarbonato sobre una superficie concreta, aplícalo de manera localizada y suave.
No lo introduzcas en motores, ranuras ni conductos eléctricos.
¿Y el vinagre?
El vinagre tampoco es el producto principal para una capa gruesa de grasa.
Su naturaleza ácida puede ayudar con determinados depósitos minerales, pero un detergente desengrasante resulta normalmente más apropiado para aceites y grasas de cocina.
Además, algunos metales y acabados pueden ser sensibles a los ácidos.
No utilices vinagre sin comprobar la compatibilidad del material.
No mezcles diferentes productos
Nunca mezcles productos de limpieza para intentar aumentar su eficacia.
Especialmente, no combines lejía con:
- Vinagre
- Limón
- Amoníaco
- Otros limpiadores ácidos
Estas mezclas pueden producir gases peligrosos.
Tampoco mezcles un desengrasante comercial con otros productos salvo que su fabricante indique expresamente que es seguro.
Retira todos los restos de detergente
Después de eliminar la grasa, utiliza otro paño limpio ligeramente humedecido con agua.
Escúrrelo muy bien.
Pásalo varias veces sobre las superficies que hayas limpiado.
El objetivo es retirar el detergente y los residuos grasos restantes.
Aclara el paño frecuentemente para evitar redistribuir la suciedad.
Seca completamente el interior
Utiliza una microfibra seca para retirar la humedad.
Presta atención a las esquinas, uniones y soportes de los filtros.
No vuelvas a conectar inmediatamente la campana si todavía existen superficies húmedas cerca de componentes eléctricos.
Todo debe estar completamente seco antes de volver a utilizar el aparato.
Aclara y seca los filtros
Después del cepillado, aclara los filtros metálicos con abundante agua.
Observa la malla a contraluz.
Debería verse libre de grandes depósitos de grasa.
Sacude suavemente el exceso de agua y déjalos secar completamente en posición adecuada.
No reinstales filtros mojados.
Vuelve a montar las piezas
Cuando los filtros y el interior estén completamente secos, instala cada pieza siguiendo las instrucciones del fabricante.
Comprueba que los filtros estén correctamente sujetos.
Después retira la protección de la placa y limpia cualquier residuo que haya caído.
Solo entonces vuelve a conectar la alimentación.
Qué hacer si la campana sigue oliendo a grasa
Si los filtros y las superficies accesibles están limpios pero continúa existiendo un olor fuerte, puede haber acumulación en zonas internas no accesibles mediante mantenimiento doméstico.
En campanas con salida al exterior también puede ser necesario revisar el conducto según las recomendaciones del fabricante.
En modelos de recirculación, comprueba el estado del filtro de carbón.
Un filtro saturado no recuperará necesariamente su funcionamiento mediante una limpieza superficial.
Cómo saber si un filtro necesita atención
No esperes necesariamente a que esté completamente marrón.
Un filtro saturado de grasa puede reducir el flujo de aire y hacer que la campana funcione peor.
Revísalo periódicamente.
La frecuencia necesaria depende de cuánto cocines y del tipo de preparación.
Un hogar donde se realizan frituras con frecuencia necesitará limpiar los filtros más a menudo que uno donde predominan preparaciones con poca grasa.
Cómo evitar una nueva acumulación
Una vez recuperada la campana, mantenerla limpia requiere mucho menos trabajo.
Después de cocinar y cuando el aparato esté frío, pasa una microfibra por las superficies exteriores donde hayan aparecido salpicaduras.
Revisa los filtros periódicamente.
No esperes hasta que la grasa empiece a gotear.
También es recomendable encender la campana durante las preparaciones que generan vapor y grasa, utilizando la velocidad apropiada.
Errores frecuentes
Evita especialmente:
- Limpiar la campana mientras está conectada.
- Trabajar cuando las luces todavía están calientes.
- Pulverizar directamente sobre el motor.
- Empapar componentes eléctricos.
- Sumergir filtros de carbón convencionales.
- Utilizar productos fuertes sin comprobar la compatibilidad.
- Aplicar limpiador de horno automáticamente sobre aluminio.
- Frotar filtros metálicos hasta deformarlos.
- Utilizar estropajos metálicos sobre superficies delicadas.
- Mezclar distintos productos químicos.
- Volver a instalar filtros húmedos.
- Desmontar el motor sin conocimientos técnicos.
El método para recuperar una campana muy grasienta
Cuando el interior está cubierto por una gruesa película amarilla y pegajosa, la mejor estrategia consiste en trabajar progresivamente.
Desconecta primero el aparato. Retira y limpia por separado los filtros lavables. Después utiliza agua caliente con detergente desengrasante para ablandar la grasa de las superficies interiores accesibles.
Trabaja por pequeñas zonas con un paño bien escurrido y utiliza un cepillo suave únicamente en las esquinas difíciles. Mantén los líquidos lejos del motor, las conexiones y otros componentes eléctricos.
Finalmente, retira todos los residuos con un paño húmedo limpio y seca completamente cada pieza antes de volver a montar y conectar la campana.
Una vez eliminada la acumulación antigua, revisar los filtros y limpiar las salpicaduras regularmente evitará que la grasa vuelva a transformarse en esa gruesa capa amarilla y pegajosa tan difícil de retirar.