Los coladores plegables de silicona son muy prácticos: ocupan poco espacio, pesan poco y pueden guardarse incluso en los cajones más pequeños. Sin embargo, su diseño tiene un inconveniente que aparece después de muchos usos: los pliegues pueden convertirse en auténticas trampas para la grasa y los restos de comida.
Aunque el colador parezca limpio a simple vista, al desplegar completamente la silicona pueden aparecer pequeñas manchas oscuras, residuos pegajosos o suciedad acumulada justo en las uniones.
Por suerte, no hace falta frotar durante mucho tiempo ni utilizar productos demasiado agresivos. Hay un método sencillo que ayuda a ablandar la suciedad y permite llegar mucho mejor a esos rincones difíciles.
Por qué se ensucian tanto los pliegues de silicona
Cada vez que utilizamos el colador para escurrir pasta, verduras u otros alimentos, pequeñas partículas pueden introducirse entre los pliegues.
El problema aumenta cuando el colador se lava estando parcialmente plegado. El agua y el detergente no alcanzan correctamente todas las zonas y, con el tiempo, pueden quedar restos de:
- grasa de los alimentos;
- almidón de pasta, arroz o patatas;
- pequeñas partículas de verduras;
- restos secos de salsas;
- residuos de detergente;
- humedad atrapada entre los pliegues.
Cuando estos restos se secan varias veces, eliminarlos únicamente con una esponja resulta complicado.
El truco: agua caliente y lavavajillas antes de frotar
La clave consiste en ablandar primero la suciedad en lugar de intentar arrancarla en seco.
Necesitarás agua caliente, unas gotas de lavavajillas y un cepillo pequeño de cerdas suaves. Puede servir un cepillo destinado exclusivamente a la limpieza de utensilios de cocina.
Paso 1: despliega completamente el colador
Antes de comenzar, abre el colador hasta su posición máxima.
Pasa los dedos suavemente por los pliegues para comprobar dónde se encuentra la suciedad. Muchas veces las zonas que parecen limpias cuando el utensilio está plegado revelan residuos al estirar la silicona.
Paso 2: prepara un baño de agua caliente
Llena el fregadero o un recipiente suficientemente grande con agua caliente, pero no hirviendo.
Añade unas gotas de lavavajillas y mezcla ligeramente para distribuirlo.
Introduce el colador completamente abierto y procura que los pliegues queden sumergidos.
Déjalo reposar aproximadamente 15 o 20 minutos.
Durante este tiempo, el agua caliente ayuda a reblandecer los restos secos mientras que el detergente facilita la eliminación de la película grasa.
El detalle que marca la diferencia
Después del remojo, no vuelvas a plegar inmediatamente el colador.
Mantén la silicona completamente extendida y separa ligeramente cada pliegue mientras pasas un cepillo suave por las ranuras.
Realiza movimientos cortos siguiendo la forma de los pliegues.
Normalmente notarás que la suciedad que antes parecía incrustada comienza a desprenderse con mucha más facilidad.
En las zonas estrechas también puede utilizarse un cepillo pequeño y flexible, siempre evitando herramientas metálicas o puntiagudas que puedan perforar o deteriorar la silicona.
No olvides los pequeños orificios
La base perforada también merece atención.
Los pequeños agujeros pueden acumular restos de alimentos que terminan secándose y dificultando el drenaje.
Pasa el cepillo por ambos lados de la base y deja correr agua a través de los agujeros. No es recomendable intentar destaparlos con cuchillos, agujas u objetos afilados, ya que podrían dañar permanentemente el utensilio.
Aclara abundantemente
Cuando hayas terminado de limpiar los pliegues y la base, aclara el colador bajo abundante agua corriente.
Mientras lo haces, ábrelo y ciérralo varias veces.
Este sencillo movimiento permite que el agua atraviese las diferentes posiciones de los pliegues y ayuda a expulsar cualquier resto de jabón o suciedad que haya quedado escondido.
Comprueba especialmente las uniones entre la silicona y las partes rígidas del colador.
El secado también es importante
Uno de los errores más habituales consiste en lavar perfectamente el colador y plegarlo cuando todavía está húmedo.
La humedad atrapada entre las capas puede favorecer malos olores y hacer que el utensilio vuelva a ensuciarse rápidamente.
Después del lavado, sacude el exceso de agua y deja el colador completamente desplegado hasta que esté seco.
Solo entonces conviene plegarlo y guardarlo.
¿Y si todavía quedan restos difíciles?
Si la suciedad lleva mucho tiempo acumulándose, puede ser necesario repetir el remojo.
En lugar de aumentar mucho la fuerza al frotar, vuelve a dejar el colador unos minutos en agua caliente con lavavajillas.
Dos limpiezas suaves suelen ser preferibles a una limpieza demasiado agresiva que termine rayando, deformando o debilitando la silicona.
Si existen manchas que no desaparecen pero la superficie está perfectamente limpia, también puede tratarse simplemente de una decoloración permanente causada por ciertos alimentos.
Cómo evitar que vuelva a ocurrir
La mejor solución es dedicar unos segundos adicionales al colador después de cada uso.
Acláralo inmediatamente para impedir que los alimentos se sequen, lávalo siempre completamente desplegado y presta especial atención a las ranuras.
Una vez por semana, si se utiliza con frecuencia, conviene revisar los pliegues bajo una buena iluminación.
También es recomendable evitar dejar durante horas restos de alimentos grasos o con pigmentos intensos en contacto con la silicona.
Un utensilio que puede durar mucho más
Un colador plegable que presenta suciedad en los pliegues no necesariamente necesita ser reemplazado.
En muchos casos, un remojo con agua caliente y lavavajillas seguido de un cepillado suave es suficiente para recuperar esas zonas difíciles de alcanzar.
El secreto está en desplegarlo completamente durante todo el proceso y, sobre todo, dejarlo secar abierto antes de guardarlo.
Con esta pequeña rutina, los pliegues permanecen mucho más limpios, los orificios continúan drenando correctamente y el colador puede conservarse en buenas condiciones durante mucho más tiempo.