El truco para limpiar el filtro de la lavadora cuando acumula pelusas, residuos y suciedad

El filtro de la lavadora es una de esas piezas que pueden pasar meses sin recibir atención. Mientras la máquina funciona, pequeños objetos, pelusas, cabellos, fibras textiles y otros residuos pueden terminar en la zona del filtro de la bomba de desagüe.

Cuando se acumula demasiada suciedad, la lavadora puede tardar más en evacuar el agua, producir malos olores o incluso mostrar problemas relacionados con el desagüe.

La limpieza suele ser sencilla, pero hay una precaución fundamental: no todos los modelos de lavadora tienen el mismo sistema. Algunos incorporan un filtro accesible en la parte frontal, mientras que en otros no está diseñado para ser retirado por el usuario. Por eso, antes de abrir nada, conviene consultar el manual del aparato.

Material necesario

Para una lavadora con filtro accesible puedes preparar:

  • Una bandeja baja
  • Varias toallas o paños absorbentes
  • Guantes domésticos
  • Un recipiente
  • Agua tibia
  • Unas gotas de lavavajillas suave
  • Un cepillo de dientes viejo de cerdas suaves
  • Un paño de microfibra
  • Una linterna, opcional

No necesitas productos agresivos para una limpieza habitual.

1. Localizar correctamente el filtro

En muchas lavadoras de carga frontal, el filtro de la bomba se encuentra detrás de una pequeña tapa situada en la parte inferior del frontal.

Sin embargo, esta ubicación no es universal.

Consulta el manual para confirmar:

  • Dónde se encuentra.
  • Cómo se abre la tapa.
  • Si el filtro puede retirarse.
  • Cómo debe vaciarse el agua residual.
  • Con qué frecuencia recomienda limpiarlo el fabricante.

No fuerces ninguna tapa que no se abra fácilmente.

2. Apagar y desenchufar la lavadora

Antes de manipular el filtro, apaga la máquina y desconéctala de la corriente.

Si acaba de finalizar un programa con agua caliente, espera hasta que el aparato y el agua residual se hayan enfriado.

Aunque el tambor parezca vacío, puede quedar una cantidad considerable de agua en el sistema de desagüe.

3. Preparar el suelo

Coloca varias toallas delante de la lavadora.

Después sitúa una bandeja baja debajo de la zona del filtro.

Este paso es importante porque, al abrirlo, puede salir agua de manera inesperada.

Una bandeja con bordes bajos suele resultar más práctica que un recipiente alto porque el filtro normalmente está situado muy cerca del suelo.

4. Vaciar primero el agua residual

Algunos modelos incorporan un pequeño tubo de drenaje de emergencia junto al filtro.

Si tu lavadora dispone de él, utilízalo siguiendo las instrucciones del fabricante.

Coloca el extremo sobre un recipiente y retira el tapón cuidadosamente.

Deja salir el agua poco a poco.

Cuando el recipiente esté lleno, vuelve a cerrar el tubo antes de vaciarlo.

Repite el proceso hasta que deje de salir una cantidad importante de agua.

5. Si no existe tubo de drenaje

En algunos modelos hay que vaciar el agua directamente a través del filtro.

En ese caso, gira el tapón muy lentamente.

Ábrelo solamente lo suficiente para que empiece a salir un pequeño flujo de agua.

Cuando la bandeja esté casi llena, vuelve a cerrarlo, vacía el recipiente y continúa.

No desenrosques completamente el filtro de una sola vez si todavía queda mucha agua en el interior.

6. Retirar el filtro

Cuando prácticamente haya dejado de salir agua, desenrosca el filtro siguiendo las indicaciones del aparato.

Retíralo lentamente.

Es posible encontrar una mezcla poco agradable de:

  • Pelusas.
  • Cabellos.
  • Hilos.
  • Papel.
  • Pequeños botones.
  • Monedas.
  • Fibras textiles.
  • Residuos de detergente.
  • Suciedad húmeda.

Utiliza guantes si lo prefieres.

7. Retirar primero los residuos grandes

Antes de lavar el filtro, elimina manualmente todos los restos sólidos.

Los cabellos y las fibras pueden quedar enrollados alrededor de determinadas partes.

Retíralos con cuidado.

No empujes estos residuos por el desagüe del fregadero. Deposítalos en la basura.

Esta primera limpieza facilita mucho el lavado posterior.

8. Aclarar el filtro con agua tibia

Coloca el filtro bajo un chorro de agua tibia.

Gíralo para que el agua pase por las diferentes aberturas.

Una gran parte de los residuos de detergente y de la suciedad reciente puede desaparecer simplemente con este aclarado.

Evita utilizar agua extremadamente caliente si el filtro contiene piezas plásticas o juntas cuya resistencia desconoces.

9. Preparar un pequeño baño de limpieza

Si todavía queda una película pegajosa, llena un recipiente con agua tibia y añade unas gotas de lavavajillas suave.

Introduce únicamente las piezas que el fabricante permita lavar.

Déjalas unos minutos para que la suciedad se ablande.

No es necesario utilizar una gran cantidad de detergente.

El objetivo es facilitar la eliminación de los residuos, no cubrir el filtro de espuma.

10. Cepillar las ranuras

Utiliza un cepillo de dientes viejo de cerdas suaves.

Trabaja especialmente:

  • Las perforaciones.
  • Los bordes.
  • La rosca.
  • Las pequeñas ranuras.
  • Las zonas donde se adhieren fibras.
  • Los alrededores de la junta.

Realiza movimientos suaves.

Un cepillo pequeño permite alcanzar rincones que resultan difíciles de limpiar solamente con agua.

11. Revisar la junta de goma

Si el filtro incorpora una junta, examínala antes de volver a instalarlo.

Debe estar limpia y correctamente colocada.

Retira cabellos y residuos con los dedos o con un paño suave.

No tires de la junta ni intentes desmontarla salvo que las instrucciones indiquen que puede retirarse.

Una junta dañada o mal colocada puede provocar fugas.

12. Limpiar el alojamiento

Mientras el filtro está fuera, ilumina el compartimento con una linterna.

Puede haber pelusas o pequeños objetos en la entrada.

Retira únicamente los residuos fácilmente accesibles.

Después pasa un paño ligeramente húmedo por los bordes exteriores del compartimento.

No viertas detergente, vinagre ni grandes cantidades de agua dentro de la bomba.

Tampoco introduzcas herramientas profundamente en el mecanismo.

13. Revisar el impulsor con precaución

En determinados modelos puede verse el impulsor de la bomba detrás del filtro.

Comprueba visualmente si existe algún objeto evidente que impida su movimiento.

No fuerces la pieza.

Si observas algo atascado que no puedes retirar fácilmente, o detectas una pieza dañada, es preferible consultar el manual o recurrir a asistencia técnica.

14. Aclarar completamente el filtro

Después de cepillarlo, acláralo con abundante agua limpia.

No deberían quedar restos visibles de detergente ni suciedad.

Comprueba nuevamente las perforaciones.

Cuando estén libres de fibras y residuos, sacude suavemente el exceso de agua.

15. Volver a instalarlo correctamente

Introduce el filtro en la misma posición en la que estaba.

Enróscalo siguiendo las instrucciones del fabricante hasta que quede correctamente asentado.

No lo aprietes de manera excesiva.

Si has utilizado un tubo de drenaje de emergencia, comprueba que su tapón también esté bien colocado.

Después cierra la tapa exterior.

16. Comprobar que no existen fugas

Vuelve a conectar la lavadora y realiza el procedimiento de comprobación recomendado por el fabricante.

Durante el siguiente funcionamiento, observa la zona del filtro.

No debería aparecer agua alrededor de la tapa.

Si detectas una fuga, detén el aparato y comprueba que el filtro y su junta estén correctamente instalados.

¿Es necesario utilizar vinagre?

Para limpiar físicamente un filtro desmontable, normalmente no.

Agua tibia, un poco de lavavajillas y un cepillo suave suelen ser suficientes para eliminar pelusas y residuos.

El vinagre puede no ser apropiado para todos los componentes y juntas de una lavadora.

Si quieres utilizar un producto descalcificador o limpiador específico dentro de la máquina, sigue las recomendaciones del fabricante.

No utilizar productos agresivos

Evita aplicar directamente sobre el filtro:

  • Lejía concentrada.
  • Limpiadores de horno.
  • Desatascadores químicos.
  • Disolventes.
  • Ácidos fuertes.
  • Estropajos metálicos.

Tampoco mezcles diferentes productos de limpieza.

El filtro no necesita quedar químicamente blanqueado. Lo importante es que esté libre de objetos, fibras y acumulaciones que puedan dificultar el paso del agua.

Por qué se acumula tanta suciedad

Cada lavado libera pequeñas cantidades de fibras.

Además, los bolsillos pueden contener monedas, papel, cabellos, arena y otros residuos.

Una parte termina atrapada antes de alcanzar la bomba.

También puede existir acumulación relacionada con una dosificación excesiva de detergente.

Utilizar más producto del necesario no significa obtener ropa más limpia.

Cómo reducir la acumulación

Antes de introducir la ropa en la lavadora:

  1. Vacía todos los bolsillos.
  2. Retira pañuelos de papel.
  3. Comprueba monedas y pequeños objetos.
  4. Sacude prendas con mucha suciedad sólida.
  5. Sigue las instrucciones específicas para prendas que desprenden muchas fibras.
  6. Utiliza la dosis adecuada de detergente.

Estos hábitos no impedirán completamente que el filtro se ensucie, pero pueden reducir considerablemente la cantidad de residuos.

Con qué frecuencia debe limpiarse

La frecuencia depende del diseño de la lavadora y del uso.

Por eso, la referencia principal debe ser siempre el manual.

También puede ser conveniente revisarlo cuando la máquina tenga dificultades para evacuar el agua, siempre que el fabricante permita al usuario acceder al filtro.

Los hogares que lavan frecuentemente mantas, textiles con mucho pelo o prendas que desprenden muchas fibras pueden necesitar revisiones más habituales.

No olvidar otras zonas de la lavadora

El filtro es solamente una parte del mantenimiento.

También conviene revisar periódicamente:

  • El cajón del detergente.
  • La goma de la puerta.
  • El tambor.
  • Los pequeños canales de drenaje accesibles.
  • La puerta y su cristal.

Después del lavado, permitir que la humedad interior se evapore, cuando sea seguro hacerlo, puede ayudar a reducir los malos olores.

El método para mantener el filtro limpio

La limpieza del filtro empieza mucho antes de sacar el cepillo.

Vaciar los bolsillos, utilizar correctamente el detergente y revisar periódicamente el sistema evita que se forme una acumulación excesiva.

Cuando llegue el momento de limpiarlo, desenchufa la lavadora, prepara toallas y una bandeja, evacua primero el agua residual y retira el filtro siguiendo el manual.

Elimina las pelusas y objetos grandes, acláralo con agua tibia y utiliza un cepillo suave para limpiar las ranuras. Después revisa la junta y el alojamiento antes de volver a instalarlo.

Un filtro limpio no solamente mejora el aspecto de esta zona olvidada de la lavadora. También ayuda a mantener libre el recorrido del agua y permite detectar pequeños objetos y acumulaciones antes de que terminen convirtiéndose en un problema mayor.

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