El filtro del lavavajillas trabaja en cada ciclo reteniendo restos de comida, grasa y pequeñas partículas para impedir que vuelvan a circular y terminen depositándose sobre platos, vasos y cubiertos. Precisamente por esta función, puede convertirse en una de las zonas más sucias del aparato.
Cuando pasan varias semanas sin revisarlo, los residuos pueden formar una capa pegajosa y difícil de eliminar. También pueden aparecer malos olores y pequeños fragmentos de alimentos atrapados en la malla.
La buena noticia es que, en muchos modelos, el filtro está diseñado para retirarse y limpiarse periódicamente. Agua caliente, detergente lavavajillas y un cepillo suave suelen ser suficientes para recuperar un filtro muy sucio sin necesidad de recurrir a productos agresivos.
Material necesario
Para realizar una limpieza profunda prepara:
- Guantes domésticos
- Agua caliente, pero no hirviendo
- Detergente lavavajillas desengrasante
- Un recipiente suficientemente grande
- Un cepillo de dientes viejo de cerdas suaves
- Una esponja no abrasiva
- Un paño de microfibra
- Papel absorbente
- Un pequeño cepillo de nailon, opcional
No necesitas preparar mezclas complicadas para empezar.
Apaga el lavavajillas antes de tocar el filtro
El aparato debe estar detenido y frío.
Retira la cesta inferior para acceder al fondo de la cuba.
Normalmente encontrarás el filtro debajo o cerca del brazo aspersor inferior. Puede tener forma cilíndrica y estar acompañado por una pieza plana, aunque el diseño cambia considerablemente entre fabricantes.
Si no sabes cómo extraerlo, consulta el manual del modelo.
No tires con fuerza de una pieza que no se libera fácilmente.
Observa cómo está colocado
Antes de desmontar nada, fíjate en la posición del filtro.
Muchos modelos utilizan un mecanismo de giro para bloquearlo y desbloquearlo.
Observa también si existen marcas o flechas que indiquen la posición correcta.
Este pequeño detalle facilitará mucho el montaje posterior.
Un filtro perfectamente limpio pero mal instalado puede provocar problemas durante el funcionamiento.
Retira los residuos grandes
Antes de colocar el filtro bajo el grifo, elimina los restos sólidos.
Pueden aparecer:
- Arroz
- Semillas
- Trozos de verduras
- Pequeños huesos
- Papel
- Etiquetas
- Fragmentos de alimentos
- Grasa solidificada
Deposita estos residuos en la basura.
Evita enviarlos directamente por el desagüe del fregadero.
Separa únicamente las piezas desmontables
Algunos filtros están formados por varias piezas que pueden separarse para facilitar su limpieza.
Desmonta únicamente las partes diseñadas para ello.
No fuerces pestañas ni uniones que parezcan fijas.
Si tienes dudas, consulta el manual.
Una fotografía rápida de las piezas antes de separarlas también puede ayudarte a recordar su posición.
Aclara bajo agua caliente
Coloca el filtro bajo el grifo y deja que el agua atraviese la malla.
Gíralo para aclararlo desde diferentes ángulos.
Este primer lavado puede eliminar una cantidad sorprendente de residuos.
No utilices agua hirviendo, especialmente cuando el filtro incorpora componentes plásticos.
El objetivo es reblandecer la grasa, no someter las piezas a temperaturas innecesariamente elevadas.
Prepara el remojo
Llena un recipiente con agua caliente y añade una pequeña cantidad de detergente lavavajillas.
Como referencia, puede bastar aproximadamente una cucharadita de detergente por cada litro de agua.
Introduce las piezas desmontables.
Déjalas en remojo entre 15 y 30 minutos.
Cuando la suciedad esté muy incrustada, puedes prolongar algo el tiempo sin necesidad de aumentar exageradamente la concentración del detergente.
Por qué funciona el remojo
La grasa que lleva tiempo acumulándose puede resultar difícil de retirar directamente con un cepillo.
El agua caliente ayuda a ablandarla y el detergente facilita que se desprenda de la superficie.
Después del remojo, gran parte de la película pegajosa debería resultar mucho más fácil de eliminar.
Este método permite reducir la cantidad de fuerza necesaria durante el cepillado.
Cepilla la malla desde el exterior
Retira el filtro del agua y utiliza un cepillo de dientes de cerdas suaves.
Empieza por la parte exterior.
Realiza movimientos cortos y circulares sobre la malla.
No ejerzas demasiada presión.
Una malla fina puede deformarse si se frota agresivamente.
Presta especial atención a las zonas donde observes pequeños agujeros parcialmente bloqueados.
Cepilla también desde el interior
Este paso es importante.
La suciedad puede quedar atrapada alrededor de las perforaciones y no desprenderse completamente cuando se trabaja desde una sola dirección.
Introduce cuidadosamente el cepillo en las zonas accesibles y limpia la malla desde dentro hacia fuera.
Después vuelve a aclarar.
La alternancia entre cepillado interior, exterior y aclarado suele proporcionar mejores resultados que intentar raspar cada agujero individualmente.
Limpia las uniones de plástico
La grasa también se acumula donde la malla se une con las piezas plásticas.
Pasa el cepillo alrededor de:
- Bordes
- Ranuras
- Pestañas
- Uniones
- Parte superior
- Base del filtro
Estas zonas pueden esconder residuos aunque la malla ya parezca limpia.
Utiliza movimientos suaves para no dañar las pequeñas pestañas de montaje.
No utilices agujas para destapar los agujeros
Evita introducir:
- Alfileres
- Agujas
- Cuchillos
- Alambres
- Destornilladores
- Objetos metálicos puntiagudos
Aunque parezcan una solución rápida, pueden perforar o deformar la malla.
Si un orificio continúa bloqueado, vuelve a dejar la pieza en remojo y trabaja después con el cepillo.
¿Hace falta bicarbonato?
En la mayoría de los casos no es imprescindible.
Para grasa y residuos de alimentos, agua caliente y detergente lavavajillas suelen ser una primera opción suficiente.
Si el fabricante permite otros métodos de limpieza para ese filtro concreto, puedes seguir sus indicaciones.
No añadas ingredientes simplemente porque aparezcan habitualmente en trucos caseros.
Un método sencillo y compatible con los materiales suele ser preferible.
¿Y el vinagre?
Tampoco es necesario utilizarlo para limpiar manualmente un filtro cubierto de grasa.
El vinagre puede ser útil en determinadas tareas domésticas, pero no sustituye el poder desengrasante del detergente para este tipo de suciedad.
Además, las recomendaciones sobre su utilización dentro de un lavavajillas varían según el fabricante y los materiales del aparato.
Para el filtro, empieza con agua y detergente.
Limpia el alojamiento del filtro
Mientras las piezas están fuera, observa el hueco donde estaban instaladas.
Probablemente encontrarás pequeñas partículas alrededor.
Retíralas con papel absorbente o un paño.
Limpia únicamente las superficies accesibles.
No introduzcas cepillos, dedos u objetos profundamente dentro de la bomba o de los conductos internos.
Comprueba si hay objetos extraños
A veces pueden llegar al fondo pequeños fragmentos de vidrio, huesos o trozos de plástico.
Trabaja con precaución.
Nunca introduzcas la mano a ciegas en una zona donde podría existir vidrio roto.
Si observas un objeto dentro de una parte interna que no está diseñada para el mantenimiento doméstico, consulta el manual antes de intentar extraerlo.
Revisa el brazo aspersor
Aprovecha que has retirado la cesta inferior para observar el brazo aspersor.
Comprueba visualmente si sus orificios presentan residuos.
También verifica que pueda moverse libremente cuando el diseño permita girarlo manualmente.
Si necesita limpieza, sigue las instrucciones específicas del fabricante.
No es necesario desmontarlo si está limpio y funciona correctamente.
Aclara abundantemente
Cuando hayas terminado de cepillar, coloca nuevamente las piezas bajo agua corriente.
Aclara desde todos los ángulos.
No deberían quedar restos de detergente ni partículas sueltas.
Observa la malla frente a una fuente de luz.
Los pequeños agujeros deberían verse despejados.
Comprueba si todavía queda grasa
Pasa suavemente los dedos por las superficies accesibles.
Si todavía notas una película resbaladiza o pegajosa, repite el lavado en esa zona.
No necesitas volver a empezar todo el proceso.
Aplica unas gotas de detergente al cepillo y trabaja únicamente sobre las partes que todavía presenten grasa.
Después aclara nuevamente.
Monta el filtro correctamente
Una vez limpio, vuelve a unir las piezas exactamente como estaban.
Después instala el conjunto en el fondo del lavavajillas.
Si utiliza un sistema de giro, llévalo hasta la posición de bloqueo indicada.
Comprueba que no quede suelto.
Un filtro colocado incorrectamente puede permitir que los residuos circulen por zonas donde no deberían.
Limpia también la zona alrededor
Antes de colocar nuevamente la cesta, pasa un paño por el fondo accesible de la cuba.
Retira las partículas que hayan quedado durante el desmontaje.
No necesitas llenar el interior con productos de limpieza.
El objetivo es simplemente dejar limpia la zona alrededor del filtro.
Qué hacer si sigue existiendo mal olor
Un filtro limpio puede no solucionar todos los olores del lavavajillas.
Si el olor continúa, revisa también:
- Las juntas de la puerta
- El fondo de la cuba
- Los brazos aspersores
- Las zonas donde puedan quedar alimentos
- El sistema de desagüe accesible según el manual
También comprueba que el aparato esté evacuando correctamente el agua.
Si permanece agua sucia después de los ciclos, puede existir un problema diferente.
Con qué frecuencia limpiar el filtro
No existe una frecuencia idéntica para todos los hogares.
Depende principalmente de cuánto utilices el lavavajillas y de la cantidad de residuos que entren en él.
Una familia que realiza uno o dos ciclos diarios puede necesitar revisar el filtro con bastante frecuencia.
Si utilizas el aparato ocasionalmente, la acumulación será más lenta.
Lo más práctico es inspeccionarlo regularmente y limpiarlo antes de que aparezca una capa gruesa de grasa.
Señales de que necesita una limpieza
Conviene revisar el filtro cuando observes:
- Restos sobre los platos después del lavado
- Mal olor al abrir la puerta
- Grasa visible sobre la malla
- Pequeñas partículas en el fondo
- Restos acumulados alrededor del filtro
- Una malla parcialmente obstruida
Estos síntomas no demuestran necesariamente que el filtro sea la única causa, pero justifican una inspección.
Retira los restos grandes antes de cargar el lavavajillas
No necesitas lavar completamente los platos antes de introducirlos, salvo que las instrucciones de tu aparato indiquen algo diferente.
Sin embargo, sí es recomendable retirar los residuos grandes.
Desecha huesos, cáscaras, servilletas, grandes acumulaciones de arroz y otros restos sólidos antes de cargar los platos.
Así llegará mucha menos suciedad al filtro.
No abuses del prelavado manual
Raspar los residuos grandes no significa necesariamente lavar cada plato bajo el grifo antes de introducirlo en la máquina.
Los lavavajillas modernos están diseñados para limpiar platos sucios.
Lo importante para proteger el filtro es evitar introducir cantidades importantes de residuos sólidos que podrían haberse eliminado fácilmente.
Cuándo el problema puede estar en otra parte
Si el filtro está perfectamente limpio y correctamente instalado pero el lavavajillas sigue dejando agua en el fondo, funciona de manera anormal o no limpia correctamente, puede existir otra causa.
Una obstrucción en el desagüe, un problema con la bomba u otra avería requieren un diagnóstico diferente.
No desmontes componentes eléctricos o internos sin las instrucciones apropiadas.
Si aparecen fugas, ruidos anormales o códigos de error repetidos, consulta el manual o solicita asistencia técnica.
El método más sencillo suele ser suficiente
Para quitar la suciedad incrustada del filtro del lavavajillas no hace falta utilizar una larga lista de productos.
Extrae el filtro correctamente, elimina los residuos sólidos y déjalo entre 15 y 30 minutos en agua caliente con detergente lavavajillas. Después cepilla suavemente la malla desde ambos lados, presta atención a las uniones y aclara abundantemente.
Antes de terminar, limpia la zona donde se instala y vuelve a colocar todas las piezas en su posición correcta.
Una revisión periódica evita que grasa y alimentos tengan tiempo de formar una capa difícil de retirar y ayuda a mantener el filtro despejado durante mucho más tiempo.