El truco para conseguir que una planta de tomate crezca más fuerte usando correctamente un tutor

Las plantas de tomate pueden crecer rápidamente y, a medida que desarrollan hojas y frutos, sus tallos tienen que soportar cada vez más peso. Dependiendo de la variedad, dejarlas crecer sin ningún tipo de soporte puede hacer que los tallos terminen doblándose, que los frutos toquen el suelo o que algunas ramas se rompan.

Colocar un tutor correctamente no hace que la planta sea biológicamente más fuerte por sí solo, pero sí proporciona soporte, mantiene los tallos mejor posicionados y reduce el riesgo de daños mecánicos. Además, puede facilitar la ventilación, el riego y la recolección.

La clave está en instalar el soporte a tiempo y sujetar la planta sin estrangular sus tallos.

Qué necesitas

Para entutorar una tomatera puedes utilizar:

  • Un tutor de bambú, madera, metal revestido u otro material resistente
  • Ataduras blandas para plantas
  • Tijeras limpias
  • Guantes de jardinería
  • Una regadera

Para una tomatera de crecimiento alto, el tutor debe ser suficientemente largo y resistente para soportar la planta adulta. En variedades vigorosas, una jaula, espaldera o sistema de cuerdas puede resultar más práctico que un único tutor.

Coloca el tutor lo antes posible

El mejor momento para instalarlo es cuando la tomatera todavía es relativamente joven.

Si esperas hasta que tenga un sistema radicular muy desarrollado, introducir un palo profundamente en la tierra aumenta el riesgo de dañar raíces importantes.

Coloca el tutor aproximadamente a unos pocos centímetros del tallo principal, evitando clavarlo directamente contra la base de la planta.

Introdúcelo suficientemente profundo para que permanezca estable cuando la tomatera aumente de tamaño y empiece a soportar frutos.

En macetas, asegúrate también de que el recipiente tenga suficiente estabilidad para que el conjunto no vuelque con el viento.

No claves el tutor directamente contra el tallo

Uno de los errores habituales consiste en colocar el soporte prácticamente pegado a la planta.

Debe existir una pequeña separación que permita trabajar cómodamente con las ataduras y deje espacio para que el tallo aumente de diámetro.

Al introducir el tutor, hazlo cuidadosamente.

Si encuentras mucha resistencia en una planta que lleva tiempo establecida, no sigas empujando con fuerza. Cambia ligeramente su posición para reducir el riesgo de atravesar una raíz gruesa.

Utiliza ataduras blandas

El material utilizado para sujetar la tomatera es tan importante como el propio tutor.

Utiliza cintas específicas para jardinería, cordones suaves u otro material flexible que no corte el tallo.

Evita alambre fino, hilo rígido y bridas de plástico apretadas.

Un tallo joven puede aumentar considerablemente de grosor durante unas pocas semanas. Una atadura que inicialmente parecía suficientemente holgada puede terminar incrustándose en el tejido.

Cómo hacer correctamente la atadura

Acerca suavemente el tallo al tutor sin obligarlo a adoptar una posición completamente diferente.

La atadura debe mantenerlo estable, pero no inmóvil.

Una técnica práctica consiste en realizar una sujeción en forma de ocho: una vuelta alrededor del tutor y otra alrededor del tallo, dejando espacio entre ambos.

De esta manera, el material de sujeción actúa como un pequeño amortiguador y reduce el roce directo del tallo contra el soporte.

Debe quedar espacio suficiente para que el tallo continúe engrosando.

No intentes enderezar de golpe una planta inclinada

Si la tomatera ya ha crecido inclinada, evita tirar del tallo hasta colocarlo completamente vertical en una sola operación.

Los tejidos pueden romperse.

Acércala gradualmente al tutor y sujétala en una posición natural. A medida que aparezca crecimiento nuevo, podrás añadir otras ataduras y orientar progresivamente la planta.

El objetivo es proporcionar apoyo, no forzarla.

Añade nuevas sujeciones conforme crece

Una sola atadura en la parte inferior normalmente no será suficiente para toda la temporada.

Revisa la planta aproximadamente una vez por semana durante los periodos de crecimiento rápido.

Cuando el tallo haya crecido una nueva sección suficientemente larga, añade otra sujeción más arriba.

Distribuir varios puntos de apoyo evita que todo el peso recaiga sobre una sola zona.

No coloques las ataduras directamente alrededor de racimos de flores o frutos.

Revisa periódicamente las ataduras antiguas

Este paso se olvida con frecuencia.

Cada vez que revises la planta, comprueba que puedes introducir fácilmente algo de espacio entre la atadura y el tallo.

Si está empezando a quedar apretada, aflójala o sustitúyela.

Una cinta demasiado ajustada puede comprimir los tejidos y dificultar el crecimiento normal.

Esta revisión requiere solamente unos segundos y puede evitar daños importantes.

Adapta el soporte al tipo de tomate

No todas las tomateras crecen de la misma manera.

Las variedades determinadas suelen desarrollar una planta más compacta y alcanzar una altura limitada. Para algunas de ellas, una jaula resistente puede ofrecer un soporte adecuado.

Las variedades indeterminadas pueden continuar creciendo durante gran parte de la temporada y alcanzar una altura considerable. En estos casos suelen necesitar tutores altos, cuerdas verticales, espalderas u otras estructuras capaces de acompañar su desarrollo.

Antes de elegir el sistema, conviene conocer el tipo de tomate que estás cultivando.

Un tutor no sustituye un buen riego

Si una tomatera está marchita, colocar un tutor no solucionará un problema de falta de agua.

Mantén un riego regular adaptado al clima, al suelo y al tamaño de la planta.

En lugar de mojar superficialmente la tierra varias veces, suele ser preferible proporcionar un riego suficiente para humedecer la zona de las raíces y después volver a regar cuando corresponda.

Durante periodos de calor intenso, las plantas cultivadas en macetas pueden necesitar revisiones más frecuentes porque el sustrato se seca con mayor rapidez.

Evita también mantener permanentemente encharcada la tierra.

Mantén el agua alejada del follaje cuando sea posible

Al regar, dirige el agua principalmente hacia la tierra alrededor de la base.

Mantener el follaje innecesariamente mojado, especialmente durante periodos prolongados, puede favorecer determinadas enfermedades.

El tutor facilita esta tarea porque mantiene la planta organizada y permite acceder mejor a la base.

Una capa moderada de acolchado alrededor de la tomatera también puede ayudar a conservar la humedad del suelo y reducir las salpicaduras de tierra sobre las hojas.

No amontones el acolchado directamente contra el tallo.

¿Hay que podar la tomatera?

La respuesta depende de la variedad y del sistema de cultivo.

Las tomateras indeterminadas pueden beneficiarse en algunos sistemas de una poda selectiva para controlar su tamaño y facilitar la circulación del aire.

Sin embargo, eliminar demasiadas hojas puede reducir la capacidad fotosintética y dejar los frutos excesivamente expuestos al sol.

Las variedades determinadas normalmente requieren una estrategia diferente, ya que una poda excesiva puede eliminar ramas que producirían frutos.

Por eso no conviene aplicar automáticamente la misma poda a todas las tomateras.

Qué hacer cuando aparecen muchos frutos

A medida que los tomates aumentan de tamaño, comprueba las ramas que soportan racimos pesados.

No intentes colgar directamente un racimo de una cuerda fina.

Si una rama necesita soporte adicional, utiliza una cinta ancha y flexible o adapta el sistema de entutorado para sostenerla sin comprimirla.

En plantas muy productivas, un único tutor estrecho puede dejar de ser suficiente. Añadir una estructura adicional puede resultar más seguro que llenar el tallo de ataduras.

Errores frecuentes al utilizar un tutor

El primer error es instalar un soporte demasiado pequeño. Una tomatera joven puede superar rápidamente la altura de un tutor corto.

El segundo es utilizar ataduras demasiado rígidas o apretadas.

Otro problema consiste en introducir el tutor tarde y con fuerza entre unas raíces ya desarrolladas.

También debe evitarse sujetar cada rama hasta dejar la planta completamente inmóvil. Los tallos necesitan cierta libertad de movimiento.

Finalmente, no confundas el soporte con el cuidado completo de la planta. Una tomatera necesita suficiente luz, agua, nutrientes, espacio radicular y unas condiciones adecuadas de cultivo.

El resultado aparece progresivamente

Una tomatera recién entutorada no producirá inmediatamente más hojas o tomates únicamente por haber añadido un palo.

El beneficio se observa durante el crecimiento.

El tallo principal permanece mejor sostenido, las ramas tienen menos posibilidades de caer sobre el suelo y el peso de los frutos se distribuye de una manera más segura.

Conforme la planta crece, continúa añadiendo y revisando las ataduras.

Un pequeño gesto que protege toda la temporada

El secreto de un buen tutor no consiste simplemente en clavar un palo junto a la tomatera. Debe ser suficientemente resistente, instalarse a una distancia adecuada y acompañar progresivamente el crecimiento de la planta.

Colócalo cuando la tomatera todavía sea joven, utiliza ataduras suaves y holgadas y revisa regularmente que ninguna esté comprimiendo el tallo.

Combinado con una iluminación adecuada, riego regular, buen suelo y cuidados adaptados a la variedad, un sistema de soporte correctamente instalado ayuda a mantener una tomatera organizada y estable durante su crecimiento y cuando comienza a cargar el peso de sus frutos.

Laisser un commentaire

Votre adresse e-mail ne sera pas publiée. Les champs obligatoires sont indiqués avec *