El aloe vera es una planta suculenta que, cuando está bien establecida, suele producir pequeñas plantas alrededor de su base. Estos brotes, conocidos como hijuelos, pueden separarse de la planta madre y cultivarse individualmente para obtener nuevos ejemplares.
Aunque el procedimiento es relativamente sencillo, hacerlo con cuidado marca una gran diferencia. Tirar con fuerza de un hijuelo puede romper sus raíces, mientras que plantarlo inmediatamente en un sustrato demasiado húmedo puede favorecer la pudrición.
La clave consiste en elegir hijuelos suficientemente desarrollados, descubrir sus raíces con paciencia, separarlos correctamente y plantarlos en un sustrato muy drenante.
Cuándo separar los hijuelos
No es necesario retirar cada nuevo brote en cuanto aparece.
Es preferible esperar hasta que el hijuelo haya alcanzado un tamaño suficiente para manipularlo fácilmente. Como orientación, puedes esperar hasta que mida aproximadamente entre 8 y 15 centímetros, aunque esto dependerá del tamaño de la planta madre y de las condiciones de cultivo.
Lo más importante es comprobar que el hijuelo tenga una base bien formada y, preferiblemente, algunas raíces propias.
Un brote extremadamente pequeño y sin raíces tendrá menos reservas y puede resultar más difícil de establecer de forma independiente.
Material necesario
Prepara:
- Una maceta pequeña con agujero de drenaje
- Sustrato para cactus y suculentas
- Perlita, piedra pómez u otro componente mineral apropiado si necesitas mejorar el drenaje
- Una herramienta pequeña de jardinería
- Tijeras o cuchillo limpio y afilado
- Alcohol para desinfectar la herramienta
- Guantes, opcionales
La nueva maceta no debe ser excesivamente grande. Un recipiente ligeramente mayor que el sistema radicular del hijuelo facilita el control de la humedad.
Preparar el sustrato
El aloe vera necesita un sustrato que drene rápidamente.
Puedes utilizar una mezcla comercial específica para cactus y suculentas. Si resulta demasiado compacta, puede mejorarse incorporando un componente mineral apropiado que aumente la aireación y facilite la salida del agua.
Evita utilizar únicamente tierra pesada de jardín.
La maceta también debe disponer de uno o varios agujeros de drenaje. Una capa de piedras en el fondo no sustituye a estos agujeros.
Sacar la planta de la maceta
Si existen varios hijuelos muy juntos, normalmente resulta más seguro extraer la planta madre de la maceta para observar claramente cómo están conectados.
Trabaja cuando el sustrato no esté empapado.
Inclina cuidadosamente la maceta y sujeta la planta por la zona inferior, evitando tirar de las hojas. Si el cepellón está muy ajustado, presiona ligeramente las paredes de una maceta flexible para ayudar a liberarlo.
No tires bruscamente de la planta.
Descubrir las raíces
Una vez fuera de la maceta, elimina con los dedos parte del sustrato que rodea la base.
Hazlo poco a poco.
El objetivo es identificar dónde termina la planta madre, dónde comienza cada hijuelo y qué raíces pertenecen a cada uno.
Si las raíces están entrelazadas, sepáralas suavemente con los dedos. No es necesario retirar absolutamente toda la tierra.
Conservar el mayor número posible de raíces sanas facilita el establecimiento posterior.
Separar el hijuelo correctamente
Algunos hijuelos pueden desprenderse suavemente una vez que las raíces están descubiertas.
Sujeta el brote cerca de su base y muévelo con delicadeza para comprobar si se separa sin resistencia excesiva.
Nunca tires de las hojas.
Si está firmemente unido a la planta madre mediante un tejido grueso o un rizoma, utiliza una herramienta limpia y afilada para realizar un corte preciso.
Desinfecta la herramienta antes y después de utilizarla.
Intenta que el hijuelo conserve sus propias raíces siempre que sea posible.
Qué hacer si alguna raíz se rompe
Una pequeña rotura accidental no significa necesariamente que el hijuelo esté perdido.
Examina las raíces y elimina únicamente las partes claramente dañadas, podridas o muertas utilizando una herramienta desinfectada.
Las raíces sanas suelen sentirse firmes.
Si has realizado un corte importante en la base del hijuelo, puede ser conveniente dejar que la zona lesionada se seque y cicatrice antes de plantarla.
El tiempo necesario dependerá del tamaño del corte, la temperatura y la humedad ambiental.
Dejar cicatrizar los cortes
El aloe almacena una cantidad importante de agua en sus tejidos. Por esta razón, una herida fresca colocada inmediatamente en condiciones muy húmedas puede ser vulnerable a la pudrición.
Si la separación ha producido un corte visible, deja el hijuelo en un lugar seco, ventilado y protegido del sol intenso hasta que la superficie de la herida esté seca.
Para cortes pequeños puede bastar un periodo relativamente corto; los cortes mayores pueden necesitar más tiempo.
No lo dejes expuesto durante semanas. El objetivo simplemente es permitir que la herida superficial se seque.
Plantar cada hijuelo
Llena parcialmente una maceta pequeña con sustrato para suculentas.
Coloca el hijuelo en el centro y distribuye cuidadosamente sus raíces.
Añade sustrato alrededor hasta cubrir las raíces y estabilizar la planta.
No entierres profundamente la base de las hojas. La planta debe quedar aproximadamente a la misma profundidad a la que crecía anteriormente.
Presiona el sustrato solamente lo necesario para mantenerla estable. No lo compactes con fuerza.
Cuidado con el primer riego
El exceso de agua inmediatamente después de manipular las raíces es uno de los principales errores que conviene evitar.
Si se han producido cortes en raíces o en la base, deja pasar un breve periodo para que las heridas se sequen antes de realizar un riego profundo.
Después, adapta el riego al estado de las raíces, al sustrato y a las condiciones ambientales.
Una vez establecido el hijuelo, riega profundamente y espera a que el sustrato se seque antes de volver a regar.
El aloe tolera mucho mejor periodos relativamente secos que permanecer constantemente en tierra empapada.
Dónde colocar los nuevos aloes
Después del trasplante, coloca las nuevas plantas en un lugar luminoso.
Si los hijuelos estaban acostumbrados a condiciones de interior o sombra parcial, no los expongas repentinamente a varias horas de sol intenso.
Aumenta la exposición gradualmente.
Un cambio brusco desde poca luz hasta sol fuerte puede provocar quemaduras en las hojas.
Cuando la planta se haya establecido, proporciónale la cantidad de luz adecuada para mantener un crecimiento compacto.
Qué hacer con la planta madre
Después de separar los hijuelos, revisa también las raíces de la planta principal.
Si están sanas, vuelve a colocar el aloe en su maceta utilizando sustrato fresco cuando sea necesario.
Aprovecha para comprobar que el recipiente siga teniendo un tamaño apropiado.
No elijas automáticamente una maceta mucho más grande. Un exceso de sustrato alrededor de las raíces puede tardar más tiempo en secarse.
Señales de que el hijuelo se está estableciendo
Durante las primeras semanas, el crecimiento puede ser lento.
Esto es normal.
La planta necesita primero recuperarse de la separación y desarrollar nuevas raíces.
Una planta estable suele permanecer firme en el sustrato y posteriormente comienza a producir nuevas hojas desde el centro.
Evita tirar continuamente del aloe para comprobar si ha desarrollado raíces. Podrías romper precisamente las raíces jóvenes que están empezando a formarse.
Errores frecuentes al separar hijuelos
Uno de los errores más comunes consiste en arrancarlos directamente desde la superficie sin comprobar cómo están unidos bajo tierra.
También conviene evitar:
- Separar hijuelos extremadamente pequeños sin raíces
- Tirar de las hojas para extraerlos
- Utilizar herramientas sucias
- Plantarlos en recipientes sin drenaje
- Utilizar un sustrato demasiado compacto
- Regar excesivamente después del trasplante
- Enterrar demasiado la base de las hojas
- Exponer inmediatamente las plantas a un sol muy intenso
- Utilizar macetas desproporcionadamente grandes
Trabajar con paciencia suele producir mejores resultados que intentar terminar el proceso rápidamente.
¿Es necesario separar todos los hijuelos?
No.
Puedes dejar algunos junto a la planta madre si te gusta el aspecto de una maceta más poblada.
La separación resulta especialmente útil cuando hay demasiados brotes compitiendo por el espacio, cuando quieres multiplicar la planta o cuando necesitas trasplantar un ejemplar que ya ha llenado completamente su recipiente.
No existe ninguna obligación de retirar cada hijuelo que aparezca.
Cuánto tarda en crecer un nuevo aloe
No esperes una transformación inmediata.
Dependiendo de la época del año, la temperatura, la luz y el desarrollo inicial de las raíces, un hijuelo puede necesitar varias semanas para establecerse claramente.
El crecimiento posterior también será progresivo.
Durante esta etapa, más agua o más fertilizante no acelerarán necesariamente el proceso. Un exceso puede provocar problemas.
La combinación más importante es buena iluminación, sustrato drenante y riego prudente.
Una forma sencilla de obtener varias plantas
Separar los hijuelos es una de las maneras más prácticas de multiplicar un aloe vera establecido.
El secreto consiste en no arrancarlos desde la superficie. Extrae cuidadosamente la planta de la maceta cuando sea necesario, descubre las raíces y separa cada hijuelo conservando la mayor cantidad posible de su sistema radicular.
Si es necesario cortar, utiliza una herramienta limpia y deja cicatrizar las heridas antes de exponerlas a demasiada humedad.
Después, planta cada brote en una maceta pequeña con buen drenaje y sustrato adecuado para suculentas.
Con paciencia y unas condiciones de cultivo equilibradas, esos pequeños hijuelos pueden desarrollar sus propias raíces y convertirse progresivamente en nuevos ejemplares de aloe vera.