Un membrillero joven puede crecer aparentemente sano y vigoroso, pero concentrar casi toda su energía en un único tallo vertical. El resultado es un árbol alto y estrecho, con pocas ramas laterales y una copa que tarda mucho en adquirir una estructura equilibrada.
Durante sus primeros años podemos orientar su crecimiento mediante una poda de formación moderada, seleccionando las futuras ramas principales y controlando el exceso de crecimiento vertical. El objetivo no es conseguir un árbol grande rápidamente, sino crear una estructura sólida que pueda mantenerse durante muchos años.
¿Por qué algunos membrilleros crecen casi únicamente hacia arriba?
Los árboles jóvenes presentan de forma natural una fuerte tendencia a desarrollar un brote principal que busca la luz.
Este crecimiento puede ser todavía más marcado cuando existen buenas condiciones de agua y fertilidad.
También influyen:
- La variedad.
- El patrón sobre el que está injertado.
- La cantidad de luz.
- La fertilización.
- El riego.
- La poda realizada anteriormente.
- La competencia con plantas cercanas.
Por eso, tener pocas ramas durante el primer periodo de crecimiento no significa necesariamente que exista un problema.
El secreto está en formar el árbol mientras es joven
Corregir una rama fina es mucho más sencillo que eliminar una rama gruesa varios años después.
Durante los primeros años conviene observar el árbol y decidir aproximadamente dónde queremos que se desarrolle su estructura principal.
En lugar de permitir que toda la energía se concentre indefinidamente en la punta, una poda de formación correctamente realizada puede favorecer una copa con varias ramas laterales bien distribuidas.
Antes de cortar, comprueba que esté establecido
No conviene podar agresivamente un membrillero recién plantado que todavía está intentando desarrollar raíces.
Primero observa su estado general.
Un ejemplar preparado para una poda de formación debería mostrar:
- Crecimiento activo.
- Hojas saludables.
- Tallo firme.
- Ausencia de daños importantes.
- Buen establecimiento en el terreno.
Si el árbol está debilitado por sequía, trasplante, enfermedad o algún otro problema, primero debemos solucionar esa situación.
Cómo favorecer la aparición de ramas laterales
Cuando el árbol ha alcanzado la altura apropiada para comenzar a formar su copa, puede controlarse el crecimiento del eje principal mediante un corte de formación.
Este tipo de intervención reduce la dominancia de la punta y puede estimular el desarrollo de yemas situadas más abajo.
A partir de ellas aparecerán nuevos brotes laterales.
Sin embargo, la altura exacta del corte dependerá del sistema de formación elegido y del tamaño que queramos dar al árbol.
No existe una única altura correcta para todos los membrilleros.
Elige cuidadosamente las futuras ramas principales
Cuando aparezcan varios brotes nuevos, no es necesario conservarlos todos.
Busca aproximadamente tres o cuatro ramas vigorosas distribuidas alrededor del tronco y separadas verticalmente cuando sea posible.
Conviene evitar seleccionar varias ramas que nazcan exactamente del mismo punto.
Una buena distribución permite construir una estructura más equilibrada y reduce la competencia entre ramas.
El ángulo de las ramas también importa
Las ramas extremadamente verticales suelen competir con el eje central.
En cambio, las ramas laterales con un ángulo razonablemente abierto pueden resultar interesantes para formar la estructura.
Pero tampoco queremos ramas prácticamente colgantes.
Busca un equilibrio: ramas vigorosas que se alejen del tronco de manera natural y dispongan de espacio para desarrollarse.
Mientras todavía son jóvenes y flexibles, algunas pueden orientarse suavemente mediante sistemas adecuados de guiado, evitando ataduras que puedan estrangularlas.
No elimines todos los brotes nuevos
Después de una poda pueden aparecer numerosos brotes.
Es fácil pensar que debemos dejar únicamente las tres ramas que formarán la copa y cortar absolutamente todo lo demás.
No siempre es necesario.
Algunos brotes temporales pueden contribuir a producir hojas y alimentar el crecimiento del árbol mientras este se establece.
Elimina prioritariamente aquellos que compitan directamente con las ramas principales, crezcan hacia el interior o estén claramente mal situados.
¿Qué hacer con los brotes que crecen hacia dentro?
Una copa equilibrada necesita espacio.
Cuando dos ramas jóvenes se dirigen una contra otra, probablemente terminarán cruzándose en el futuro.
Es mucho más sencillo corregir esa situación cuando todavía son pequeñas.
Conserva preferentemente los brotes orientados hacia el exterior.
Esto ayuda a crear una copa más abierta, con mejor entrada de luz y circulación de aire.
Evita una poda demasiado fuerte
Un árbol joven necesita hojas para producir energía.
Si eliminamos demasiada vegetación, reducimos su capacidad fotosintética y podemos ralentizar su establecimiento.
Además, una poda severa puede provocar una respuesta muy vigorosa con numerosos brotes verticales.
La formación debe hacerse poco a poco.
Unos pocos cortes bien elegidos suelen ser mejores que intentar conseguir la copa definitiva en una sola temporada.
Elimina los chupones de la base
Observa periódicamente la parte inferior del tronco.
Pueden aparecer brotes desde la base o, en árboles injertados, por debajo del punto de injerto.
Estos brotes no suelen formar parte de la copa que queremos desarrollar y pueden competir por agua y nutrientes.
Retíralos mientras todavía son pequeños, siguiendo las prácticas apropiadas para el árbol.
La luz es fundamental para conseguir ramas fuertes
Un membrillero cultivado en una zona excesivamente sombreada puede desarrollar crecimientos alargados buscando iluminación.
El árbol necesita una ubicación adecuada donde reciba suficiente luz.
Una buena exposición también favorece la maduración de la madera y, cuando el árbol alcance la edad productiva, será importante para la floración y el desarrollo de los frutos.
No abuses del fertilizante nitrogenado
Si queremos que el árbol crezca rápidamente, puede resultar tentador añadir mucho fertilizante.
Pero un exceso de nitrógeno puede producir tallos largos y muy tiernos.
Buscamos ramas firmes, no simplemente la máxima longitud posible.
Utiliza una fertilización adaptada al suelo y a las necesidades reales del árbol.
Si existe alguna duda sobre la fertilidad del terreno, un análisis del suelo proporciona información mucho más útil que añadir fertilizante al azar.
Mantén un riego profundo y equilibrado
Durante sus primeros años, el membrillero necesita desarrollar un buen sistema radicular.
Los riegos deben adaptarse al clima y al tipo de suelo.
En general, es preferible favorecer un riego adecuado de la zona radicular y evitar pequeñas cantidades constantes que solo humedezcan superficialmente el terreno.
Al mismo tiempo, el suelo no debe permanecer permanentemente encharcado.
Un drenaje correcto es fundamental.
El acolchado puede ayudar
Una capa de materia orgánica alrededor del árbol puede reducir la evaporación y limitar la competencia de las malas hierbas.
Puedes utilizar compost maduro, hojas trituradas u otro acolchado apropiado.
Pero deja siempre un pequeño espacio libre alrededor del tronco.
No amontones material húmedo directamente contra la corteza.
Cuidado con el tutor
Un membrillero joven puede necesitar tutor durante su establecimiento, especialmente en una zona ventosa.
Pero el tutor no debe inmovilizar completamente el árbol.
Utiliza una atadura ancha y flexible y revisa periódicamente que no esté marcando el tronco.
A medida que el árbol se fortalezca, comprueba si sigue siendo necesario mantener el soporte.
¿Cuándo realizar la poda de formación?
El momento concreto depende del clima y del tipo de intervención.
Gran parte de la poda estructural de los frutales se realiza durante el periodo de reposo, pero también pueden hacerse pequeñas correcciones durante el crecimiento cuando resulte apropiado.
Evita podar en condiciones meteorológicas desfavorables y utiliza siempre herramientas limpias y bien afiladas.
Las recomendaciones locales son especialmente útiles porque el clima influye en el momento más adecuado.
Utiliza herramientas limpias
Para los brotes jóvenes normalmente basta con unas tijeras de poda de buena calidad.
Antes de empezar:
- Comprueba que estén afiladas.
- Limpia las hojas.
- Desinféctalas cuando exista riesgo de transmitir enfermedades.
- Realiza cortes limpios.
No desgarrar la corteza es especialmente importante en árboles jóvenes.
No busques una simetría perfecta
Una copa equilibrada no tiene que parecer una figura geométrica.
Los árboles crecen de manera natural y cada ejemplar desarrolla pequeñas diferencias.
Lo importante es conseguir una estructura funcional:
- Ramas principales bien repartidas.
- Poca competencia entre ellas.
- Centro razonablemente aireado.
- Buena entrada de luz.
- Ausencia de cruces importantes.
Una ligera asimetría no representa ningún problema.
¿Cuándo empezará a producir membrillos?
El momento de entrada en producción depende de la variedad, el patrón, las condiciones de cultivo y la edad del árbol.
No conviene sacrificar una buena estructura simplemente para conseguir algunos frutos cuanto antes.
Durante los primeros años, desarrollar raíces y ramas fuertes será una inversión para las futuras cosechas.
Un árbol correctamente formado será mucho más fácil de mantener cuando empiece a cargar frutos pesados.
Revisa la copa cada temporada
La poda de formación no termina después del primer corte.
Cada año observa cómo ha respondido el membrillero.
Comprueba si alguna rama empieza a dominar excesivamente, si aparecen nuevos brotes verticales o si dos ramas comienzan a cruzarse.
Las pequeñas correcciones realizadas a tiempo evitan tener que eliminar grandes ramas en el futuro.
Una copa fuerte se construye poco a poco
Si tu membrillero joven crece principalmente hacia arriba, no necesitas realizar una poda drástica.
El objetivo es reducir progresivamente la dominancia vertical y seleccionar unas pocas ramas laterales bien situadas que formen la futura estructura del árbol.
Dale suficiente luz, mantén un riego equilibrado, evita el exceso de nitrógeno y corrige los brotes mal orientados mientras todavía sean jóvenes.
Con varias temporadas de formación cuidadosa, ese árbol inicialmente estrecho puede transformarse en un membrillero con una copa abierta, equilibrada y formada por ramas fuertes capaces de soportar mucho mejor sus futuras cosechas.