La escarola puede convertirse en una magnífica roseta de hojas abundantes, crujientes y rizadas. Sin embargo, algunas plantas empiezan a crecer demasiado abiertas, con hojas largas y separadas y un centro poco desarrollado.
Cuando esto ocurre, no suele existir un único producto capaz de solucionar el problema. La forma de la planta depende especialmente de la luz, el espacio disponible, la humedad del suelo, la temperatura y una nutrición equilibrada.
Corrigiendo estos factores a tiempo podemos favorecer un crecimiento mucho más compacto y conseguir una escarola abundante antes de la cosecha.
¿Por qué una escarola crece abierta?
Una planta joven puede presentar inicialmente una estructura bastante abierta y después ir llenando progresivamente el centro.
Pero si continúa produciendo hojas débiles y muy separadas, conviene revisar sus condiciones.
Entre las causas más habituales encontramos:
- Falta de luz.
- Plantas demasiado juntas.
- Temperaturas excesivamente altas.
- Riegos irregulares.
- Suelo pobre o agotado.
- Exceso de fertilizante.
- Competencia de malas hierbas.
- Daños provocados por determinadas plagas.
El primer paso consiste, por tanto, en observar toda la planta y no solamente las hojas exteriores.
Dale suficiente espacio para desarrollarse
Una escarola necesita espacio para extender sus hojas exteriores mientras forma progresivamente un centro más abundante.
Si varias plantas están prácticamente pegadas, competirán por luz, agua y nutrientes.
Además, las hojas pueden crecer buscando espacios libres y la circulación del aire será peor.
Respeta la separación recomendada para la variedad que estés cultivando. Muchas escarolas necesitan aproximadamente 25–35 cm entre plantas, aunque siempre es mejor consultar las indicaciones específicas de las semillas.
La luz es fundamental para un crecimiento fuerte
Una escarola cultivada en un lugar demasiado oscuro puede producir hojas más alargadas y una estructura menos robusta.
Busca una ubicación luminosa.
Durante las temporadas suaves puede recibir varias horas de sol directo. En zonas donde el calor es muy intenso, cierta protección durante las horas más fuertes puede ayudar a evitar estrés.
El objetivo es conseguir buena iluminación sin someter continuamente la planta a temperaturas extremas.
La escarola agradece temperaturas relativamente frescas
Este cultivo suele desarrollarse mejor durante periodos frescos o moderados.
Cuando llega demasiado calor, la planta puede sufrir estrés y acelerar su ciclo.
En determinadas condiciones puede incluso empezar a espigarse, formando un tallo central en lugar de continuar desarrollando una buena roseta.
Por eso, elegir correctamente la época de siembra puede marcar una diferencia enorme.
En climas cálidos suele resultar más interesante aprovechar otoño, invierno suave o principios de primavera, según las condiciones locales.
Mantén una humedad regular
El crecimiento de hojas abundantes requiere un suministro relativamente constante de agua.
No conviene dejar que el suelo pase repetidamente de completamente seco a empapado.
Introduce un dedo unos centímetros en la tierra y comprueba su humedad.
Cuando empiece a secarse, realiza un riego profundo y deja que el exceso pueda drenar.
La frecuencia dependerá de la temperatura, el tipo de suelo y si cultivas directamente en el huerto o en un recipiente.
Riega directamente sobre el suelo
Siempre que sea posible, dirige el agua hacia la base de la planta.
Esto permite aprovechar mejor el riego y evita mantener innecesariamente mojado todo el follaje.
Durante periodos calurosos, regar por la mañana suele ser una buena opción.
La escarola necesita humedad, pero un terreno permanentemente saturado tampoco es adecuado.
El suelo debe conservar agua y, al mismo tiempo, disponer de buen drenaje.
Un acolchado ligero puede ayudar
Una fina capa de acolchado orgánico alrededor de las plantas puede reducir la evaporación y mantener más estable la humedad.
También limita el crecimiento de malas hierbas.
Puedes utilizar materiales apropiados para el huerto, como paja limpia o materia vegetal adecuada.
No amontones el acolchado directamente contra el centro de la escarola.
Deja algo de espacio alrededor del cuello de la planta para favorecer la circulación del aire.
No exageres con el fertilizante
Una escarola necesita nutrientes para producir abundante follaje, pero añadir grandes cantidades de fertilizante no garantiza una roseta mejor.
Un exceso puede provocar desequilibrios y, dependiendo del producto utilizado, incluso dañar las raíces.
Si el terreno es pobre, incorpora antes del cultivo materia orgánica bien descompuesta.
Durante el crecimiento puedes utilizar un fertilizante adecuado para hortalizas de hoja respetando siempre las cantidades recomendadas.
Más cantidad no significa necesariamente mejores resultados.
Elimina las malas hierbas
Una escarola joven puede verse perjudicada por plantas espontáneas que crecen alrededor.
Estas compiten por agua y nutrientes y pueden reducir la luz disponible.
Retíralas cuando todavía sean pequeñas.
Trabaja con cuidado alrededor de la escarola para no dañar sus raíces superficiales.
Mantener limpia la zona alrededor de cada planta permite que aproveche mucho mejor los recursos disponibles.
Revisa las hojas dañadas
Algunos agujeros pequeños pueden deberse a insectos, babosas o caracoles.
Una hoja dañada de forma puntual no significa que toda la planta esté perdida.
Sin embargo, cuando el ataque afecta continuamente a las hojas jóvenes del centro, puede impedir que la roseta se desarrolle correctamente.
Observa la planta también al anochecer, cuando determinadas plagas resultan más activas.
Identifica el problema antes de aplicar cualquier tratamiento.
No retires demasiadas hojas exteriores
Puede resultar tentador cortar constantemente las hojas más grandes para obligar a la planta a producir otras nuevas.
Pero las hojas sanas realizan la fotosíntesis y proporcionan energía a la planta.
Retira principalmente aquellas que estén completamente amarillas, deterioradas o enfermas.
Si tu objetivo es cosechar una cabeza completa, deja que la mayor parte del follaje permanezca hasta que la roseta alcance un buen tamaño.
¿Hay que atar la escarola?
Algunas variedades de escarola tradicionalmente se atan o cubren durante un breve periodo antes de la cosecha para blanquear el corazón y reducir parte de su amargor.
Pero esta técnica no debe confundirse con el método para conseguir una planta fuerte.
Atar una escarola pequeña y debilitada no solucionará problemas de falta de luz, agua, espacio o nutrientes.
Primero hay que conseguir una planta sana y bien desarrollada.
Si posteriormente deseas blanquearla, aplica el método apropiado para tu variedad y evita hacerlo cuando las hojas estén mojadas, ya que una ventilación deficiente puede favorecer problemas de pudrición.
Observa el centro: ahí está la mejor señal
Las hojas exteriores cuentan parte de la historia, pero el centro revela cómo está progresando realmente la planta.
Una escarola que mejora debería empezar a producir nuevas hojas cada vez más próximas entre sí, formando gradualmente una estructura más llena.
No esperes que una planta abierta se transforme en una roseta enorme en pocos días.
El proceso necesita varias semanas de crecimiento favorable.
Una rutina sencilla para conseguir una escarola más abundante
Durante el crecimiento puedes seguir estos pasos:
- Mantén suficiente separación entre plantas.
- Proporciona buena iluminación.
- Evita cultivar durante periodos de calor extremo cuando sea posible.
- Mantén una humedad relativamente constante.
- Utiliza un suelo fértil y bien drenado.
- Fertiliza con moderación.
- Controla las malas hierbas.
- Revisa regularmente posibles plagas.
- Conserva las hojas sanas.
- Deja que el centro continúe desarrollándose hasta alcanzar el tamaño adecuado.
El verdadero secreto está en mantener un crecimiento constante
Una escarola densa no aparece gracias a un único fertilizante o truco milagroso.
Lo que realmente favorece una buena roseta es evitar que la planta pase continuamente por situaciones de estrés.
Espacio suficiente, temperaturas moderadas, buena luz, humedad estable y nutrición equilibrada permiten que produzca hojas nuevas de forma continua y vaya rellenando progresivamente el centro.
Cuando estas condiciones se mantienen durante varias semanas, aquella escarola inicialmente abierta y poco atractiva puede evolucionar hasta convertirse en una mata mucho más compacta, abundante y preparada para una excelente cosecha.