Aunque guardemos las cápsulas del lavavajillas en un lugar aparentemente limpio, la cesta o recipiente utilizado para almacenarlas puede acabar cubierto por un fino polvo blanquecino. Pequeños restos de detergente se desprenden de las cápsulas y terminan acumulándose en el fondo, las esquinas y las pequeñas rejillas.
Si además hay algo de humedad, esos residuos pueden compactarse y quedar adheridos al plástico, haciendo que una simple pasada con un paño no sea suficiente.
Con una limpieza sencilla podemos recuperar la cesta y dejarla preparada para volver a guardar las cápsulas.
¿Por qué aparece ese polvo en el interior?
Las cápsulas y pastillas para lavavajillas pueden desprender pequeñas partículas durante su almacenamiento y manipulación. Aunque la cantidad de cada cápsula sea mínima, los restos se van acumulando con el paso de las semanas.
El problema suele ser más visible en:
- las esquinas del recipiente;
- el fondo de la cesta;
- las pequeñas rejillas;
- las uniones entre las piezas;
- los separadores interiores.
Cuando el detergente entra en contacto con humedad, puede formar además pequeños depósitos endurecidos.
Qué necesitas para limpiarla
No hacen falta productos agresivos. Para una limpieza habitual puedes utilizar:
- agua tibia;
- unas gotas de jabón para platos;
- un cepillo pequeño de cerdas suaves;
- un paño o esponja suave;
- un bastoncillo para las esquinas difíciles;
- un paño seco.
Antes de empezar, comprueba que la cesta esté completamente vacía.
Paso 1: elimina primero el polvo seco
Este pequeño detalle facilita mucho el resto del trabajo.
Antes de mojar la cesta, sacúdela suavemente sobre el fregadero para eliminar todas las partículas sueltas.
También puedes pasar un cepillo seco por el fondo y las paredes.
Así evitarás que una gran cantidad de polvo de detergente se mezcle inmediatamente con el agua y forme una pasta difícil de retirar.
Paso 2: prepara agua tibia con jabón
Llena el fregadero o un recipiente amplio con agua tibia y añade unas gotas de jabón para platos.
Si la cesta puede mojarse completamente y no contiene componentes eléctricos o piezas incompatibles con el agua, introdúcela durante unos minutos.
El objetivo es simplemente ablandar los residuos adheridos.
No es necesario utilizar agua extremadamente caliente, especialmente si la cesta es de plástico.
Paso 3: cepilla las rejillas y las esquinas
Después del remojo, utiliza un cepillo pequeño de cerdas suaves.
Pásalo cuidadosamente por las rejillas, los separadores y todas las uniones donde todavía observes restos blancos.
Presta especial atención al fondo. En las cestas perforadas, el detergente puede quedar atrapado alrededor de cada pequeño cuadrado o abertura.
Realiza movimientos cortos y suaves hasta desprender los residuos.
Paso 4: llega a las zonas más estrechas
Las esquinas interiores suelen ser las más difíciles de limpiar con una esponja convencional.
Puedes utilizar un bastoncillo ligeramente humedecido o la punta de un paño para acceder a esas zonas.
Si encuentras detergente endurecido, humedécelo primero y espera un poco antes de intentar retirarlo.
Evita rascar con cuchillos u objetos metálicos puntiagudos, ya que podrían rayar o deteriorar el plástico.
Paso 5: aclara cuidadosamente
Cuando hayas eliminado todos los restos visibles, aclara la cesta con agua limpia.
Revisa especialmente las rejillas y las esquinas para asegurarte de que no quedan restos de jabón ni de detergente antiguo.
Una vez limpia, el interior debería recuperar un aspecto uniforme, sin acumulaciones blanquecinas ni depósitos pegados.
Déjala secar completamente
El secado es uno de los pasos más importantes si vas a volver a utilizar la cesta para almacenar cápsulas.
Sacude el exceso de agua y pasa un paño seco por todas las superficies accesibles.
Después déjala secar al aire hasta que no quede humedad en las esquinas ni entre las rejillas.
No coloques cápsulas nuevas mientras la cesta siga húmeda.
La humedad puede deteriorar su envoltura soluble y provocar que algunas cápsulas se peguen entre sí o comiencen a deshacerse.
Cómo mantener la cesta limpia durante más tiempo
No es necesario realizar una limpieza profunda constantemente.
Cada vez que la cesta esté casi vacía, aprovecha para retirar el polvo acumulado en el fondo con un paño seco.
También conviene guardar las cápsulas en un lugar fresco y seco, lejos del fregadero y de zonas donde puedan recibir salpicaduras.
Y, sobre todo, manipúlalas siempre con las manos secas.
Un mantenimiento sencillo que evita acumulaciones
La clave está en no dejar que el polvo de detergente permanezca durante meses en las pequeñas rejillas y esquinas.
Retirar primero los residuos secos, lavar después con agua tibia y jabón y utilizar un cepillo suave en las zonas difíciles suele ser suficiente para devolver a la cesta un aspecto limpio.
Una vez completamente seca, podrás volver a guardar las cápsulas sin que entren en contacto con restos antiguos ni con humedad acumulada.