Las jarras medidoras son uno de esos utensilios que utilizamos constantemente en la cocina. Leche, salsas, masas, cremas, aceite o mezclas para repostería pasan por ellas casi a diario. El problema comienza cuando algunos restos se secan en las paredes y forman una capa difícil de eliminar con un lavado normal.
Antes de recurrir a un estropajo agresivo, existe un método casero sencillo para ablandar la suciedad y facilitar muchísimo la limpieza. Solo necesitas agua caliente, jabón lavavajillas y un poco de bicarbonato.
¿Por qué aparecen esos restos tan difíciles?
Cuando dejamos una jarra sin lavar inmediatamente después de utilizarla, la humedad de los alimentos comienza a evaporarse.
Los restos de harina, leche, huevo, salsas o batidos pueden terminar formando una película seca que se adhiere con fuerza al fondo y las paredes.
Además, si utilizamos utensilios abrasivos para retirarla, podemos provocar pequeños arañazos, especialmente en las jarras de plástico transparente.
Con el tiempo, esos microarañazos también pueden hacer que el recipiente pierda transparencia.
Qué necesitas para este método
Probablemente ya tengas todo lo necesario en casa:
- agua caliente, pero no hirviendo;
- jabón lavavajillas;
- 1 o 2 cucharadas de bicarbonato;
- una esponja suave;
- un cepillo de cocina de cerdas suaves;
- un paño limpio para secar.
Si la jarra es de plástico, comprueba siempre las recomendaciones del fabricante antes de utilizar agua muy caliente.
Primer paso: elimina los restos sueltos
Antes de llenar la jarra, retira cualquier resto que pueda desprenderse fácilmente.
Puedes aclararla rápidamente con agua tibia.
No intentes rascar las manchas secas con cuchillos, tenedores u otros objetos metálicos. Aunque parezca una solución rápida, pueden dejar marcas permanentes en el recipiente.
Prepara el remojo
Añade aproximadamente una cucharada de bicarbonato en el interior de la jarra.
Después incorpora unas gotas de jabón lavavajillas.
Llena aproximadamente tres cuartas partes del recipiente con agua caliente.
Remueve suavemente para que el bicarbonato y el detergente se distribuyan por toda el agua.
Déjalo actuar antes de frotar
Aquí está la parte más importante del método: no empieces a frotar inmediatamente.
Deja la jarra en remojo durante unos 20 o 30 minutos.
El agua caliente ayuda a rehidratar los restos secos, mientras que el detergente facilita la eliminación de las sustancias grasas.
Después del remojo comprobarás que buena parte de la suciedad comienza a desprenderse con mucha menos resistencia.
Limpia las paredes y el fondo
Vacía aproximadamente la mitad del agua y utiliza una esponja suave para limpiar el interior.
Realiza movimientos circulares sin ejercer demasiada presión.
Para las esquinas del fondo o las zonas próximas al borde puede resultar muy práctico utilizar un cepillo de cocina suave.
Presta también atención a la zona del pico vertedor, donde suelen quedarse pequeñas acumulaciones difíciles de ver.
¿Qué hacer con una mancha especialmente resistente?
Si todavía queda algún resto adherido, prepara una pasta sencilla mezclando una pequeña cantidad de bicarbonato con unas gotas de agua.
Debe quedar ligeramente cremosa.
Coloca un poco sobre la zona afectada y deja actuar unos minutos antes de pasar suavemente una esponja.
No es necesario ejercer mucha fuerza.
En superficies delicadas, prueba primero este método en una pequeña zona poco visible.
Aclara varias veces
Una vez eliminados los residuos, enjuaga muy bien la jarra con agua limpia.
Es importante eliminar completamente tanto el jabón como cualquier resto de bicarbonato.
Puedes pasar los dedos por las paredes interiores. Si notas la superficie resbaladiza, probablemente todavía queda detergente y conviene aclararla nuevamente.
No olvides limpiar el exterior
Mientras limpiamos una jarra medidora solemos concentrarnos únicamente en el interior.
Sin embargo, alrededor del asa, el pico vertedor y la base también pueden acumularse restos.
Pasa la esponja por estas zonas y limpia cuidadosamente alrededor de las marcas de medición para evitar dañarlas.
Si las graduaciones están impresas sobre el plástico, evita frotarlas con productos abrasivos.
Cómo secarla para que quede impecable
Después del último aclarado, coloca la jarra boca abajo sobre un escurridor limpio.
También puedes secarla con un paño de microfibra suave.
Si el agua de tu zona contiene muchos minerales, secarla manualmente puede ayudar a evitar pequeñas marcas blanquecinas.
Antes de guardarla, asegúrate de que el interior esté completamente seco.
Un error frecuente: usar estropajos demasiado fuertes
Cuando vemos restos secos, nuestra primera reacción suele ser buscar el estropajo más abrasivo disponible.
Pero esto puede solucionar un problema y crear otro.
En una jarra transparente, los arañazos hacen que la superficie pierda brillo y se vuelva progresivamente más opaca. Además, las pequeñas irregularidades pueden facilitar que la suciedad vuelva a adherirse.
Por eso es preferible ablandar primero y frotar después.
Cómo evitar que vuelva a ocurrir
La mejor forma de mantener una jarra medidora limpia es aclararla inmediatamente después de utilizarla.
No hace falta realizar una limpieza profunda cada vez.
Simplemente llena la jarra con un poco de agua tibia después de cocinar. Así evitarás que los restos comiencen a secarse mientras terminas de preparar la comida.
Después podrás lavarla normalmente con jabón.
Este pequeño hábito resulta especialmente útil después de preparar masas, batidos, salsas espesas o mezclas con huevo.
¿Y si la jarra sigue teniendo manchas?
No todas las marcas pueden eliminarse con una limpieza doméstica.
Algunos alimentos muy pigmentados pueden teñir determinados tipos de plástico. También es posible que una jarra antigua tenga pequeños arañazos o un desgaste que produzca una apariencia permanentemente opaca.
En estos casos, repetir continuamente tratamientos agresivos no suele mejorar el resultado.
Si la superficie está dañada, agrietada o muy deteriorada, puede ser mejor sustituir el recipiente, especialmente si se utiliza habitualmente para preparar alimentos.
Una limpieza sencilla que evita frotar durante minutos
Cuando los restos de comida se han secado en una jarra medidora, la clave no está en utilizar más fuerza, sino en darles tiempo para ablandarse.
Un remojo con agua caliente, unas gotas de lavavajillas y bicarbonato puede hacer que la limpieza posterior resulte mucho más sencilla.
Después solo queda pasar una esponja suave, aclarar cuidadosamente y secar bien.
Un método económico y práctico para recuperar esas jarras que parecían necesitar interminables minutos de frotado.