El prensador de ajos es uno de esos pequeños utensilios que utilizamos constantemente y que, precisamente por su diseño, puede resultar bastante incómodo de limpiar. Los restos de ajo quedan atrapados en los diminutos orificios, alrededor de la bisagra y en rincones donde una esponja normal apenas puede llegar.
Si esos residuos se secan, eliminarlos resulta todavía más difícil. La solución, sin embargo, no consiste en rascar con fuerza. Agua templada, lavavajillas, un pequeño cepillo y una limpieza inmediata después de utilizarlo pueden dejar el prensador impecable sin complicaciones.
¿Por qué se acumula tanta suciedad?
Al presionar un diente de ajo, la pulpa atraviesa los pequeños agujeros mientras parte de las fibras y la piel quedan comprimidas en el interior.
Aunque retiremos el residuo más grande, pueden permanecer pequeñas partículas dentro de cada perforación.
Si dejamos el utensilio varias horas sin lavar, estos restos pierden humedad, se endurecen y quedan mucho más adheridos al metal.
También puede acumularse suciedad alrededor de la bisagra, donde se mezclan restos de alimentos, grasa y humedad.
El mejor momento para limpiarlo es justo después de usarlo
Este es probablemente el truco más efectivo de todos.
Nada más terminar de prensar el ajo, abre completamente el utensilio y colócalo bajo un chorro de agua templada.
Cuando los restos todavía están húmedos, muchos salen prácticamente solos.
Dirige el agua hacia ambos lados de la placa perforada para ayudar a expulsar las pequeñas partículas atrapadas.
Un trabajo que puede requerir varios minutos cuando el ajo está seco puede resolverse en segundos si actuamos inmediatamente.
¿Y si los restos ya están completamente secos?
No empieces a rascar.
Coloca agua templada con unas gotas de detergente lavavajillas en un recipiente y deja el prensador en remojo durante unos minutos, siempre que el fabricante indique que puede sumergirse completamente.
El agua ayudará a rehidratar los restos secos y el detergente facilitará la eliminación de la grasa.
Después del remojo, abre y cierra varias veces el prensador dentro del agua.
En muchos casos veremos cómo empiezan a desprenderse pequeñas partículas.
Utiliza un cepillo pequeño
Una esponja limpia perfectamente las superficies grandes, pero no puede entrar en los pequeños agujeros.
Aquí resulta especialmente práctico utilizar un cepillo pequeño de cerdas firmes pero no excesivamente duras.
Puede ser un cepillo específico para utensilios de cocina.
Aplica unas gotas de lavavajillas y cepilla la placa perforada desde ambos lados.
Realiza movimientos cortos para que las cerdas penetren ligeramente en los orificios.
Presta atención a la parte interior
No debemos limpiar solamente la cara exterior que vemos en la fotografía.
Abre completamente el prensador y revisa la cavidad donde colocamos el diente de ajo.
En las esquinas suele quedar una fina capa de pulpa.
Utiliza el mismo cepillo para recorrer:
- las paredes interiores;
- la placa perforada;
- los bordes;
- las esquinas;
- la zona próxima a la bisagra.
Después aclara abundantemente con agua.
Cómo limpiar los agujeros más difíciles
Después del cepillado pueden quedar uno o dos orificios bloqueados.
En lugar de utilizar un cuchillo, podemos emplear una herramienta fina y no agresiva adecuada para limpiar estos espacios, como el pequeño accesorio de limpieza que incluyen algunos prensadores.
También puede funcionar un palillo de madera con mucho cuidado, siempre que su tamaño sea apropiado y no se rompa dentro del agujero.
Trabaja desde el lado contrario al que quedó atrapado el residuo para empujarlo hacia fuera.
No es necesario introducir objetos con fuerza.
No utilices agujas o cuchillos sin necesidad
Aunque parezca una solución rápida, un objeto metálico afilado puede rayar la superficie o incluso deformar ligeramente los pequeños agujeros.
Además, trabajar con un cuchillo sobre un utensilio pequeño y húmedo aumenta innecesariamente el riesgo de cortes.
Es mucho mejor ablandar primero la suciedad y dejar que un cepillo haga la mayor parte del trabajo.
¿Hace falta bicarbonato?
Para una limpieza habitual, normalmente no.
El agua templada y un buen detergente lavavajillas suelen ser suficientes para eliminar restos de ajo.
Si el utensilio presenta suciedad más resistente y su material admite bicarbonato, podemos preparar una pasta suave con una pequeña cantidad de bicarbonato y agua.
Antes de hacerlo, conviene comprobar de qué material está fabricado el prensador y consultar las indicaciones del fabricante.
No todos los acabados deben limpiarse de la misma manera.
Acero inoxidable y aluminio no son exactamente iguales
Muchos prensadores modernos son de acero inoxidable, pero también existen modelos fabricados con aluminio u otras aleaciones.
Esta diferencia importa.
El acero inoxidable suele ser bastante resistente, mientras que determinados productos o métodos abrasivos pueden afectar al aspecto del aluminio.
Por eso no debemos asumir que cualquier truco doméstico sirve para todos los prensadores.
Cuando desconocemos el material, la opción más prudente continúa siendo agua templada, detergente y limpieza mecánica suave.
No olvides la bisagra
La placa perforada llama toda nuestra atención, pero la articulación también necesita limpieza.
Abre completamente el prensador y observa alrededor del eje.
Si encuentras restos, utiliza el cepillo para eliminarlos mientras mantienes la pieza abierta.
Después aclara cuidadosamente.
Mover varias veces los mangos durante el aclarado puede ayudar a que el agua llegue a diferentes puntos de la articulación.
Aclara muy bien después de limpiarlo
Una vez eliminados todos los restos, coloca el prensador bajo agua limpia.
Comprueba especialmente los agujeros.
No deberían quedar restos de detergente ni partículas de ajo.
Mira la placa a contraluz. Es una manera muy sencilla de detectar perforaciones que todavía permanecen bloqueadas.
Si la luz atraviesa todos los agujeros con claridad, probablemente el trabajo está terminado.
El secado también es importante
Después de aclararlo, sacude el exceso de agua y seca las superficies accesibles con un paño limpio.
Deja el prensador abierto hasta que la humedad restante desaparezca completamente antes de guardarlo.
Esto resulta especialmente importante alrededor de la bisagra y dentro de la cámara.
Guardar cualquier utensilio constantemente húmedo puede favorecer manchas y malos olores, dependiendo del material.
¿Puede ir al lavavajillas?
Depende completamente del modelo.
Algunos prensadores de acero inoxidable están diseñados para lavarse en lavavajillas, mientras que otros fabricantes recomiendan el lavado manual.
Comprueba las instrucciones correspondientes a tu utensilio.
Incluso cuando sea apto para lavavajillas, merece la pena retirar primero los trozos grandes de ajo. Un ciclo de lavado no garantiza que una fibra seca atrapada profundamente en un pequeño agujero vaya a desaparecer.
Un pequeño hábito facilita muchísimo la limpieza
Si utilizas el prensador con frecuencia, acostúmbrate a seguir una rutina de apenas unos segundos:
- termina de prensar el ajo;
- retira inmediatamente los restos grandes;
- abre completamente el utensilio;
- acláralo bajo agua templada;
- cepilla los orificios si es necesario;
- lava, aclara y seca.
Esta sencilla costumbre evita prácticamente toda la acumulación difícil.
¿Qué hacer si quedan manchas después de limpiarlo?
Es importante distinguir entre restos de comida y cambios permanentes del material.
Si todos los orificios están despejados y la superficie está limpia pero todavía presenta zonas oscuras, quizá estemos viendo oxidación, desgaste o una alteración del acabado.
Seguir raspando no solucionará necesariamente el problema.
Si aparecen signos importantes de corrosión, piezas flojas, grietas o daños en la articulación, puede ser preferible sustituir el utensilio.
De sucio y obstruido a limpio en pocos minutos
No hace falta pasar media hora intentando vaciar cada agujero individualmente.
El verdadero secreto consiste en ablandar los residuos antes de retirarlos.
Un aclarado inmediato evita que el ajo se seque. Si ya está endurecido, unos minutos de remojo con agua templada y lavavajillas facilitan enormemente el trabajo. Después, un cepillo pequeño permite llegar donde una esponja normal no puede.
Finalmente, un buen aclarado y un secado completo dejan el prensador listo para volver a utilizarse.
Con esta rutina tan sencilla, las pequeñas perforaciones permanecen despejadas y el utensilio recupera ese aspecto limpio y brillante que parecía perdido bajo los restos de ajo acumulados.