Con este sencillo método, las teclas amarillentas de un teclado recuperan un aspecto mucho más limpio

Un teclado puede funcionar perfectamente durante años y, sin embargo, acabar teniendo un aspecto viejo y descuidado. Esto ocurre especialmente con los modelos blancos, beige o de colores claros: las teclas comienzan a verse amarillentas, aparecen manchas alrededor de las letras y los espacios entre ellas acumulan una suciedad difícil de ignorar.

Antes de pensar en sustituirlo, merece la pena probar una limpieza profunda pero suave. Con agua tibia, un poco de jabón y unos minutos de trabajo es posible eliminar gran parte de la grasa y la suciedad que alteran el color de las teclas.

El resultado puede ser sorprendente, aunque conviene recordar que el amarilleamiento provocado por el envejecimiento del propio plástico no siempre puede eliminarse mediante una limpieza convencional.

¿Suciedad o plástico envejecido?

Este es el primer punto que debemos tener claro.

Las teclas están constantemente en contacto con nuestros dedos. Sobre ellas quedan pequeñas cantidades de grasa natural de la piel que, con el paso del tiempo, atrapan polvo y otras partículas.

El resultado es una película que puede hacer que las teclas parezcan amarillas, grises o incluso ligeramente marrones.

Pero existe otra posibilidad. Algunos plásticos claros pueden cambiar de tonalidad con los años debido a factores como el envejecimiento, el calor y la exposición ambiental.

Una forma sencilla de comprobarlo consiste en limpiar primero una pequeña zona. Si recupera rápidamente un tono más claro, probablemente había bastante suciedad superficial. Si permanece amarilla aunque esté perfectamente limpia, es posible que el cambio esté en el propio material.

Un método sencillo con productos básicos

Para empezar necesitarás muy pocas cosas:

  • agua tibia;
  • unas gotas de lavavajillas suave;
  • un paño de microfibra;
  • un cepillo pequeño de cerdas suaves;
  • bastoncillos de algodón;
  • un paño seco.

No hace falta preparar mezclas complicadas.

De hecho, cuanto más delicado sea el procedimiento, menor será el riesgo de estropear las letras impresas, el acabado de las teclas o los componentes electrónicos.

Desconecta siempre el teclado

Antes de limpiar cualquier dispositivo electrónico, desconéctalo.

En un teclado con cable basta con retirarlo del ordenador. Si es inalámbrico, apágalo y, cuando sea posible, retira las pilas.

Para el teclado integrado de un portátil, apaga completamente el equipo y desconecta el cargador.

A partir de este momento recuerda una regla fundamental: el líquido se aplica al paño, nunca directamente al teclado.

Primero elimina polvo y migas

No empieces inmediatamente con el paño húmedo.

Coloca el teclado boca abajo y sacúdelo suavemente. Es habitual que aparezcan migas, cabellos y pequeñas partículas acumuladas durante meses.

Después utiliza un cepillo seco para recorrer los espacios entre las teclas.

Además de facilitar la limpieza posterior, este paso evita que el polvo se mezcle con la humedad y termine formando una capa de suciedad todavía más difícil de retirar.

Prepara la solución de limpieza

Pon un poco de agua tibia en un recipiente y añade únicamente unas gotas de lavavajillas suave.

Humedece una parte del paño de microfibra y escúrrelo muy bien.

El paño debe estar ligeramente húmedo. Si al apretarlo sale agua, todavía contiene demasiado líquido.

Ahora pásalo suavemente por la superficie de las teclas.

No es necesario frotar con fuerza. La combinación del agua tibia y el jabón ayuda a desprender progresivamente la película grasa acumulada.

Presta atención a las teclas más utilizadas

La barra espaciadora, Enter, Shift y determinadas letras suelen presentar más suciedad.

Dedica unos segundos adicionales a estas zonas realizando movimientos pequeños con el paño.

Si encuentras suciedad alrededor de los bordes, utiliza un bastoncillo ligeramente humedecido con la misma solución.

Un cepillo de dientes nuevo y de cerdas suaves también puede resultar útil para trabajar en las pequeñas separaciones existentes entre las teclas, siempre evitando introducir líquido en el interior.

No intentes conseguir el blanco perfecto a la fuerza

Este es probablemente el error más frecuente.

Después de limpiar una tecla, puede seguir presentando un tono ligeramente amarillo. La tentación es utilizar un producto más fuerte o empezar a frotar con mayor intensidad.

No siempre funciona.

Si la suciedad ya ha desaparecido y el color continúa siendo uniforme, probablemente estés ante una alteración del propio plástico.

Seguir frotando podría desgastar la superficie y las letras sin conseguir que el material vuelva a ser blanco.

¿Puede utilizarse alcohol?

El alcohol isopropílico puede resultar útil para algunas marcas difíciles, pero debe utilizarse con moderación.

Aplica una pequeña cantidad sobre un paño o bastoncillo y prueba primero en una zona poco visible.

Nunca empapes las teclas.

También conviene comprobar las recomendaciones del fabricante, especialmente cuando el teclado tiene superficies pintadas, revestimientos especiales o caracteres impresos susceptibles de deteriorarse.

Una limpieza más profunda en teclados mecánicos

Si tienes un teclado mecánico cuyas tapas están diseñadas para ser desmontadas, puedes realizar una limpieza más completa.

Antes de retirar nada, haz una fotografía del teclado. Puede parecer innecesario, pero será muy útil cuando llegue el momento de volver a colocar cada tecla.

Retira las tapas con una herramienta adecuada y sigue las instrucciones de mantenimiento del fabricante.

Cuando el material lo permita, las tapas pueden limpiarse por separado con agua tibia y jabón suave.

Después hay que dejarlas secar completamente antes de montarlas.

No hagas lo mismo con cualquier portátil

Las teclas de los portátiles suelen utilizar mecanismos mucho más delicados.

Intentar arrancarlas para limpiarlas puede romper pequeñas pestañas de plástico difíciles de reparar.

Si no sabes con certeza que una tecla está diseñada para retirarse de manera sencilla, es mejor dejarla colocada.

El secado no debe apresurarse

Cuando termines, utiliza otro paño de microfibra completamente seco.

Repasa todas las teclas y comprueba especialmente los bordes.

Después deja el teclado desconectado el tiempo necesario para asegurarte de que no queda humedad.

Si has lavado las tapas de un teclado mecánico por separado, deben estar totalmente secas también por la parte interior antes de volver a instalarlas.

¿Qué productos conviene evitar?

No todo lo que limpia una superficie doméstica es apropiado para un teclado.

Evita utilizar directamente:

  • lejía;
  • acetona;
  • disolventes;
  • limpiadores abrasivos;
  • estropajos metálicos o ásperos;
  • cuchillas para raspar;
  • grandes cantidades de agua.

Estos productos pueden deteriorar el plástico, eliminar las letras o introducir humedad en los componentes electrónicos.

Un resultado aparentemente más blanco no merece la pena si las teclas terminan dañadas.

Cómo conservar el resultado durante más tiempo

Después de una limpieza profunda, mantener el teclado limpio requiere muy poco esfuerzo.

Una vez por semana puedes pasar rápidamente un paño de microfibra seco. Cada cierto tiempo, utiliza un pequeño cepillo para retirar el polvo de los espacios entre las teclas.

También es recomendable evitar comer directamente encima del teclado.

La grasa de algunos alimentos, combinada con el polvo, puede crear una capa especialmente difícil de eliminar.

Un teclado viejo puede cambiar muchísimo con una buena limpieza

No siempre necesitamos productos especiales para recuperar el aspecto cuidado de nuestros objetos cotidianos.

En muchos teclados, esa desagradable tonalidad amarillenta está intensificada por una mezcla de grasa, polvo y suciedad acumulada durante años. Una limpieza paciente con agua tibia, unas gotas de jabón suave y microfibra puede revelar una superficie mucho más clara.

Si después de retirar toda la suciedad algunas teclas continúan amarillas, no significa que hayas limpiado mal: probablemente el plástico simplemente ha envejecido.

Lo importante es no intentar compensarlo utilizando productos cada vez más agresivos. Un teclado ligeramente envejecido pero perfectamente limpio siempre será preferible a uno blanqueado a costa de dañar su superficie.

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