Las persianas de la cocina suelen ser una de esas zonas que pasan desapercibidas durante la limpieza diaria. Sin embargo, basta con observarlas de cerca para descubrir una desagradable combinación de polvo, grasa y pequeñas manchas pegajosas.
La grasa que se libera al cocinar se deposita poco a poco sobre las lamas. Después, el polvo se adhiere a esa película y termina formando una capa difícil de eliminar con un simple plumero.
Por suerte, existe un método sencillo para recuperar unas persianas muy sucias sin tener que desmontarlas por completo.
¿Por qué las persianas de la cocina acumulan tanta grasa?
Cuando freímos, salteamos o cocinamos determinados alimentos, diminutas partículas de grasa quedan suspendidas en el aire. Aunque la campana extractora elimina una parte, otras terminan depositándose sobre muebles, azulejos, ventanas y persianas.
La situación empeora cuando las persianas están cerca de los fogones.
Al principio apenas se nota. Pero con el tiempo, el polvo se pega a la superficie grasienta y las lamas adquieren un aspecto amarillento o marrón.
En ese momento, pasar simplemente un paño seco puede incluso extender la suciedad.
Lo que necesitas para limpiarlas
No hace falta preparar una colección de productos diferentes. Para unas persianas lavables con suciedad grasa suele bastar con:
- agua tibia;
- unas gotas de detergente lavavajillas desengrasante;
- 2 paños de microfibra;
- una esponja suave;
- un recipiente con agua;
- guantes de limpieza.
Para las zonas estrechas también puede resultar práctico utilizar un cepillo de dientes viejo y suave.
Antes de comenzar, comprueba siempre las recomendaciones del fabricante, especialmente si las persianas son de madera, tela o materiales delicados.
Primer paso: elimina el polvo antes de mojar
Este pequeño detalle facilita muchísimo el trabajo.
Cierra las persianas para que las lamas queden prácticamente planas y pasa un paño de microfibra seco desde arriba hacia abajo.
Después, cambia la inclinación de las lamas y repite por el otro lado.
Así eliminas buena parte del polvo antes de introducir agua. De lo contrario, el polvo puede mezclarse con la humedad y convertirse en una pasta grisácea más difícil de retirar.
El sencillo método contra la grasa
Llena un recipiente con agua tibia, pero no excesivamente caliente.
Añade unas gotas de detergente lavavajillas y mezcla suavemente.
No es necesario utilizar una enorme cantidad de jabón. Si añades demasiado, después tendrás que realizar varias pasadas para retirar los residuos.
Humedece un paño de microfibra o una esponja suave y escúrrelo muy bien.
La idea es limpiar las persianas, no empaparlas.
Limpia las lamas una por una
Aquí es donde un poco de paciencia produce una diferencia enorme.
Sujeta suavemente cada lama y pasa el paño por toda su superficie, prestando especial atención a los bordes.
En persianas horizontales, resulta práctico trabajar de arriba hacia abajo. De esta manera, cualquier pequeña gota o resto de suciedad caerá sobre una zona que todavía no has terminado.
Cuando el paño esté muy sucio, acláralo.
Si el agua del recipiente adquiere rápidamente un color oscuro, cámbiala. Continuar limpiando con agua llena de grasa simplemente vuelve a repartir parte de la suciedad.
¿Qué hacer con las manchas de grasa muy pegadas?
En las zonas más difíciles, aplica una pequeña cantidad de la solución de agua y detergente y déjala actuar durante unos minutos.
Después, frota suavemente con una esponja no abrasiva.
No utilices estropajos metálicos ni superficies muy ásperas, ya que pueden rayar el acabado de las lamas.
También conviene evitar raspar la grasa con cuchillos u otros objetos duros.
Para esquinas, cordones y pequeños espacios puede utilizarse un cepillo suave, siempre sin ejercer demasiada presión.
El segundo paño es el secreto para un acabado mucho mejor
Después de eliminar la grasa, pasa otro paño de microfibra ligeramente humedecido únicamente con agua limpia.
Esta segunda pasada retira los restos de detergente y la suciedad que pueda haber quedado.
Finalmente, utiliza un paño seco.
Además de evitar marcas, secar las lamas ayuda a impedir que el polvo vuelva a pegarse inmediatamente sobre una superficie húmeda.
El resultado debería ser una persiana considerablemente más limpia, uniforme y sin esa desagradable película pegajosa.
¿Se puede utilizar bicarbonato?
El bicarbonato puede ser útil en muchas tareas domésticas, pero no siempre es necesario.
Su textura ligeramente abrasiva puede resultar problemática en algunos acabados brillantes, lacados o especialmente delicados.
Para la grasa habitual de cocina, agua tibia y detergente lavavajillas suelen ser un excelente punto de partida porque este último está diseñado precisamente para ayudar a desprender grasa.
Si quieres probar cualquier otro producto, hazlo primero en una zona pequeña y poco visible.
Cuidado con las persianas de madera
Las persianas de madera necesitan un tratamiento diferente.
No deben empaparse ni permanecer húmedas durante mucho tiempo, ya que el exceso de agua puede afectar al material y a su acabado.
Utiliza un paño apenas humedecido y sécalas inmediatamente.
En persianas de madera natural o con tratamientos especiales, lo más seguro es seguir las instrucciones específicas del fabricante.
Lo mismo ocurre con las persianas textiles: el método adecuado dependerá del tejido y de si este admite agua.
Un truco para limpiar dos caras rápidamente
Si las lamas son resistentes y suficientemente anchas, puedes envolver las puntas de unas pinzas de cocina con dos pequeños paños de microfibra.
Sujétalos bien para que no se desprendan.
Después, coloca una lama entre ambas partes de las pinzas y deslízalas suavemente. Así puedes limpiar simultáneamente la parte superior e inferior.
No aprietes demasiado para evitar doblar las lamas.
No olvides los cordones y mecanismos
Una persiana puede quedar perfectamente blanca y seguir pareciendo sucia si los cordones están oscurecidos.
Límpialos con un paño ligeramente humedecido con agua jabonosa y después pasa otro con agua limpia.
En los mecanismos, utiliza muy poca humedad. El agua no debería penetrar en componentes internos.
Cómo evitar que vuelvan a ponerse así
La diferencia está en no esperar hasta que la grasa forme una capa gruesa.
Una vez por semana o cada pocos días, según cuánto cocines, pasa rápidamente un paño de microfibra para retirar el polvo.
Además, utiliza la campana extractora mientras cocinas, especialmente al freír.
Una limpieza ligera frecuente puede hacerse en pocos minutos y evita tener que enfrentarse después a una capa de grasa acumulada durante meses.
De persianas pegajosas a limpias y luminosas
Cuando las persianas de la cocina están muy sucias, puede parecer que necesitarás un producto especialmente potente para recuperarlas. En realidad, el método más práctico suele empezar por algo mucho más sencillo: retirar primero el polvo y después trabajar la grasa con agua tibia y una pequeña cantidad de lavavajillas.
La clave está en limpiar cada lama, aclarar con un segundo paño y secar bien.
Con un poco de paciencia, unas persianas opacas, amarillentas y pegajosas pueden recuperar un aspecto limpio, luminoso y cuidado, sin necesidad de recurrir de entrada a mezclas agresivas.