Preparar compost en casa permite transformar restos de cocina y del jardín en una enmienda orgánica útil para el suelo. Sin embargo, cuando el montón está demasiado húmedo, compactado o contiene un exceso de materiales ricos en nitrógeno, pueden aparecer olores desagradables. La solución no consiste en perfumarlo ni añadir productos químicos, sino en recuperar el equilibrio entre materiales húmedos y secos, humedad y oxígeno. Con unas pautas sencillas es posible mantener un proceso de descomposición estable y obtener un compost oscuro, suelto y con un agradable olor a tierra.
El equilibrio entre materiales verdes y marrones
Para que el compost funcione correctamente necesita materiales ricos en nitrógeno, conocidos habitualmente como “verdes”, y materiales ricos en carbono, llamados “marrones”.
Entre los materiales verdes se pueden utilizar restos y peladuras de frutas y verduras, posos de café, césped recién cortado en pequeñas cantidades y restos tiernos de plantas.
Los materiales marrones incluyen hojas secas, pequeñas ramas trituradas, paja, cartón marrón sin plastificar y papel sin recubrimientos brillantes.
No existe una proporción universal exacta que funcione para todos los materiales, porque su contenido de carbono y nitrógeno varía considerablemente. Para el compostaje doméstico resulta más práctico trabajar por volumen y observar el montón.
Como punto de partida sencillo, utiliza aproximadamente:
- 2 a 3 recipientes de materiales marrones
- 1 recipiente de materiales verdes
Después, ajusta según el comportamiento del compost. Si está demasiado húmedo o huele mal, necesitará normalmente más material seco y aireación. Si permanece completamente seco y apenas se descompone, puede necesitar algo de humedad y material verde.
Astucia principal: combinar humedad, estructura y aireación
Material necesario
- Compostador o espacio destinado al compost
- Restos vegetales de cocina
- Hojas secas, cartón marrón o pequeñas ramas trituradas
- Regadera
- Horca, aireador de compost o herramienta similar
- Guantes de jardinería
- Tijeras de poda para reducir restos grandes
1. Prepara una base estructurada
Empieza con una capa de aproximadamente 10–15 cm de material relativamente grueso y seco, como pequeñas ramitas, tallos triturados o restos vegetales leñosos.
No es obligatorio crear capas perfectas durante todo el proceso, pero una base estructurada ayuda a evitar una masa excesivamente compacta.
Después puedes incorporar los materiales verdes y marrones procurando mezclarlos en lugar de formar grandes bloques homogéneos.
2. Reduce el tamaño de los residuos
Corta los restos voluminosos en fragmentos de aproximadamente 2–5 cm cuando sea posible. Una mayor superficie de contacto facilita el trabajo de los microorganismos y hace que los distintos materiales se mezclen mejor.
No es necesario triturarlo todo hasta convertirlo en partículas diminutas. El compost también necesita cierta estructura para conservar espacios por los que pueda circular el aire.
3. Controla la humedad
Toma un puñado de material del interior utilizando guantes y apriétalo. Debe sentirse húmedo, parecido a una esponja bien escurrida, pero no debería liberar abundante agua.
Si está demasiado seco, añade agua poco a poco con una regadera mientras mezclas.
Si está empapado, evita añadir más agua e incorpora hojas secas, cartón marrón troceado u otro material seco y absorbente. Mezcla bien para distribuirlo.
4. Mantén suficiente oxígeno
Un compost doméstico aeróbico necesita oxígeno. Cuando el material se compacta y permanece saturado de agua, aparecen condiciones anaeróbicas que pueden producir olores desagradables.
Remueve el contenido periódicamente con una horca o aireador. En un montón activo, una revisión y aireación cada una o dos semanas es una pauta práctica, aunque la frecuencia dependerá del tamaño, la humedad y los materiales.
No hace falta remover diariamente. Lo importante es evitar que el contenido se convierta en una masa húmeda, densa y sin circulación de aire.
Qué hacer cuando el compost huele mal
Un compost saludable puede desprender cierto olor orgánico, especialmente cuando se añaden materiales frescos, pero un olor intenso y persistente suele indicar que conviene corregir algo.
Olor a podrido
Si recuerda a materia vegetal podrida, el contenido probablemente está demasiado húmedo, compactado o mal aireado.
Remueve completamente las zonas afectadas e incorpora material marrón seco. Las hojas secas y el cartón marrón troceado funcionan especialmente bien porque absorben parte de la humedad y aportan estructura.
Evita regar hasta que el montón recupere una humedad adecuada.
Olor parecido al amoníaco
Puede indicar un exceso de materiales ricos en nitrógeno, por ejemplo una gran cantidad de césped recién cortado.
Añade materiales ricos en carbono, como hojas secas, paja o cartón troceado, y mézclalos con el contenido existente.
Una capa gruesa de césped fresco puede compactarse rápidamente. Es preferible incorporarlo en capas finas y mezclarlo con materiales secos.
El cartón puede ser un buen aliado
El cartón marrón sencillo puede aportar carbono y ayudar a controlar un exceso moderado de humedad.
Retira cinta adhesiva, grapas, etiquetas plásticas y cualquier parte plastificada. Después córtalo o rómpelo en fragmentos pequeños antes de incorporarlo.
Evita utilizar grandes planchas enteras, ya que pueden formar barreras compactas que dificulten la circulación del aire y del agua.
También es conveniente evitar papeles plastificados, encerados o con recubrimientos desconocidos.
Materiales que conviene evitar
Para un compostador doméstico sencillo, especialmente uno que no alcanza temperaturas controladas de forma uniforme, es prudente excluir determinados residuos.
Evita incorporar:
- carne y pescado
- huesos grandes
- productos lácteos
- aceites y grasas
- grandes cantidades de alimentos cocinados grasos
- excrementos de perros y gatos
- arena sanitaria
- plantas tratadas recientemente con herbicidas persistentes
- materiales plásticos, vidrio o metal
- madera pintada o tratada
Los restos de carne, pescado, lácteos y grasas pueden generar olores y atraer animales. Existen sistemas especializados capaces de gestionar algunos de estos residuos, pero no son la opción más sencilla para un compost doméstico abierto convencional.
Cómo evitar moscas y otros visitantes
Las pequeñas moscas alrededor del compost suelen aparecer cuando los restos de fruta y otros alimentos quedan expuestos en la superficie.
Cada vez que añadas residuos frescos de cocina, introdúcelos ligeramente en el material existente y cúbrelos con unos centímetros de hojas secas, cartón troceado o compost parcialmente descompuesto.
Esta sencilla cobertura reduce la exposición directa de los alimentos y ayuda a controlar tanto insectos como olores.
Mantén también los restos de cocina destinados al compost en un recipiente que pueda limpiarse con facilidad y vacíalo regularmente.
Errores que conviene evitar
Uno de los errores más frecuentes consiste en añadir continuamente restos húmedos de cocina sin compensarlos con hojas secas, cartón u otros materiales ricos en carbono. El contenido termina compactándose y puede empezar a oler.
Tampoco conviene empapar el compost pensando que mucha agua acelerará el proceso. El exceso de humedad desplaza el aire de los pequeños espacios existentes entre los materiales.
Otro problema es introducir ramas enteras, mazorcas grandes o tallos muy gruesos. No son necesariamente perjudiciales, pero tardarán mucho más en degradarse. Cortarlos previamente facilita el proceso.
Finalmente, no es necesario añadir activadores comerciales para que un compost normal funcione. Los microorganismos necesarios están presentes de forma natural en los materiales y en el entorno.
Para ir más lejos
La ubicación también influye. Un lugar con algo de sombra ayuda a evitar que el montón se seque demasiado rápidamente durante los periodos cálidos. Si el compostador tiene una base abierta, el contacto con el suelo facilita el acceso de numerosos organismos descomponedores.
Un compost grande suele conservar mejor la humedad y la temperatura que un recipiente con muy poco material. Aun así, incluso un compostador pequeño puede funcionar si existe una mezcla adecuada.
El tiempo necesario para obtener compost maduro es variable. Puede requerir varios meses y dependerá de la temperatura, tamaño de los restos, frecuencia de aireación, humedad y composición inicial.
¿Cómo sé que el compost está listo?
El compost maduro suele tener un color marrón oscuro, textura suelta y un olor agradable parecido al de la tierra. La mayoría de los materiales originales ya no deberían resultar fácilmente reconocibles, aunque pueden permanecer algunos pequeños fragmentos leñosos.
¿Qué hago si el compost está demasiado seco?
Añade agua gradualmente mientras remueves el contenido. No lo inundes. Si contiene casi exclusivamente hojas y ramas secas, incorpora también una cantidad moderada de materiales verdes para recuperar la actividad.
¿Por qué sigue oliendo mal después de añadir cartón?
El material seco necesita mezclarse con las zonas húmedas. Colocarlo únicamente encima puede no resolver una masa anaeróbica situada en el centro. Airear, descompactar y mezclar son tan importantes como añadir carbono.
¿Es normal encontrar insectos y lombrices?
Sí. Un compost doméstico alberga numerosos organismos que participan en la descomposición. La presencia de lombrices, pequeños artrópodos y otros descomponedores es habitual. Lo importante es mantener unas condiciones equilibradas para que los restos orgánicos evolucionen progresivamente hacia un material estable y útil para el suelo.