Cómo conservar la humedad de la tierra durante más tiempo con acolchado

Durante los meses cálidos, el agua puede desaparecer rápidamente de la superficie del suelo por evaporación, especialmente cuando queda expuesto directamente al sol y al viento. El acolchado, también conocido como mulching, consiste en cubrir la tierra con una capa de material protector. Bien aplicado, ayuda a mantener una humedad más estable, reduce la aparición de malas hierbas y protege el suelo frente a cambios bruscos de temperatura. Es una técnica sencilla que puede utilizarse en huertos, jardines, árboles, arbustos y muchas plantas cultivadas en maceta.

La técnica principal: colocar correctamente el acolchado

Cubrir la tierra no significa simplemente amontonar hojas, paja o corteza alrededor de las plantas. El grosor, el material utilizado y la distancia respecto al tallo son importantes para conseguir buenos resultados sin crear problemas de exceso de humedad.

Material necesario

  • Paja limpia, hojas secas trituradas, corteza, astillas de madera u otro material adecuado
  • Regadera o manguera
  • Guantes de jardinería
  • Rastrillo pequeño
  • Tijeras de jardín, si necesitas triturar restos vegetales

1. Limpia primero la superficie

Retira las malas hierbas antes de colocar el acolchado, especialmente las que tengan raíces profundas o estén formando semillas.

No es necesario remover intensamente la tierra. Basta con limpiar la superficie y romper suavemente una costra muy compactada si dificulta la penetración del agua.

2. Riega antes de cubrir

El acolchado sirve principalmente para disminuir la pérdida de agua que ya se encuentra en el suelo. Por eso, si la tierra está seca, conviene regarla antes de cubrirla.

Haz un riego suficientemente profundo para humedecer la zona de las raíces. Evita limitarte a mojar superficialmente los primeros milímetros.

3. Extiende una capa uniforme

Distribuye el material alrededor de las plantas. Con materiales relativamente ligeros como paja u hojas secas, una capa inicial de aproximadamente 5 a 8 cm suele resultar práctica.

Con corteza o astillas de madera puede utilizarse una capa similar, ajustándola al tamaño del material y al tipo de plantación.

El acolchado se asentará progresivamente, especialmente cuando esté formado por materiales orgánicos.

4. Mantén libre la base de las plantas

No acumules el material directamente contra tallos y troncos.

Deja unos centímetros de separación alrededor de plantas herbáceas y un espacio mayor alrededor de troncos de árboles y arbustos. Esta pequeña zona libre facilita la ventilación y evita mantener permanentemente húmeda la base de la planta.

En los árboles, evita especialmente formar el conocido “volcán” de acolchado alrededor del tronco.

5. Comprueba periódicamente la humedad

Introduce un dedo varios centímetros bajo el acolchado o aparta una pequeña zona para comprobar la tierra.

La superficie del material puede parecer completamente seca mientras el suelo inferior continúa húmedo. Por eso, no conviene regar automáticamente basándose únicamente en el aspecto del acolchado.

Qué materiales funcionan bien

No existe un único acolchado apropiado para todas las situaciones.

Paja

Es especialmente práctica en huertos, alrededor de tomates, calabacines, fresas y otras hortalizas. Es ligera, fácil de distribuir y mantiene la superficie protegida.

Utiliza paja limpia y procura que no contenga grandes cantidades de semillas.

Hojas secas

Las hojas caídas pueden convertirse en un excelente recurso para el jardín. Es preferible triturarlas ligeramente antes de utilizarlas, sobre todo si son grandes.

Una capa excesivamente gruesa de hojas enteras puede compactarse cuando se moja y dificultar la circulación del aire y del agua.

Corteza

Resulta apropiada alrededor de árboles, arbustos y numerosas plantas ornamentales perennes. Se descompone lentamente y, por tanto, no necesita renovarse con tanta frecuencia como materiales más finos.

Astillas de madera

Son útiles para caminos, árboles, arbustos, setos y determinadas zonas ornamentales.

Al utilizarlas como cobertura superficial no es necesario mezclarlas con la tierra. De hecho, es preferible dejarlas sobre el suelo para que se descompongan gradualmente.

Compost maduro

Una capa moderada de compost maduro puede proteger parcialmente la superficie y aportar materia orgánica. Sin embargo, se descompone y se integra en el suelo más rápidamente que la corteza o las astillas, por lo que su efecto como barrera física suele durar menos.

Acolchado para el huerto

En un huerto, el acolchado resulta especialmente interesante porque muchas hortalizas necesitan una humedad relativamente regular.

Tomates, pimientos, berenjenas, calabacines y pepinos pueden beneficiarse de una superficie protegida frente a la evaporación.

Coloca el material cuando las plantas ya estén establecidas y el suelo tenga suficiente humedad. Mantén despejada la zona inmediata del tallo y revisa periódicamente lo que sucede debajo de la cobertura.

En primavera, además, hay que considerar la temperatura. Una capa gruesa colocada demasiado pronto puede retrasar el calentamiento de determinados suelos. Cuando el objetivo sea cultivar especies que necesitan calor, espera a que la tierra haya alcanzado una temperatura adecuada antes de aplicar una cobertura abundante.

Acolchado en macetas y jardineras

También puede utilizarse en recipientes, aunque requiere más moderación.

Una capa de aproximadamente 2 a 4 cm, adaptada al tamaño de la maceta y de la planta, puede ayudar a limitar la evaporación superficial. Corteza fina, pequeñas astillas u otros materiales adecuados pueden funcionar bien.

El recipiente debe conservar siempre sus agujeros de drenaje.

El acolchado no corrige una maceta sin drenaje ni evita los problemas provocados por un riego excesivo. Comprueba la humedad bajo la cobertura antes de volver a regar.

Errores que conviene evitar

Colocar acolchado sobre tierra completamente seca. Si el suelo necesita agua, riégalo primero. Cubrir una tierra extremadamente seca no la rehidrata.

Crear una capa exageradamente gruesa. Más cantidad no significa necesariamente mejores resultados. Una cobertura excesiva puede dificultar la penetración del agua o mantener algunas zonas demasiado húmedas.

Apilar material contra el tronco. Mantener corteza o astillas permanentemente pegadas a la base de un árbol puede favorecer condiciones inadecuadas para la corteza.

Utilizar restos vegetales enfermos. No emplees como acolchado plantas claramente afectadas por enfermedades si existe riesgo de conservar o dispersar el problema.

Regar sin comprobar el suelo. Después de acolchar, la frecuencia de riego puede cambiar. Comprueba primero la humedad a varios centímetros de profundidad.

Mezclar grandes cantidades de astillas frescas con el suelo. Si utilizas astillas como acolchado, déjalas principalmente en superficie en lugar de incorporarlas profundamente.

Para ir más allá

El acolchado funciona todavía mejor cuando se combina con un riego eficiente. En lugar de realizar pequeños riegos superficiales muy frecuentes, muchas plantas se benefician de aportes de agua suficientemente profundos y ajustados a sus necesidades.

El riego por goteo puede instalarse debajo del acolchado. De esta forma, el agua llega directamente al suelo y queda protegida de parte de la evaporación superficial.

También es importante adaptar la cobertura a las condiciones locales. En lugares muy húmedos o con suelos pesados y poco drenantes, puede ser conveniente utilizar capas menos gruesas y vigilar especialmente el exceso de humedad.

Los materiales orgánicos se descomponen gradualmente. Revisa el espesor varias veces durante el año y repón solamente lo necesario. No hace falta retirar automáticamente el material antiguo si está sano y se está integrando correctamente en el suelo.

¿Cuánto acolchado debo poner?

Para muchas zonas del jardín, una capa de alrededor de 5–8 cm de material orgánico constituye un buen punto de partida. El grosor debe adaptarse al material, al clima, al suelo y al cultivo.

¿Hay que regar más o menos después de acolchar?

Normalmente será posible espaciar algunos riegos porque disminuye la evaporación, pero no existe una frecuencia universal. Comprueba la humedad debajo del acolchado y riega según las necesidades reales de cada planta.

¿El acolchado elimina completamente las malas hierbas?

No. Puede dificultar su germinación y reducir considerablemente su aparición, pero algunas conseguirán atravesarlo. Retirarlas cuando todavía son pequeñas evita que vuelvan a establecerse.

¿Cuándo hay que renovar el acolchado?

Cuando la capa se haya descompuesto o reducido notablemente. Los materiales finos, como las hojas, desaparecen más rápido que la corteza o las astillas. Antes de añadir más, comprueba el grosor que todavía queda para evitar acumular una capa excesiva.

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