Con el uso frecuente, una jarra medidora de plástico que antes era transparente puede empezar a verse blanquecina, mate o cubierta por una fina película opaca. Aunque la lavemos después de cada uso, parece que esa capa nunca termina de desaparecer.
Es un problema especialmente habitual cuando utilizamos la jarra para medir leche, aceite, salsas, masas o ingredientes grasos. También puede aparecer debido a los minerales presentes en el agua.
Antes de pensar que el plástico se ha estropeado definitivamente, merece la pena probar una limpieza profunda y suave.
¿Por qué aparece esa capa blanquecina?
No siempre se trata de suciedad convencional.
La película opaca puede estar formada por una combinación de residuos de grasa, restos de detergente y depósitos minerales procedentes del agua.
Con los lavados sucesivos, esas partículas pueden adherirse a las paredes interiores y hacer que el plástico pierda progresivamente su transparencia.
También existe otra posibilidad: que el plástico presente numerosos microarañazos producidos por estropajos abrasivos o por el desgaste. En ese caso, ninguna limpieza podrá devolverle completamente su aspecto original.
Por eso conviene empezar siempre por el método menos agresivo.
El método sencillo para recuperar la jarra
Para eliminar residuos superficiales y depósitos minerales podemos recurrir a ingredientes habituales en casa.
Necesitarás
- Agua caliente
- Detergente lavavajillas desengrasante
- Bicarbonato de sodio
- Vinagre blanco
- Una esponja suave
- Un paño de microfibra limpio
No utilices estropajos metálicos ni productos abrasivos fuertes, ya que pueden rayar permanentemente el plástico.
Paso 1: elimina primero cualquier resto de grasa
Llena aproximadamente la mitad de la jarra con agua caliente —sin utilizar agua a una temperatura superior a la recomendada por el fabricante— y añade unas gotas de detergente lavavajillas.
Déjala reposar unos 10 minutos.
Después, pasa una esponja suave por todo el interior, incluyendo el fondo, las esquinas y la zona próxima al pico vertedor.
Aclara abundantemente.
En algunas jarras, este sencillo tratamiento ya elimina buena parte de la película.
Paso 2: utiliza bicarbonato para la suciedad adherida
Si todavía observas zonas opacas, coloca un par de cucharadas de bicarbonato en un pequeño recipiente y añade unas gotas de agua hasta conseguir una pasta suave.
Extiende la mezcla sobre las zonas afectadas.
Déjala actuar entre 15 y 20 minutos y después frota delicadamente con una esponja húmeda.
La clave está en no ejercer demasiada presión. Queremos desprender los residuos sin crear nuevos arañazos.
Aclara muy bien la jarra.
Paso 3: prueba el vinagre contra los depósitos minerales
Si después del tratamiento anterior continúan apareciendo manchas blancas, es posible que parte del problema sea la cal.
Mezcla una parte de vinagre blanco con una parte de agua tibia y vierte suficiente cantidad en la jarra para cubrir las zonas afectadas.
Déjala actuar durante unos 20-30 minutos.
A continuación, vacía la mezcla, lava nuevamente la jarra con detergente y aclárala varias veces con agua limpia.
El vinagre resulta útil especialmente cuando el aspecto blanquecino procede de depósitos minerales.
No mezcles directamente el bicarbonato y el vinagre
Aunque la espuma producida al juntarlos puede resultar llamativa, para este tipo de limpieza es preferible utilizarlos por separado.
Primero podemos aprovechar el bicarbonato para desprender residuos adheridos y, después de aclararlo completamente, utilizar vinagre diluido para tratar los depósitos minerales.
Así aprovechamos mejor las propiedades de cada producto.
El secado también marca la diferencia
Una vez limpia, deja escurrir la jarra y sécala con un paño de microfibra limpio y suave.
También puedes dejarla secar al aire colocándola boca abajo sobre un escurridor que permita una buena ventilación.
Evita guardarla todavía húmeda dentro de un armario cerrado.
¿Y si la jarra continúa completamente opaca?
Aquí es importante distinguir entre suciedad y desgaste del material.
Si después de una limpieza profunda la superficie continúa mate y al observarla de cerca aparecen multitud de pequeños arañazos, probablemente el plástico se haya deteriorado físicamente.
Esos microarañazos dispersan la luz y producen una apariencia blanquecina que no puede eliminarse simplemente limpiando.
También conviene reemplazar una jarra que presente grietas, deformaciones, zonas pegajosas o un deterioro importante, especialmente si se utiliza habitualmente con alimentos.
Cómo evitar que vuelva a aparecer la película
Unos cuantos hábitos pueden ayudar a mantener la jarra transparente durante más tiempo.
Lávala cuanto antes después de medir ingredientes grasos o espesos. Utiliza siempre esponjas suaves y evita los estropajos abrasivos.
También es importante dosificar correctamente el detergente: utilizar una cantidad excesiva no significa necesariamente limpiar mejor y puede favorecer que queden residuos si el aclarado es insuficiente.
Si el agua de tu zona contiene muchos minerales, una limpieza ocasional con vinagre diluido puede ayudar a evitar que los depósitos se acumulen.
Un pequeño mantenimiento que prolonga su vida útil
Una jarra medidora ligeramente opaca no tiene por qué acabar inmediatamente en la basura.
Cuando el problema procede de grasa, restos de detergente o minerales, una limpieza cuidadosa con agua caliente, detergente, bicarbonato y, cuando sea necesario, vinagre diluido puede mejorar notablemente su aspecto.
El secreto está en utilizar métodos suaves y evitar cualquier utensilio que pueda arañar el plástico.
Con una limpieza periódica y un buen aclarado, la jarra puede conservar durante mucho más tiempo ese aspecto limpio y transparente que hace tan fácil ver tanto los ingredientes como las medidas.