Con el paso de los años, los botones y paneles blancos de algunos microondas pueden adquirir un tono amarillento que hace que el electrodoméstico parezca mucho más viejo de lo que realmente es. La grasa de la cocina, el contacto frecuente con las manos, el humo y determinados residuos pueden contribuir a este aspecto.
Antes de utilizar productos agresivos, conviene empezar por una limpieza suave y localizada. En muchos casos, parte del tono amarillento no procede del plástico en sí, sino de una fina película de grasa y suciedad acumulada.
¿Por qué amarillean los botones del microondas?
Los mandos son una de las zonas que más tocamos. Cada vez que utilizamos el microondas podemos dejar pequeñas cantidades de grasa, humedad y suciedad sobre ellos.
Además, al estar normalmente instalado en la cocina, el aparato recibe partículas de grasa procedentes de la cocción.
Con el tiempo, todo esto puede formar una capa difícil de apreciar a simple vista, pero suficiente para cambiar el color de una superficie blanca.
Sin embargo, existe otra posibilidad: el propio plástico puede haber envejecido y cambiado de color debido al calor, la luz y el paso del tiempo. En ese caso, una limpieza puede mejorar el aspecto, pero no siempre devolverá el blanco original.
Qué necesitas
Para probar una limpieza segura prepara:
- agua tibia;
- unas gotas de lavavajillas suave;
- dos paños de microfibra;
- bastoncillos de algodón;
- un cepillo de dientes de cerdas muy suaves;
- una toalla seca.
No necesitas empapar el panel ni utilizar productos especialmente fuertes.
Primero, desenchufa el microondas
Antes de limpiar botones, mandos o paneles de control, desconecta el microondas de la corriente.
Nunca pulverices agua o productos de limpieza directamente sobre el panel.
La humedad podría introducirse por los bordes de los botones o alcanzar componentes electrónicos.
La solución de limpieza debe aplicarse siempre primero sobre el paño.
El sencillo truco para eliminar la película amarillenta
Llena un recipiente pequeño con agua tibia y añade unas gotas de lavavajillas.
Humedece un paño de microfibra y escúrrelo muy bien. Tiene que quedar húmedo, no mojado.
Pásalo suavemente por los botones y por toda la superficie blanca del panel.
En las zonas con mayor acumulación de grasa, mantén el paño húmedo apoyado unos segundos. Esto ayuda a ablandar la suciedad sin necesidad de frotar agresivamente.
Después vuelve a pasar el paño con pequeños movimientos circulares.
Presta atención a los bordes de los botones
La suciedad suele concentrarse precisamente alrededor de las teclas.
Para esas pequeñas ranuras puedes utilizar un bastoncillo de algodón apenas humedecido con la solución jabonosa.
Pásalo cuidadosamente alrededor de cada botón evitando introducir líquido en las aberturas.
Si existe suciedad seca, un cepillo de dientes muy suave también puede resultar útil. Cepilla sin ejercer demasiada presión para no desgastar los símbolos impresos.
Retira completamente el jabón
Una vez eliminada la grasa, utiliza otro paño limpio ligeramente humedecido únicamente con agua.
Pásalo por todo el panel para retirar cualquier resto de detergente.
Después seca inmediatamente con un paño de microfibra.
No vuelvas a conectar el aparato hasta asegurarte de que la superficie y las ranuras están completamente secas.
¿Se puede utilizar bicarbonato?
Conviene tener precaución.
Aunque el bicarbonato es habitual en muchos trucos domésticos, tiene una ligera acción abrasiva. Frotarlo sobre determinados plásticos puede dejar microarañazos y también podría deteriorar las letras o símbolos impresos.
Por eso, en un panel de control es preferible comenzar siempre con agua tibia y un detergente suave.
Si el fabricante recomienda algún producto específico, sigue esas indicaciones antes que cualquier remedio casero.
Evita productos demasiado agresivos
Un botón amarillento puede hacernos pensar inmediatamente en lejía u otros blanqueadores, pero no son necesariamente una buena opción.
Evita aplicar sin autorización del fabricante:
- lejía o cloro;
- disolventes;
- acetona;
- limpiadores abrasivos;
- estropajos metálicos;
- productos muy concentrados;
- grandes cantidades de alcohol sobre impresiones o plásticos sensibles.
Estos productos pueden deteriorar el acabado, borrar símbolos o cambiar permanentemente el aspecto del plástico.
Y recuerda: nunca mezcles diferentes productos de limpieza.
¿Qué ocurre si sigue amarillo después de limpiarlo?
Aquí encontramos una diferencia importante.
Si después de eliminar cuidadosamente toda la grasa el panel sigue presentando un tono amarillo uniforme, probablemente el cambio de color esté relacionado con el envejecimiento del material.
La degradación interna del plástico no es lo mismo que una mancha superficial.
En ese caso, continuar frotando con productos cada vez más fuertes puede causar más daño que beneficio.
Es preferible aceptar una ligera variación de color antes que deteriorar los botones, las inscripciones o la superficie protectora del panel.
No desmontes el panel para limpiarlo
Si la suciedad parece encontrarse debajo de los botones o dentro del panel, no desmontes el microondas por tu cuenta.
Un microondas contiene componentes eléctricos de alta tensión que pueden resultar peligrosos incluso después de desconectar el aparato.
Para problemas internos o reparaciones, lo adecuado es recurrir a un técnico cualificado.
La limpieza doméstica debe limitarse a las superficies exteriores accesibles.
Cómo evitar que los botones vuelvan a ensuciarse
La mejor forma de evitar una gruesa película de grasa es realizar una limpieza rápida con frecuencia.
Una vez por semana, con el aparato desconectado, pasa un paño de microfibra ligeramente húmedo por el panel y sécalo inmediatamente.
También ayuda limpiar las manos antes de utilizar el microondas cuando estamos cocinando con ingredientes grasos.
Si el aparato está situado muy cerca de los fogones, presta todavía más atención, ya que puede recibir una mayor cantidad de grasa ambiental.
Un pequeño cambio que rejuvenece todo el electrodoméstico
Un microondas puede estar perfectamente limpio por dentro y, sin embargo, parecer descuidado únicamente por el aspecto amarillento y grasiento de sus botones.
La solución más sensata es empezar por lo sencillo: aparato desconectado, agua tibia, unas gotas de lavavajillas y un paño bien escurrido.
Una limpieza detallada de los botones, bordes y pequeñas ranuras puede eliminar años de suciedad superficial y mejorar considerablemente el aspecto del panel.
Y si después de limpiarlo continúa ligeramente amarillo, probablemente no se trate de suciedad, sino del envejecimiento del plástico. En ese caso, es mejor no recurrir a métodos agresivos que puedan terminar dañando un microondas que todavía funciona perfectamente.