Las espátulas con ranuras son muy prácticas para cocinar, pero tienen un pequeño inconveniente: la grasa y los restos de comida se acumulan fácilmente en los bordes de cada abertura. Si no se eliminan inmediatamente, el calor puede hacer que se sequen y formen una capa oscura y pegajosa.
Un lavado rápido con la esponja no siempre llega a esas zonas estrechas. Sin embargo, antes de dar por perdida la espátula, puedes probar una limpieza profunda con agua caliente, jabón lavavajillas y bicarbonato.
¿Por qué se acumula tanta suciedad en las ranuras?
Cuando utilizamos la espátula para cocinar hamburguesas, huevos, carne, pescado o alimentos con queso, pequeñas partículas quedan atrapadas alrededor de las aberturas.
Después, el calor de la sartén hace que parte de esa grasa se adhiera todavía más.
Con el uso repetido pueden aparecer:
- grasa pegajosa;
- restos de comida secos;
- pequeñas manchas oscuras;
- residuos alrededor de las ranuras;
- suciedad en la unión entre el mango y la pala.
El problema suele ser más evidente cuando la espátula no se limpia inmediatamente después de cocinar.
Qué necesitas
Para este método prepara:
- agua caliente;
- jabón lavavajillas desengrasante;
- bicarbonato de sodio;
- un recipiente;
- un cepillo de dientes viejo de cerdas suaves;
- una esponja no abrasiva;
- un palillo de madera, opcional;
- un paño limpio.
Antes de empezar, comprueba las instrucciones del fabricante, especialmente si la espátula es de silicona, nailon o tiene un revestimiento especial.
Paso 1: deja la espátula en remojo
Llena un recipiente con agua caliente, pero no necesariamente hirviendo.
Añade unas gotas generosas de jabón lavavajillas y mezcla.
Introduce la parte sucia de la espátula y déjala en remojo durante aproximadamente 15–20 minutos.
El objetivo no es eliminar inmediatamente toda la suciedad, sino ablandar los residuos secos para que después puedan desprenderse sin necesidad de raspar agresivamente.
Paso 2: limpia cada ranura
Después del remojo, utiliza un cepillo de dientes suave.
Pasa las cerdas por ambos lados de cada abertura, prestando especial atención a las esquinas y los extremos de las ranuras.
Realiza movimientos cortos y repetidos.
En muchas ocasiones verás cómo empiezan a desprenderse pequeños restos que parecían formar parte de la propia espátula.
Paso 3: utiliza bicarbonato para la grasa resistente
Si todavía quedan zonas pegajosas, prepara una pasta mezclando aproximadamente una cucharada de bicarbonato con unas gotas de agua.
Aplica una pequeña cantidad sobre la superficie afectada.
Déjala actuar unos 5–10 minutos y después vuelve a trabajar la zona con el cepillo suave.
Antes de aplicar bicarbonato sobre toda la espátula, pruébalo en una zona poco visible. Algunos materiales y acabados pueden ser sensibles a los productos abrasivos.
El truco para las esquinas más estrechas
Hay zonas donde ni siquiera un cepillo pequeño consigue entrar correctamente.
En esos casos puede resultar útil un palillo de madera.
Pásalo con mucha suavidad por las esquinas de las ranuras para retirar restos reblandecidos.
No utilices cuchillos, agujas ni objetos metálicos afilados. Podrían rayar o cortar la superficie, especialmente si se trata de una espátula de plástico, silicona o nailon.
No olvides la parte trasera
Uno de los errores más frecuentes consiste en limpiar perfectamente la cara visible y olvidarse del reverso.
La grasa puede acumularse exactamente en los mismos puntos por la parte posterior.
Dale la vuelta y repite la limpieza alrededor de cada abertura.
También revisa cuidadosamente la unión entre el mango y la pala, otra zona donde suelen esconderse residuos.
Paso 4: aclara abundantemente
Cuando hayas terminado, enjuaga la espátula con abundante agua.
Comprueba que no queden restos de jabón, bicarbonato ni partículas de comida dentro de las ranuras.
Pasa los dedos por la superficie. Si todavía notas alguna zona pegajosa, repite únicamente allí el tratamiento.
Paso 5: seca completamente
Seca la espátula con un paño limpio y déjala terminar de secarse al aire antes de guardarla.
Presta especial atención a la unión del mango, donde puede permanecer humedad.
Guardar utensilios todavía mojados favorece los malos olores y mantiene húmedas las zonas difíciles de alcanzar.
¿Qué pasa si la suciedad está completamente quemada?
Cuando una capa de grasa ha pasado repetidamente por temperaturas elevadas, puede quedar carbonizada y ser mucho más difícil de retirar.
En ese caso, es mejor repetir el remojo que intentar solucionar el problema frotando con fuerza.
Puedes realizar un segundo baño de agua caliente con jabón durante otros 15 minutos y volver a utilizar el cepillo.
La paciencia suele ser más segura para el utensilio que un estropajo metálico.
Cuidado con las espátulas antiadherentes
Si la espátula está fabricada específicamente para utilizarse sobre sartenes antiadherentes, probablemente sea de un material relativamente delicado.
Evita:
- estropajos metálicos;
- cuchillos para raspar;
- limpiadores muy abrasivos;
- disolventes;
- temperaturas superiores a las recomendadas por el fabricante.
Si la superficie empieza a agrietarse, derretirse, desprenderse o presentar daños profundos, es preferible sustituir el utensilio.
Cómo evitar que vuelva a ocurrir
La mejor solución es no permitir que la grasa llegue a secarse completamente.
Después de cocinar, cuando la espátula ya no esté demasiado caliente, colócala en agua templada con unas gotas de jabón.
Aunque no puedas lavarla inmediatamente, este pequeño gesto impedirá que muchos restos se endurezcan.
Una vez a la semana, si utilizas mucho la espátula, revisa rápidamente las ranuras y la unión del mango.
Un utensilio limpio sin frotar durante horas
Las ranuras hacen que estas espátulas sean especialmente útiles, pero también crean lugares perfectos para que se escondan pequeños restos de comida.
La combinación de un buen remojo, jabón desengrasante, bicarbonato y un cepillo pequeño permite trabajar precisamente en esas zonas difíciles sin recurrir directamente a métodos agresivos.
Con una limpieza cuidadosa por ambas caras, incluso una espátula con bastante grasa acumulada puede recuperar un aspecto mucho más limpio y quedar lista para volver a utilizarse en la cocina.