Los cordones blancos tienen un problema: basta un día de lluvia, un paseo por un camino húmedo o un pequeño charco para que terminen llenos de manchas de barro. Y aunque las zapatillas estén limpias, unos cordones grisáceos o amarillentos pueden hacer que todo el calzado parezca viejo y descuidado.
La buena noticia es que no hace falta comprar unos cordones nuevos cada vez que se ensucian. Con una limpieza adecuada y algunos productos habituales de casa es posible eliminar gran parte de la suciedad y devolverles un aspecto mucho más blanco.
La clave está en no cometer uno de los errores más habituales: intentar limpiar el barro cuando todavía está húmedo.
Primero deja que el barro se seque
Puede parecer extraño, pero si los cordones están cubiertos de barro fresco, lo mejor es esperar.
Cuando intentamos frotar barro húmedo, podemos extenderlo y hacer que penetre todavía más entre las fibras del tejido. En cambio, una vez seco, gran parte de la tierra puede retirarse fácilmente antes del lavado.
Saca los cordones de las zapatillas y déjalos secar completamente.
Después, sacúdelos en el exterior y pasa sobre ellos un cepillo seco de cerdas suaves o un cepillo de dientes viejo.
El objetivo es eliminar toda la tierra superficial posible.
Este pequeño paso facilita enormemente el lavado posterior.
El remojo que ayuda a desprender la suciedad
Una vez retirada la mayor cantidad posible de barro seco, prepara un recipiente con agua tibia.
No es necesario utilizar agua muy caliente. Una temperatura moderada resulta suficiente y es más respetuosa con las fibras y los extremos plásticos de los cordones.
Añade:
- aproximadamente 1 litro de agua tibia
- 1 cucharada de detergente líquido para ropa
- 1 cucharada de bicarbonato de sodio
Mezcla bien e introduce los cordones.
Déjalos en remojo durante aproximadamente 30 minutos.
El detergente ayudará a desprender la grasa y la suciedad acumulada, mientras que el bicarbonato puede facilitar la limpieza de las fibras claras.
Después del remojo llega el cepillado
Saca los cordones del recipiente y comprueba dónde siguen quedando manchas.
Colócalos sobre una superficie fácil de limpiar y utiliza un cepillo de dientes viejo para trabajar las zonas más oscuras.
No es necesario frotar con demasiada fuerza.
Es preferible realizar movimientos cortos y repetir el proceso varias veces antes que cepillar agresivamente y deteriorar las fibras.
Presta especial atención a las zonas que normalmente quedan cerca de los primeros ojales de la zapatilla. Suelen ser las que más barro y polvo acumulan.
Si una mancha se resiste, aplica directamente una pequeña cantidad de detergente líquido, espera unos minutos y vuelve a cepillar.
Para cordones muy sucios, prueba con oxígeno activo
Cuando los cordones blancos llevan mucho tiempo sin limpiarse, el detergente y el bicarbonato pueden no ser suficientes.
En ese caso puede utilizarse un quitamanchas de oxígeno activo apto para tejidos blancos, siguiendo siempre las instrucciones y la cantidad indicada por el fabricante.
Este tipo de producto puede ser especialmente útil cuando los cordones presentan un tono grisáceo general y no solamente manchas localizadas de barro.
Antes de utilizar cualquier producto, comprueba también la etiqueta o las indicaciones del fabricante de los cordones si están disponibles.
¿Se pueden lavar en la lavadora?
En muchos casos, sí.
Pero hay un detalle importante: no conviene meter los cordones sueltos directamente en el tambor.
Pueden enrollarse alrededor de otras prendas o quedar atrapados.
Después de eliminar previamente el barro, coloca los cordones dentro de una bolsa de malla para lavado. Si no tienes una, una funda de almohada bien cerrada puede servir como alternativa.
Lávalos junto con ropa clara utilizando un programa adecuado para el tejido.
Aun así, cuando solamente necesitas limpiar uno o dos pares, el lavado manual suele ser suficiente y permite trabajar mejor las manchas concretas.
Aclara muy bien los cordones
Este paso suele recibir menos atención de la que merece.
Después de limpiarlos, aclara los cordones varias veces con agua limpia hasta que no quede espuma.
Los restos de detergente pueden quedarse entre las fibras y hacer que, una vez secos, los cordones tengan un tacto rígido o un aspecto apagado.
Presiona suavemente para retirar el exceso de agua, pero evita retorcerlos con demasiada fuerza.
Déjalos secar al aire
Después del lavado, lo más sencillo es colgar los cordones y dejar que se sequen completamente al aire.
Puedes colocarlos cerca de una ventana o en un lugar bien ventilado.
Evita volver a ponerlos en las zapatillas mientras estén húmedos. Además de ser incómodo, la humedad atrapada no es conveniente para el interior del calzado.
Una vez completamente secos, el cambio suele ser mucho más evidente.
¿Y si siguen ligeramente amarillentos?
No todas las manchas desaparecen después de un único lavado.
Los cordones antiguos pueden presentar decoloración permanente causada por el uso, el sudor, el polvo o lavados anteriores. En estos casos, repetir un remojo suave suele ser mejor que intentar solucionar todo utilizando productos excesivamente agresivos.
También hay que recordar que algunos cordones que parecen blancos están fabricados con fibras sintéticas cuyo color puede cambiar con el paso del tiempo.
Por eso, un cordón limpio no siempre recuperará exactamente el mismo blanco que tenía cuando era nuevo.
El objetivo debe ser eliminar la suciedad sin deteriorar el material.
Cuidado con mezclar productos de limpieza
Cuando queremos recuperar rápidamente el blanco original, puede resultar tentador mezclar diferentes limpiadores.
No es una buena idea.
Utiliza un método sencillo y sigue las instrucciones de cada producto. Nunca mezcles lejía con vinagre, amoníaco, alcohol u otros limpiadores domésticos, ya que algunas combinaciones pueden liberar gases peligrosos.
Además, los productos demasiado fuertes pueden debilitar las fibras o dañar las piezas plásticas situadas en los extremos de los cordones.
Para la mayoría de manchas de barro, empezar con detergente, agua tibia y un cepillado suave es suficiente.
Aprovecha para limpiar también las zapatillas
No sirve de mucho dejar los cordones impecables y volver a colocarlos sobre unas zapatillas cubiertas de polvo.
Mientras los cordones están en remojo, puedes aprovechar para limpiar el exterior del calzado siguiendo el método apropiado para su material.
No se limpia igual una zapatilla de cuero que una de lona, ante o tejido técnico. Antes de aplicar agua o cualquier producto, conviene comprobar las recomendaciones del fabricante.
Una vez que tanto las zapatillas como los cordones estén completamente secos, vuelve a colocarlos.
La diferencia visual puede ser enorme.
Un pequeño detalle que hace que las zapatillas parezcan mucho más cuidadas
Los cordones ocupan una parte importante de la zona frontal de muchas zapatillas. Por eso, aunque no siempre les prestemos atención, influyen muchísimo en el aspecto general del calzado.
Para mantenerlos blancos durante más tiempo, intenta retirar las pequeñas manchas antes de que se acumulen. Un cepillado ocasional y un lavado cuando empiezan a oscurecerse evita llegar al punto en el que la suciedad está profundamente incrustada.
Así, unos cordones blancos llenos de barro que parecían destinados a la basura pueden recuperar un aspecto limpio, luminoso y mucho más cercano a su color original con un poco de paciencia y una limpieza adecuada.