Después de varios meses creciendo con fuerza, una mata de menta puede terminar el verano con un aspecto bastante diferente al que tenía en primavera: tallos demasiado largos, zonas secas, flores pasadas y hojas pequeñas concentradas únicamente en las puntas.
Aunque pueda parecer que la planta está agotada, una menta sana tiene una enorme capacidad para producir nuevos brotes desde la base y desde sus tallos subterráneos.
Una poda bien realizada, acompañada de unos cuidados sencillos, puede ayudarla a recuperar un crecimiento mucho más compacto.
¿Por qué la menta queda tan desordenada después del verano?
La menta crece rápidamente cuando dispone de agua, nutrientes y temperaturas favorables.
Si durante semanas no se pinzan sus tallos, estos se alargan buscando luz y terminan perdiendo hojas en las partes inferiores.
Además, después de florecer, algunos tallos pueden quedar más duros y menos productivos.
También pueden aparecer:
- Tallos secos o debilitados.
- Flores pasadas.
- Hojas amarillentas.
- Ramas largas y poco frondosas.
- Una zona central demasiado congestionada.
- Tallos tumbados alrededor de la maceta.
Todo esto hace que la planta parezca vieja, aunque sus raíces todavía puedan estar perfectamente activas.
El primer paso: comprueba que la planta sigue sana
Antes de podar, observa la base.
Busca pequeños brotes verdes cerca del suelo y comprueba que algunos tallos continúan flexibles y vivos.
También revisa el sustrato. Un olor desagradable, raíces constantemente empapadas o tallos negros y blandos pueden indicar un problema diferente que no se solucionará únicamente podando.
Si simplemente tienes una menta larga, desordenada y parcialmente seca después del verano, puedes empezar a rejuvenecerla.
Retira primero todo lo seco
Utiliza unas tijeras limpias y afiladas.
Empieza eliminando los tallos completamente secos, las flores pasadas y las partes claramente deterioradas.
Corta también los tallos débiles que se cruzan o crecen amontonados en el centro.
Esto permite ver mucho mejor la estructura de la mata antes de decidir cuánto recortar.
No tires con fuerza de los tallos secos, ya que podrías arrancar brotes nuevos que estén apareciendo junto a ellos.
Ahora recorta los tallos demasiado largos
La menta responde bien al corte porque puede desarrollar nuevos brotes desde los nudos situados más abajo.
En una planta sana que todavía está en periodo activo, puedes reducir los tallos largos dejando varios centímetros de crecimiento verde sobre el sustrato, en lugar de conservar todas las ramas estiradas.
Haz cada corte limpio justo por encima de una zona sana cuando sea posible.
No es necesario que todos los tallos queden exactamente a la misma altura. Lo importante es retirar el crecimiento agotado y favorecer una estructura más compacta.
No podes únicamente las puntas
Este es uno de los errores más habituales.
Cuando una mata está realmente desordenada y tiene largos tallos desnudos, cortar solamente uno o dos centímetros de las puntas puede no cambiar demasiado su estructura.
Una poda más decidida de los tallos envejecidos permite que la energía se concentre en los brotes inferiores.
Sin embargo, la intensidad del corte debe adaptarse al estado de la planta y al clima.
Si se acerca un periodo frío en tu zona, evita estimular innecesariamente una gran cantidad de crecimiento tierno justo antes de condiciones desfavorables.
Aprovecha las partes sanas que has cortado
No todo lo que retires tiene que terminar en el compost.
Separa las puntas jóvenes y saludables.
Puedes utilizarlas inmediatamente en la cocina para infusiones, ensaladas, bebidas y otras preparaciones.
También puedes seleccionar algunos tallos sanos para intentar obtener esquejes.
Retira las hojas inferiores y coloca los nudos del tallo en agua o en un sustrato apropiado. La menta suele enraizar con facilidad cuando las condiciones son adecuadas.
Así puedes obtener nuevas plantas mientras rejuveneces la original.
Después de podar, revisa el sustrato
Una poda no compensará una tierra completamente agotada o permanentemente encharcada.
Introduce un dedo en los primeros centímetros del sustrato.
Si está seco, realiza un riego profundo y deja salir el exceso de agua por los agujeros de drenaje.
Si continúa muy húmedo, espera antes de volver a regar.
La menta agradece cierta humedad, pero una maceta constantemente saturada puede provocar problemas en las raíces.
¿Necesita abono inmediatamente?
No necesariamente.
Después de una poda importante es fácil pensar que añadir mucho fertilizante hará aparecer brotes más rápido. Sin embargo, un exceso puede provocar un crecimiento demasiado blando o incluso perjudicar las raíces.
Si el sustrato es muy viejo y la planta está en pleno periodo de crecimiento, puede utilizarse una nutrición suave y equilibrada siguiendo las dosis del producto.
Pero primero asegúrate de que la menta tiene buena luz, agua adecuada y raíces sanas.
La luz es fundamental para los nuevos brotes
Coloca la maceta en un lugar luminoso.
Según el clima, la menta puede agradecer sol suave durante algunas horas y cierta protección frente al calor intenso de las horas centrales.
Una planta que permanece en una zona excesivamente oscura puede volver a desarrollar tallos largos y débiles.
El objetivo después de la poda es conseguir brotes cortos, vigorosos y bien cubiertos de hojas.
¿Cuándo deberían aparecer nuevos brotes?
No existe un número exacto de días.
Dependerá de la temperatura, la variedad de menta, el estado de las raíces, la luz y la época del año.
En condiciones favorables puedes empezar a observar pequeñas hojas verdes apareciendo desde los nudos o desde la base.
No aumentes el riego simplemente porque todavía no veas resultados. Mantén el sustrato adecuadamente húmedo y deja que la planta responda a su ritmo.
Cuando aparezcan, empieza a pinzar
Este pequeño gesto evita que la menta vuelva a convertirse rápidamente en una maraña de tallos largos.
Cuando los nuevos brotes hayan desarrollado varios pares de hojas y estén creciendo con fuerza, puedes retirar periódicamente las puntas.
El pinzado reduce el crecimiento vertical y favorece la aparición de ramas laterales.
El resultado suele ser una mata más baja, compacta y fácil de cosechar.
Cuidado si tienes la menta plantada directamente en tierra
La menta puede extenderse con mucha facilidad mediante tallos subterráneos.
Por eso muchas personas prefieren cultivarla en macetas o recipientes donde resulta más sencillo controlar su expansión.
Si está plantada directamente en el jardín, aprovecha la limpieza de final de temporada para comprobar hasta dónde se ha extendido.
Los errores que conviene evitar
Para favorecer una recuperación saludable:
- No dejes todos los tallos secos sobre la planta.
- No arranques las ramas a mano si puedes cortarlas limpiamente.
- No mantengas el sustrato permanentemente empapado.
- No añadas grandes cantidades de fertilizante para acelerar el rebrote.
- No dejes la planta en un lugar excesivamente oscuro.
- No esperes que una planta con raíces podridas se recupere solamente mediante una poda.
Y recuerda que el momento del año importa. En climas con inviernos fríos, la menta puede entrar naturalmente en reposo y rebrotar cuando regresen condiciones más favorables.
El secreto está en renovar, no en conservar todos los tallos
Una mata de menta envejecida después del verano no necesita mantener cada una de sus ramas largas.
Eliminar las partes secas, recortar el crecimiento agotado y proporcionar después luz adecuada, riego equilibrado y tiempo permite que la planta concentre sus recursos en nuevos brotes.
Cuando estos empiecen a crecer, unos pequeños pinzados periódicos ayudarán a mantenerla mucho más tupida.
Así, esa maceta desordenada de final de temporada puede volver a convertirse en una mata de menta verde, compacta y llena de hojas tiernas.