Por qué septiembre es un buen momento para dividir algunas plantas aromáticas y conseguir nuevas matas

Septiembre puede ser un mes muy interesante para renovar algunas plantas aromáticas perennes que llevan tiempo creciendo en la misma maceta o rincón del jardín. Después del calor más intenso del verano y antes de la llegada del frío, determinadas especies pueden aprovechar las temperaturas más suaves para establecer nuevas raíces.

Una mata adulta que se ha extendido puede dividirse en varias porciones, siempre que la especie admita este método y que cada división conserve raíces y brotes propios.

Así puedes rejuvenecer plantas demasiado densas y, al mismo tiempo, conseguir nuevos ejemplares sin empezar desde semilla.

¿Por qué hacerlo en septiembre?

El momento exacto depende del clima, pero el comienzo del otoño presenta varias ventajas en muchas regiones.

Las temperaturas suelen empezar a moderarse, el suelo conserva todavía cierto calor y la evaporación puede ser menor que durante las semanas más calurosas del verano.

Estas condiciones reducen parte del estrés que supone sacar una planta de la tierra, separar sus raíces y volver a plantarla.

Además, si todavía quedan varias semanas antes de las primeras heladas importantes, las nuevas divisiones disponen de tiempo para comenzar a establecerse.

En zonas con otoños muy fríos o heladas tempranas, sin embargo, puede ser preferible realizar determinadas divisiones en primavera.

No todas las aromáticas se dividen de la misma manera

Este punto es fundamental.

La división funciona especialmente bien con plantas que forman matas, coronas o grupos de tallos con sistemas radiculares que pueden separarse.

Entre las aromáticas que pueden multiplicarse de esta manera, dependiendo de la especie y de su estado, encontramos ejemplos como:

  • Cebollino.
  • Menta y hierbabuena.
  • Melisa.
  • Orégano.
  • Estragón francés establecido.

Cada porción debe conservar una parte saludable del sistema radicular.

¿Y el romero, la lavanda o el tomillo?

Aquí conviene hacer una distinción.

No debemos intentar dividir cualquier aromática simplemente porque tenga muchos tallos.

Plantas leñosas como el romero y la lavanda normalmente se multiplican con mayor facilidad mediante esquejes que intentando partir una mata madura.

El tomillo también puede propagarse mediante esquejes o acodo, y la división solo resulta apropiada en determinados ejemplares que realmente hayan desarrollado secciones enraizadas separables.

Por tanto, antes de dividir una aromática, identifica correctamente la especie.

Cómo saber si una planta está preparada para dividirse

Observa primero su estructura.

Una buena candidata suele presentar varios grupos de brotes que emergen de diferentes puntos de una mata amplia.

También puede haber señales de que necesita rejuvenecimiento:

  • La maceta está completamente llena.
  • Las raíces ocupan prácticamente todo el recipiente.
  • La mata está excesivamente congestionada.
  • El centro empieza a perder vigor.
  • Existen varios grupos claramente separables.

Una planta muy joven o recién establecida normalmente no necesita esta intervención.

Paso 1: prepara las nuevas macetas

Antes de sacar la planta madre, prepara los recipientes donde colocarás las divisiones.

Utiliza macetas con agujeros de drenaje y un sustrato apropiado para la especie.

No todas las aromáticas quieren exactamente las mismas condiciones.

La menta, por ejemplo, tolera una humedad mayor que muchas aromáticas mediterráneas, que prefieren un drenaje especialmente bueno.

Tener las macetas preparadas evita dejar las raíces expuestas innecesariamente.

Paso 2: riega con antelación si la tierra está muy seca

Una tierra extremadamente seca puede desprenderse completamente de las raíces durante la manipulación.

Si el sustrato está muy seco, un riego moderado con cierta antelación puede facilitar la extracción del cepellón.

No necesitas convertirlo en barro.

La tierra debe estar manejable y ligeramente húmeda.

Paso 3: extrae cuidadosamente la mata

Sujeta la planta cerca de la base y extrae el cepellón con cuidado.

Si está muy adherido a la maceta, presiona ligeramente los laterales del recipiente cuando sea posible.

Evita tirar con fuerza de los tallos.

Una vez fuera, observa la estructura de las raíces antes de comenzar a separar nada.

Paso 4: busca las divisiones naturales

Muchas plantas muestran por sí mismas dónde conviene realizar la separación.

Busca pequeños grupos de tallos que tengan sus propias raíces.

En una mata de cebollino, por ejemplo, suele ser relativamente sencillo separar grupos de bulbos y raíces.

Las mentas pueden presentar numerosos tallos y rizomas que permiten obtener diferentes secciones.

Siempre que sea posible, aprovecha las separaciones naturales de la planta en lugar de cortar arbitrariamente el centro del cepellón.

Paso 5: separa sin destruir las raíces

En matas fáciles de dividir, puede ser suficiente utilizar las manos para separar suavemente las distintas secciones.

Si las raíces están demasiado entrelazadas, utiliza una herramienta limpia y afilada cuando la especie lo permita.

Cada nueva mata debe conservar:

  • Raíces saludables.
  • Varios brotes o puntos de crecimiento.
  • Una cantidad razonable de follaje.

No intentes obtener el máximo número posible de plantas creando divisiones diminutas.

Las porciones demasiado pequeñas suelen tener menos reservas y pueden tardar mucho más en recuperarse.

Paso 6: replanta inmediatamente

Coloca cada división en su nueva maceta aproximadamente a la profundidad a la que crecía anteriormente.

Añade sustrato alrededor de las raíces y presiónalo suavemente para eliminar grandes bolsas de aire.

Después riega.

El primer riego ayuda a asentar el sustrato alrededor del sistema radicular.

Asegúrate de que el exceso de agua pueda salir libremente por los agujeros de drenaje.

Paso 7: evita el sol intenso justo después

Una división recién realizada ha sufrido una alteración importante de sus raíces.

Durante los primeros días puede ser conveniente mantenerla protegida del sol más fuerte, especialmente si septiembre continúa siendo caluroso en tu zona.

Proporciónale buena luz y vuelve progresivamente a las condiciones normales de cultivo de la especie conforme observes que se establece.

El riego después de dividir es fundamental

Las raíces necesitan humedad para recuperarse, pero esto no significa mantener el sustrato permanentemente empapado.

Comprueba la tierra regularmente.

Riega cuando corresponda según la especie, la temperatura y el tipo de recipiente.

El exceso de agua puede ser tan perjudicial como dejar secar completamente una división que todavía tiene pocas raíces funcionales.

¿Hay que podar la planta?

Si durante la división algunos tallos resultan dañados, puedes retirarlos con unas tijeras limpias.

En plantas muy frondosas también puede ser razonable reducir ligeramente el follaje cuando sea necesario, pero evita realizar una poda extrema sin motivo.

La planta necesita hojas para continuar produciendo energía mientras establece sus raíces.

Señales de que la división está funcionando

No esperes una transformación espectacular al día siguiente.

Durante un breve periodo, algunas plantas pueden parecer ligeramente decaídas debido al trasplante.

Lo importante es observar su evolución.

Cuando la división comienza a establecerse, debería mantener el follaje saludable y posteriormente producir nuevos brotes.

Ese crecimiento nuevo es una de las mejores señales de que las raíces están funcionando correctamente.

Una oportunidad para renovar macetas envejecidas

La división no sirve únicamente para conseguir plantas gratis.

También puede solucionar un problema frecuente en las aromáticas cultivadas durante años en recipientes.

Cuando una mata ocupa completamente una maceta, sus raíces compiten por un volumen limitado de agua y nutrientes.

Separarla permite retirar partes deterioradas y proporcionar nuevo espacio a las divisiones más vigorosas.

Así puedes conservar una parte para tu propia maceta y utilizar las demás en otros rincones del jardín o la terraza.

El clima local decide el mejor momento

Aunque septiembre puede ofrecer condiciones muy favorables, no existe una fecha universal.

En un clima suave, las divisiones pueden disponer de un largo otoño para establecerse.

En una zona donde las heladas llegan rápidamente, el margen será mucho menor.

También debes evitar realizar la operación durante una ola de calor tardía.

Busca un periodo de temperaturas moderadas y procura que las nuevas plantas tengan tiempo suficiente para desarrollar raíces antes de condiciones meteorológicas extremas.

Una mata vieja puede convertirse en varias plantas

Si tienes cebollino, menta, melisa, orégano u otra aromática adecuada que haya formado una mata grande, septiembre puede ser el momento perfecto para observarla de cerca.

Extrae cuidadosamente la planta, identifica sus divisiones naturales y separa únicamente porciones que conserven raíces y brotes saludables.

Replantadas inmediatamente y protegidas del estrés durante sus primeros días, esas pequeñas divisiones pueden establecerse y convertirse progresivamente en matas independientes.

De esta manera no solo multiplicas tus aromáticas prácticamente gratis: también rejuveneces plantas congestionadas y preparas tu jardín o terraza para una nueva etapa de crecimiento.

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