No dejes agua en los platos de las macetas después de la lluvia: este es el motivo

Después de una lluvia abundante, es habitual encontrar los platos situados debajo de las macetas completamente llenos de agua. A primera vista puede parecer algo inofensivo: al fin y al cabo, las plantas necesitan agua y esa pequeña reserva podría parecer útil para los días siguientes.

Sin embargo, dejar una maceta durante demasiado tiempo dentro de un plato lleno de agua puede terminar perjudicando sus raíces. Además, el agua estancada puede convertirse en un lugar favorable para la reproducción de mosquitos.

Por eso, después de una tormenta, hay una tarea muy sencilla que merece la pena hacer: revisar las macetas y vaciar el exceso de agua de sus platos.

El problema está debajo de la maceta

Cuando regamos correctamente una planta en maceta, el agua atraviesa el sustrato y el exceso sale por los agujeros de drenaje.

El plato recoge temporalmente ese líquido y evita que moje el suelo de la terraza o el balcón.

Hasta aquí, todo funciona perfectamente.

El problema aparece cuando el plato permanece completamente lleno y la base de la maceta queda continuamente en contacto con el agua.

En estas condiciones, el sustrato puede permanecer saturado durante demasiado tiempo.

¿Por qué demasiada agua puede perjudicar las raíces?

Las raíces no solamente necesitan agua. También necesitan oxígeno.

Cuando los espacios existentes entre las partículas del sustrato permanecen llenos de agua durante periodos prolongados, disminuye la cantidad de aire disponible para las raíces.

Si esta situación continúa, determinadas plantas pueden empezar a sufrir.

Las primeras señales pueden ser confusas: hojas amarillentas, pérdida de vigor, caída de hojas o una planta que parece marchita aunque el sustrato esté húmedo.

Por eso, añadir todavía más agua cuando vemos una planta decaída no siempre es la solución.

Vacía el plato después de una lluvia intensa

La tarea es extremadamente sencilla.

Cuando haya terminado de llover, revisa las macetas que estén en el exterior. Si sus platos contienen mucha agua, levanta cuidadosamente la maceta y vacía el líquido acumulado.

Después vuelve a colocarla cuando el plato esté limpio.

Si el recipiente es muy pesado, puedes utilizar algún sistema que permita retirar el agua sin tener que levantar constantemente la planta.

Lo importante es evitar que la base permanezca sumergida durante largos periodos.

Aprovecha para comprobar los agujeros de drenaje

Si después de la lluvia una maceta continúa completamente empapada durante mucho tiempo, el problema podría no estar únicamente en el plato.

Comprueba los orificios de drenaje.

Con el tiempo pueden quedar parcialmente bloqueados por raíces, sustrato compactado o residuos.

Una maceta destinada a plantas que necesitan buen drenaje debe permitir que el exceso de agua salga correctamente.

Cuidado con el agua estancada y los mosquitos

Existe otro buen motivo para no abandonar recipientes llenos de agua en la terraza o el jardín.

El agua estancada puede convertirse en un lugar de reproducción para determinados mosquitos.

No solo hay que revisar los platos de las macetas. Después de la lluvia, observa también cubos, regaderas, recipientes vacíos, lonas y cualquier objeto capaz de retener pequeñas cantidades de agua.

Vaciar estos puntos regularmente ayuda a reducir posibles criaderos alrededor de casa.

No todas las plantas necesitan la misma humedad

También es importante evitar una regla demasiado rígida.

Una planta mediterránea como el romero o la lavanda suele tolerar mucho peor un sustrato constantemente empapado que otras especies adaptadas a condiciones más húmedas.

Por eso debes conocer las necesidades de cada planta.

Pero incluso en especies que disfrutan de cierta humedad, mantener permanentemente una maceta convencional sumergida en agua no suele ser lo mismo que mantener el sustrato correctamente húmedo.

¿Debes regar después de que haya llovido?

No automáticamente.

Introduce un dedo en los primeros centímetros del sustrato o comprueba su humedad de otra manera antes de sacar la regadera.

Después de varios días lluviosos, algunas macetas pueden conservar suficiente humedad durante bastante tiempo.

Además, cuando las temperaturas empiezan a bajar, el agua suele evaporarse más lentamente que durante los días más calurosos del verano.

Adaptar el riego a las condiciones reales evita mantener una rutina que ya no corresponde con las necesidades de la planta.

Una excepción: sistemas diseñados para almacenar agua

No debemos confundir un plato convencional con una maceta de autorriego.

Estos recipientes están diseñados específicamente para disponer de un depósito y controlar cómo llega el agua hasta las raíces.

Si utilizas uno, sigue las instrucciones del fabricante.

El consejo de vaciar el agua se refiere principalmente a las macetas convencionales cuyos agujeros de drenaje quedan directamente sobre un plato lleno.

Una tarea de apenas unos minutos después de la lluvia

Cuando termine una jornada lluviosa, da una vuelta por tu terraza, patio o jardín.

Vacía los platos llenos, comprueba que los agujeros de drenaje estén despejados y elimina el agua acumulada en otros pequeños recipientes.

Es un gesto muy sencillo, pero puede evitar dos problemas diferentes: raíces sometidas durante demasiado tiempo a un sustrato saturado y pequeños depósitos de agua estancada donde pueden reproducirse mosquitos.

Así que la próxima vez que llueva, no te limites a comprobar cuánto han recibido tus plantas desde arriba. Mira también debajo de las macetas: muchas veces, el verdadero exceso de agua está escondido precisamente allí.

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