Cuando termina el verano, muchas tomateras empiezan a mostrar señales evidentes de agotamiento. Las hojas inferiores amarillean, algunos tallos se secan y la producción disminuye poco a poco. Ante este aspecto, lo más habitual es arrancar toda la planta y dar por terminada la temporada.
Sin embargo, antes de hacerlo conviene mirar con atención los extremos de las ramas. Una tomatera envejecida todavía puede producir brotes laterales jóvenes, verdes y vigorosos. Estos brotes se pueden aprovechar como esquejes para obtener nuevas plantas.
Es una técnica sencilla que permite multiplicar una tomatera sin sembrar nuevas semillas y aprovechar hasta el final una planta que parecía destinada a desaparecer.
Busca los brotes más sanos
Observa la tomatera y localiza aquellos brotes que todavía presentan un tallo verde y flexible y hojas de aspecto saludable.
Los mejores candidatos suelen ser brotes laterales de aproximadamente 10 a 20 centímetros, suficientemente desarrollados para manipularlos pero todavía tiernos.
Evita utilizar partes con hojas muy amarillas, manchas sospechosas, tallos dañados o signos evidentes de plagas y enfermedades. La idea es conservar únicamente el crecimiento más saludable de la planta.
Corta el brote con unas tijeras limpias, realizando un corte limpio en la base.
Después, retira las hojas de la parte inferior y conserva varias hojas sanas en la zona superior. De esta manera, una parte del tallo quedará libre para formar raíces.
Pon el brote en agua
Uno de los métodos más fáciles para enraizar estos brotes consiste simplemente en utilizar un recipiente con agua.
Introduce la parte inferior del tallo en un vaso o frasco limpio. Las hojas no deben quedar sumergidas, ya que podrían deteriorarse.
Coloca el recipiente en un lugar luminoso, pero protegido del sol intenso durante las horas más calurosas.
También es recomendable cambiar el agua cada pocos días para mantenerla limpia.
Con buenas condiciones, el tallo puede comenzar a desarrollar pequeñas raíces blancas. Al principio serán diminutas, pero progresivamente formarán un sistema radicular mucho más visible.
Espera antes de pasarlo a tierra
No tengas prisa por plantar el esqueje en cuanto aparezca la primera raíz.
Es preferible esperar hasta que se hayan formado varias raíces bien desarrolladas. Esto facilitará la adaptación de la nueva planta cuando pase del agua al sustrato.
Prepara entonces una maceta con agujeros de drenaje y un sustrato ligero y aireado.
Haz un pequeño hueco, coloca cuidadosamente las raíces y cubre la base del tallo con tierra. Presiona muy ligeramente alrededor para mantener la planta estable y riega sin encharcar.
Durante los primeros días, evita someterla inmediatamente a un sol fuerte. Una adaptación gradual suele ser más favorable.
¿Puede esta nueva tomatera producir tomates?
Aquí es importante ser realista.
En regiones donde el otoño llega rápidamente acompañado de temperaturas bajas, probablemente no habrá tiempo suficiente para conseguir una gran cosecha antes del frío.
Pero eso no significa que el esqueje sea inútil.
En climas suaves o zonas con otoños largos, la nueva planta puede continuar desarrollándose durante bastante tiempo. También puede mantenerse protegida en una terraza, patio luminoso, pequeño invernadero u otro espacio adecuado mientras las temperaturas lo permitan.
El resultado dependerá de la variedad, las horas de luz y, especialmente, de las temperaturas.
Otra posibilidad: plantar el brote directamente
También es posible intentar enraizar algunos brotes directamente en sustrato húmedo.
Retira las hojas inferiores, entierra una parte del tallo y mantén una humedad moderada durante los primeros días.
Este sistema evita posteriormente el paso del agua a la tierra, aunque exige controlar mejor la humedad mientras aparecen las nuevas raíces.
Si tienes varios brotes disponibles, incluso puedes probar ambos métodos y observar cuál funciona mejor en las condiciones de tu jardín.
Un pequeño gesto antes de eliminar la planta
Al final de la temporada no hay que conservar indefinidamente una tomatera vieja, especialmente si presenta enfermedades. Pero tampoco es necesario arrancarla automáticamente sin observarla primero.
Una planta agotada puede esconder entre sus ramas varios brotes jóvenes perfectamente aprovechables.
Cortarlos, enraizarlos en agua y trasplantarlos posteriormente requiere muy poco material y permite aprovechar el vigor que todavía conserva la tomatera.
Así que, antes de arrancar tu tomatera al final del verano, revisa sus últimos brotes. Quizá entre las hojas envejecidas ya tengas el comienzo de una nueva planta.