Cuando limpiamos el frigorífico solemos prestar atención a las baldas, los cajones y las paredes interiores, pero hay pequeñas piezas que casi siempre pasan desapercibidas: los soportes de plástico que sujetan las baldas.
Con el tiempo, estos pequeños elementos blancos pueden adquirir un tono amarillento o grisáceo debido a restos de alimentos, grasa, polvo y suciedad acumulada en las esquinas. Una limpieza más detallada puede mejorar considerablemente su aspecto sin necesidad de desmontar medio frigorífico.
¿Por qué estos pequeños soportes se vuelven amarillos?
Aunque el interior del frigorífico parezca limpio, pequeñas salpicaduras pueden llegar hasta las zonas donde descansan las baldas.
Además, las uniones estrechas dificultan el acceso de una esponja normal.
Con el tiempo pueden acumularse:
- pequeñas gotas de alimentos;
- grasa;
- restos pegajosos;
- polvo;
- suciedad en las esquinas;
- residuos alrededor del borde de la balda.
También debemos tener en cuenta que algunos plásticos blancos amarillean naturalmente con los años, algo que una limpieza no siempre puede revertir.
Qué necesitas para limpiarlos
Prepara:
- agua templada;
- unas gotas de jabón lavavajillas;
- bicarbonato de sodio;
- un cepillo de dientes de cerdas suaves;
- bastoncillos de algodón;
- un paño de microfibra;
- un recipiente pequeño.
No necesitas utilizar productos especialmente agresivos.
Paso 1: vacía la zona
Retira los alimentos situados sobre la balda que vas a limpiar.
Siempre que el modelo de frigorífico lo permita, saca también la balda siguiendo las instrucciones del fabricante.
Esto permite acceder mucho mejor a los pequeños soportes y evita que la suciedad simplemente se desplace hacia debajo del cristal.
Además, trabajarás con mayor comodidad.
Cuidado con las baldas de cristal
Si acabas de sacar una balda de cristal muy fría, evita colocarla inmediatamente bajo agua muy caliente.
Los cambios bruscos de temperatura pueden dañar determinados tipos de cristal.
Deja que alcance gradualmente una temperatura adecuada antes de lavarla y consulta las recomendaciones del fabricante.
Paso 2: elimina primero la suciedad superficial
Humedece un paño de microfibra con agua templada y unas gotas de jabón lavavajillas.
Escúrrelo muy bien.
Pasa el paño alrededor de cada soporte, insistiendo en la zona donde entra en contacto con la pared interior.
En muchos casos descubrirás que parte del tono amarillento era simplemente una película de grasa y residuos.
Paso 3: prepara una pasta suave
Si todavía quedan manchas, mezcla aproximadamente una cucharadita de bicarbonato con unas gotas de agua.
Debes obtener una pasta ligeramente cremosa.
Coloca una cantidad pequeña sobre las zonas manchadas y déjala actuar unos 5 minutos.
Antes de extenderla por toda la pieza, prueba el método en una zona poco visible. Algunos acabados plásticos pueden ser más sensibles a los abrasivos.
Paso 4: utiliza un cepillo pequeño
Aquí está la parte más importante del método.
Con un cepillo de dientes suave, limpia alrededor de los soportes realizando movimientos cortos.
Presta especial atención a:
- las esquinas;
- las pequeñas ranuras;
- la parte inferior del soporte;
- el punto donde se une con la pared;
- la zona sobre la que descansa la balda.
No necesitas frotar con mucha fuerza. El objetivo es que las cerdas lleguen donde un paño normal no consigue entrar.
Para las esquinas más pequeñas
Un bastoncillo de algodón ligeramente humedecido con agua jabonosa resulta muy práctico para los espacios estrechos.
Pásalo alrededor del soporte y cámbialo cuando esté sucio.
Evita utilizar cuchillos, agujas o herramientas metálicas para raspar. Podrían rayar el interior del frigorífico o dañar el plástico.
Paso 5: retira completamente el producto
Humedece otro paño únicamente con agua limpia y escúrrelo bien.
Pásalo varias veces por las piezas hasta retirar cualquier resto de jabón o bicarbonato.
Este paso es especialmente importante dentro del frigorífico, ya que se trata de una zona donde almacenamos alimentos.
Después seca todo con un paño limpio.
Aprovecha para limpiar debajo de la balda
Cuando retiramos una balda suele aparecer una fina línea de suciedad justo en la zona donde descansaba.
Antes de volver a colocarla, limpia también:
- los carriles;
- las esquinas;
- la pared posterior;
- el borde de apoyo;
- la parte inferior de la balda.
Así evitarás colocar una balda limpia sobre una zona que todavía contiene residuos.
¿Y si el soporte continúa amarillo?
No siempre significa que esté sucio.
Los plásticos blancos pueden cambiar de tonalidad debido al envejecimiento, la exposición prolongada a determinados alimentos o las características del propio material.
Si después de una limpieza completa el soporte está liso, limpio y sin residuos, pero conserva un tono amarillento uniforme, probablemente se trate de una decoloración permanente.
En ese caso, seguir utilizando productos más agresivos puede terminar deteriorando la superficie sin conseguir devolverle el blanco original.
Evita mezclas agresivas
No combines diferentes limpiadores buscando potenciar su efecto.
Especialmente importante: nunca mezcles lejía con amoniaco, vinagre, ácidos u otros productos de limpieza.
Para estas pequeñas piezas, el agua templada con jabón y una limpieza mecánica cuidadosa suelen ser suficientes. El bicarbonato puede reservarse para manchas resistentes y utilizarse con moderación.
Cómo evitar que vuelvan a ensuciarse
Cada vez que hagas una limpieza general del frigorífico, dedica unos segundos a pasar el paño por los soportes.
También conviene limpiar inmediatamente cualquier líquido derramado antes de que llegue hasta las ranuras.
Una vez cada cierto tiempo, retira las baldas y revisa las zonas que normalmente permanecen ocultas.
Es mucho más sencillo eliminar una pequeña mancha reciente que enfrentarse meses después a una capa seca y adherida.
Un pequeño detalle que hace que el frigorífico parezca mucho más limpio
Aunque apenas se vean, unos soportes amarillentos pueden hacer que el interior de un frigorífico parezca más antiguo y descuidado.
La combinación de agua templada, jabón, un poco de bicarbonato y un cepillo pequeño permite trabajar precisamente en las zonas que normalmente olvidamos.
Cuando el amarilleamiento procede de grasa y residuos superficiales, la diferencia antes y después puede ser sorprendente: las pequeñas piezas recuperan un aspecto mucho más blanco y limpio y todo el interior del frigorífico se ve mejor cuidado.