Este método recupera una bandeja de plástico para servir que se ha vuelto opaca y amarillenta

Las bandejas de plástico blancas son prácticas, ligeras y fáciles de utilizar a diario. Sin embargo, con el paso del tiempo pueden perder ese aspecto limpio que tenían cuando eran nuevas. La grasa, determinados alimentos, el polvo y el uso frecuente pueden dejar la superficie amarillenta, manchada y con un aspecto opaco.

Antes de sustituir una bandeja que todavía está en buenas condiciones, merece la pena intentar una limpieza profunda. Con agua tibia, detergente y bicarbonato de sodio podemos eliminar muchos residuos superficiales y mejorar considerablemente su apariencia.

¿Por qué el plástico blanco termina amarillento?

No siempre existe una única causa. En una bandeja utilizada para servir alimentos pueden acumularse pequeñas cantidades de grasa que no desaparecen completamente durante un lavado rápido.

Con el tiempo, esa película puede atrapar otras partículas y hacer que el plástico parezca más oscuro.

También existen alimentos especialmente pigmentados, como:

  • tomate;
  • curry;
  • cúrcuma;
  • pimentón;
  • algunas salsas;
  • café y té.

Si permanecen mucho tiempo sobre el plástico, pueden dejar manchas difíciles de eliminar.

Por otro lado, hay que tener en cuenta que no todo el amarilleamiento es suciedad. La exposición al sol, al calor y el propio envejecimiento del material pueden alterar permanentemente el color del plástico.

El método del bicarbonato y el detergente

Para empezar, conviene utilizar una combinación sencilla y poco agresiva: detergente para platos y bicarbonato de sodio.

Necesitarás

  • agua tibia;
  • detergente líquido para platos;
  • 3 o 4 cucharadas de bicarbonato de sodio;
  • una esponja suave;
  • un cepillo de dientes viejo para las esquinas;
  • un paño limpio.

Evita utilizar estropajos metálicos o muy abrasivos. Aunque parezca que limpian más rápidamente, pueden producir pequeños arañazos que después harán que la suciedad se adhiera con mayor facilidad.

Paso 1: elimina primero la grasa

Coloca la bandeja en el fregadero y mójala completamente con agua tibia.

Añade unas gotas de detergente para platos y limpia toda la superficie con una esponja suave, prestando especial atención a las esquinas y los bordes.

Si hay mucha grasa acumulada, deja actuar el agua jabonosa durante unos 10-15 minutos antes de frotar.

Aclara la bandeja.

Paso 2: prepara una pasta de bicarbonato

Coloca unas cucharadas de bicarbonato en un recipiente pequeño.

Añade agua poco a poco mientras mezclas hasta conseguir una pasta espesa pero fácil de extender.

No necesitas utilizar una gran cantidad. Lo importante es poder cubrir las zonas donde el plástico presenta manchas o un tono amarillento.

Paso 3: extiende la mezcla

Distribuye la pasta sobre la superficie de la bandeja.

Puedes hacerlo con la parte suave de una esponja o directamente con los dedos utilizando guantes de limpieza.

Deja actuar aproximadamente 15-20 minutos.

El bicarbonato funciona como un abrasivo suave y puede ayudar a desprender residuos adheridos sin recurrir inmediatamente a limpiadores fuertes.

Paso 4: trabaja las zonas difíciles

Después del tiempo de reposo, frota suavemente realizando movimientos circulares.

En las esquinas, alrededor de las asas y en las pequeñas ranuras puedes utilizar un cepillo de dientes viejo de cerdas suaves.

No es necesario ejercer demasiada presión.

Si una mancha no desaparece inmediatamente, es preferible repetir el procedimiento antes que utilizar un objeto que pueda rayar el plástico.

Paso 5: aclara abundantemente

Cuando termines, lava nuevamente la bandeja con detergente para platos y aclárala con abundante agua.

Este paso es especialmente importante cuando la bandeja se utiliza para servir comida.

No deben quedar restos de bicarbonato ni de ningún producto utilizado durante la limpieza.

Paso 6: deja que se seque completamente

Seca la bandeja con un paño limpio o colócala verticalmente para que termine de secarse al aire.

Una vez seca será mucho más fácil comprobar el resultado real.

En muchos casos, al retirar la película de grasa y las manchas superficiales, la bandeja recuperará un aspecto notablemente más limpio.

¿Qué ocurre si continúa amarillenta?

Aquí conviene ser realista. Una limpieza profunda puede eliminar suciedad y manchas, pero no puede garantizar que un plástico envejecido vuelva a su color original.

Si el amarilleamiento forma parte del propio material debido a años de exposición al calor o a la luz, el cambio puede ser irreversible.

Por eso, antes de utilizar tratamientos más agresivos, comprueba el estado general de la bandeja.

Si presenta grietas, zonas deformadas, superficie pegajosa o un deterioro evidente, puede ser más recomendable sustituirla, especialmente si está destinada al contacto directo con alimentos.

Cuidado con los remedios demasiado agresivos

En internet aparecen numerosos métodos para blanquear plástico utilizando combinaciones de diferentes productos químicos.

No conviene mezclar limpiadores domésticos al azar. Nunca mezcles lejía con amoniaco, vinagre, ácidos u otros productos de limpieza, ya que algunas combinaciones pueden producir gases peligrosos.

Si decides utilizar un producto comercial, sigue siempre sus instrucciones y comprueba previamente que sea adecuado para el tipo de plástico y para objetos que puedan entrar en contacto con alimentos.

Cómo evitar que la bandeja vuelva a mancharse

Unos pequeños hábitos pueden prolongar mucho su buen aspecto.

Después de servir alimentos grasos o muy pigmentados, lava la bandeja cuanto antes. Cuanto más tiempo permanezcan los residuos sobre la superficie, más posibilidades habrá de que dejen manchas.

También conviene evitar:

  • guardar la bandeja todavía húmeda;
  • dejar restos de comida durante horas;
  • utilizar cuchillos directamente sobre su superficie;
  • limpiarla con estropajos metálicos;
  • exponerla innecesariamente al sol durante largos periodos.

Si el fabricante indica que puede lavarse en lavavajillas, respeta también las recomendaciones sobre temperatura.

Una limpieza sencilla antes de pensar en reemplazarla

Una bandeja amarillenta no tiene por qué estar necesariamente estropeada. Muchas veces, lo que parece un cambio permanente de color es simplemente una combinación de grasa, residuos y pequeñas manchas acumuladas con el tiempo.

Una primera limpieza con agua tibia y detergente, seguida de una pasta de bicarbonato aplicada suavemente, puede mejorar notablemente su aspecto.

Y aunque no siempre sea posible devolver a un plástico envejecido el blanco exacto que tenía cuando era nuevo, mantenerlo limpio y actuar rápidamente ante las manchas ayudará a conservar la bandeja en buenas condiciones durante mucho más tiempo.

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