Las bandejas organizadoras de cosméticos son muy prácticas para mantener cremas, perfumes, sérums y maquillaje siempre a mano. Sin embargo, precisamente por estar expuestas continuamente, terminan acumulando polvo, restos de productos, pequeñas gotas de crema y una película pegajosa que puede quedar especialmente visible en los modelos transparentes.
La solución no consiste en utilizar productos agresivos. Con una limpieza suave y prestando atención a las esquinas y ranuras, es posible recuperar fácilmente su aspecto limpio y brillante.
¿Por qué se ensucian tanto estas bandejas?
Cada vez que utilizamos una crema, sérum o base de maquillaje podemos dejar una pequeña cantidad de producto en el exterior del envase.
Después, ese residuo pasa a la bandeja.
Con el tiempo se mezcla con el polvo ambiental y aparecen zonas pegajosas, especialmente debajo de los frascos y alrededor de los bordes.
También pueden acumularse:
- polvo fino;
- gotas secas de cosméticos;
- restos de crema;
- pequeñas manchas de maquillaje;
- residuos grasos de productos faciales;
- suciedad en esquinas y ranuras.
Cuanto más tiempo permanezcan allí, más trabajo costará retirarlos.
Lo que necesitas para limpiarla
Para una limpieza sencilla prepara:
- Agua templada.
- Unas gotas de jabón lavavajillas suave.
- Un paño de microfibra.
- Una esponja suave.
- Bastoncillos de algodón.
- Un cepillo pequeño de cerdas suaves.
- Un paño seco.
Antes de utilizar alcohol, vinagre u otros productos, comprueba siempre el material de la bandeja. Algunos plásticos transparentes, acabados decorativos o superficies pintadas pueden deteriorarse con determinados limpiadores.
Primer paso: vacía completamente la bandeja
Retira todos los cosméticos.
No intentes limpiar alrededor de los frascos porque siempre quedarán zonas inaccesibles.
Coloca los productos sobre una toalla limpia y aprovecha para revisar también sus bases.
Probablemente descubrirás que algunos envases tienen restos de crema, maquillaje o polvo adheridos.
Si vuelves a colocar esos recipientes sin limpiarlos, la bandeja se ensuciará de nuevo rápidamente.
Empieza eliminando el polvo en seco
Antes de añadir agua, retira la mayor cantidad posible de polvo y partículas sueltas.
Pasa un paño seco o un cepillo suave por:
- el fondo;
- las esquinas;
- los laterales;
- las asas;
- las pequeñas ranuras decorativas.
Este paso parece insignificante, pero facilita mucho el resto de la limpieza.
Si humedecemos directamente una capa gruesa de polvo, podemos convertirla en una pasta grisácea más difícil de retirar.
Prepara una solución muy sencilla
Llena un recipiente con un poco de agua templada y añade unas gotas de jabón lavavajillas.
No necesitas una gran cantidad.
Humedece una esponja suave o un paño de microfibra y pásalo por toda la bandeja.
En las zonas pegajosas, deja el paño húmedo sobre la superficie durante unos instantes.
Esto ayudará a ablandar el residuo antes de frotar.
El truco para las esquinas difíciles
Las bandejas organizadoras suelen tener esquinas estrechas y pequeños relieves donde una esponja normal no consigue entrar.
Utiliza un bastoncillo de algodón ligeramente humedecido con agua jabonosa.
Pásalo por las uniones entre el fondo y las paredes.
Si la bandeja tiene una superficie acanalada, un cepillo pequeño de cerdas suaves puede resultar especialmente práctico.
Frota siguiendo las ranuras en lugar de hacerlo en dirección contraria.
Así podrás desprender la suciedad sin ejercer demasiada presión.
Cómo retirar los residuos pegajosos
Cuando una pequeña cantidad de crema o maquillaje permanece durante semanas debajo de un envase, puede secarse parcialmente y adherirse a la bandeja.
No intentes rascarla con un cuchillo.
Humedece la zona con agua jabonosa y espera unos minutos.
Después pasa suavemente el paño.
Si todavía queda producto, repite el proceso.
Varias pasadas suaves son preferibles a utilizar una herramienta abrasiva que pueda dejar arañazos permanentes.
Limpia también los envases
Este paso marca una gran diferencia.
Antes de volver a colocar tus cosméticos, pasa un paño ligeramente húmedo por el exterior y la base de cada envase, siempre que su material lo permita.
Después sécalos.
Presta especial atención a los frascos con dispensador, porque a veces pequeñas cantidades de producto bajan por el lateral y terminan acumulándose alrededor de la base.
No permitas que entre agua en los cierres, dispensadores o productos cosméticos.
Aclara la bandeja
Una vez eliminados los residuos, retira completamente el jabón.
Si el modelo puede lavarse con agua según las indicaciones del fabricante, acláralo suavemente.
En caso contrario, pasa varias veces un paño limpio ligeramente humedecido con agua.
El objetivo es que no quede ninguna película jabonosa.
Sécala para evitar marcas
En una bandeja transparente, las gotas de agua pueden dejar marcas muy visibles al secarse.
Por eso conviene pasar inmediatamente un paño de microfibra limpio y seco.
Repasa especialmente las esquinas y ranuras.
Después deja la bandeja unos minutos al aire antes de volver a llenarla.
Debe estar completamente seca.
Cuidado con los organizadores transparentes
Muchas bandejas que parecen de cristal son en realidad de acrílico u otros plásticos transparentes.
Estos materiales pueden rayarse con facilidad.
Evita:
- estropajos metálicos;
- esponjas muy abrasivas;
- cuchillas;
- cepillos extremadamente duros;
- disolventes;
- productos químicos no recomendados para ese material.
Si desconoces la composición de la bandeja, utiliza primero el método más suave posible.
Cómo mantenerla limpia durante más tiempo
No hace falta realizar una limpieza profunda todas las semanas.
Un pequeño mantenimiento regular puede evitar que la suciedad llegue a acumularse.
Una vez cada pocos días, retira el polvo visible con un paño seco.
Si cae una gota de sérum, crema o maquillaje, límpiala inmediatamente.
Además, revisa periódicamente la base de los envases.
Son precisamente esas pequeñas manchas que pasan desapercibidas las que terminan creando la capa pegajosa.
Aprovecha para reorganizar tus cosméticos
La limpieza es también una buena oportunidad para revisar lo que tienes.
Antes de devolver todos los productos a la bandeja, comprueba su estado y las indicaciones de conservación y uso tras la apertura.
Después organiza los artículos que utilizas con mayor frecuencia en la zona más accesible.
Además de conseguir una bandeja más limpia, tendrás un espacio mucho más práctico.
El resultado: una bandeja limpia y ordenada
Para devolverle un buen aspecto a una bandeja organizadora no necesitas una larga lista de productos.
El método consiste en retirar primero el polvo en seco, ablandar los residuos pegajosos con agua templada y un poco de jabón, limpiar cuidadosamente las ranuras y secar muy bien toda la superficie.
Y no olvides limpiar también la parte exterior de los envases antes de colocarlos nuevamente.
Con este sencillo mantenimiento, la bandeja recupera su aspecto limpio y transparente y, sobre todo, resulta mucho más fácil evitar que vuelva a cubrirse rápidamente de polvo y residuos pegajosos.