Septiembre es un mes de transición para muchas plantas del huerto. Las temperaturas empiezan poco a poco a suavizarse y las fresas que han pasado todo el verano produciendo frutos pueden presentar hojas envejecidas, tallos secos y numerosos estolones alrededor de la planta madre.
Precisamente esos estolones pueden convertirse en una oportunidad.
En lugar de dejar que todos crezcan desordenadamente o cortarlos sin mirar, puedes aprovechar algunos para obtener nuevas plantas. Al mismo tiempo, retirar las hojas claramente secas o deterioradas ayuda a mantener la mata más limpia de cara a los meses siguientes.
Es una tarea sencilla, pero conviene hacerla correctamente: no se trata de podar toda la planta, sino de seleccionar, limpiar y renovar con moderación.
Observa tus fresas antes de hacer nada
Antes de coger las tijeras, dedica unos minutos a examinar cada mata.
Después del verano es normal encontrar hojas que ya han completado su ciclo. Algunas pueden estar amarillas, secas en los bordes o completamente marrones.
También puedes encontrar largos tallos finos que salen de la planta principal y terminan formando pequeñas plantas.
Son los estolones.
Cuando uno de ellos toca tierra, la pequeña planta situada en su extremo puede empezar a desarrollar sus propias raíces.
Y ahí está precisamente la oportunidad para septiembre.
Primera tarea: retira las hojas completamente secas
Empieza por la limpieza más sencilla.
Utiliza unas tijeras limpias y afiladas para cortar las hojas totalmente secas, rotas o claramente deterioradas.
Haz el corte cerca de la base del pecíolo, pero sin dañar la corona central de la fresa.
La corona es la zona de donde nacen las nuevas hojas y constituye una parte esencial de la planta.
No cortes indiscriminadamente todo el follaje verde.
Las hojas sanas continúan realizando la fotosíntesis y permiten que la planta acumule energía.
La idea es limpiar, no dejar la mata desnuda.
No confundas una limpieza con una poda radical
Este es uno de los errores más fáciles de cometer.
Cuando una fresa está desordenada después del verano puede resultar tentador cortar prácticamente todas sus hojas para que vuelva a verse compacta.
Pero no siempre es conveniente.
Conserva las hojas verdes y saludables. Retira principalmente aquellas que estén secas, dañadas o que presenten un deterioro evidente.
Si encuentras hojas con manchas sospechosas de enfermedad, retíralas con cuidado y no las añadas automáticamente al compost doméstico si desconoces la causa.
Ahora revisa los estolones
Una vez despejada la planta, podrás observar mucho mejor los estolones.
No todos tienen que conservarse.
Si quieres multiplicar tus fresas, selecciona algunos de los más vigorosos, especialmente aquellos que ya presentan una pequeña planta bien formada.
Normalmente resulta práctico elegir las plantitas más próximas a la planta madre, porque suelen haberse desarrollado antes.
Puedes dirigirlas hacia un pequeño recipiente lleno de sustrato o hacia una zona libre de la jardinera.
Cómo conseguir que la nueva planta eche raíces
Coloca la pequeña roseta sobre el sustrato.
Debe estar en contacto con la tierra, pero no entierres profundamente su corona.
Puedes sujetar suavemente el estolón con una pequeña horquilla de jardinería o simplemente acomodarlo para que permanezca estable.
Mantén el sustrato ligeramente húmedo durante el proceso, evitando encharcamientos.
Durante un tiempo, deja la nueva planta conectada a la mata madre.
Así seguirá recibiendo recursos mientras desarrolla sus propias raíces.
No cortes el estolón demasiado pronto
Aquí está uno de los detalles más importantes.
Aunque veas unas pocas raíces, espera hasta que la nueva planta esté claramente establecida.
Puedes comprobarlo tirando de ella muy suavemente. Si ofrece resistencia, significa que las raíces ya están sujetando el sustrato.
Cuando tenga un sistema radicular razonablemente desarrollado y muestre crecimiento propio, podrás cortar el estolón que la conecta con la planta madre.
Utiliza unas tijeras limpias.
Desde ese momento tendrás una planta independiente.
¿Conviene conservar todos los estolones?
No necesariamente.
Una sola mata puede producir muchos, y mantenerlos todos supone repartir sus recursos entre numerosas plantas jóvenes.
Si tu objetivo es obtener plantas vigorosas, suele ser preferible seleccionar unas pocas rosetas bien desarrolladas y eliminar los estolones sobrantes.
De esta manera también evitas que toda la jardinera termine convertida en una masa difícil de manejar.
Si no necesitas nuevas fresas, puedes cortar los estolones para que la planta madre concentre sus recursos en mantenerse y desarrollarse.
Aprovecha para revisar la tierra
Septiembre también es un buen momento para observar el estado del sustrato.
Después de meses de riego puede haberse compactado.
Retira con cuidado las malas hierbas y afloja ligeramente la capa superficial sin trabajar demasiado cerca de las raíces de las fresas.
Puedes incorporar una pequeña cantidad de compost maduro alrededor de las plantas, evitando cubrir la corona.
No entierres profundamente las fresas.
El punto donde las hojas nacen de la corona debe permanecer correctamente situado respecto a la superficie.
Un poco de acolchado puede resultar útil
Una capa ligera de material orgánico adecuado alrededor de las plantas puede ayudar a conservar una humedad más estable y proteger la superficie del suelo.
Pero existe una regla importante: no amontones el acolchado contra la corona.
Deja un pequeño espacio alrededor de la base.
Una acumulación constante de humedad directamente sobre la corona puede favorecer problemas de pudrición.
¿Cómo regar las fresas en septiembre?
No mantengas automáticamente la misma frecuencia de riego que durante las semanas más calurosas.
A medida que bajan las temperaturas, la tierra puede tardar más en secarse.
Introduce un dedo en los primeros centímetros del sustrato antes de regar.
Si todavía está húmedo, espera.
Cuando necesiten agua, riega directamente sobre la tierra siempre que sea posible y evita mantener constantemente mojado el centro de las plantas.
Las fresas agradecen una humedad relativamente uniforme, pero no un sustrato permanentemente encharcado.
Retira también los restos que haya sobre la tierra
Mientras trabajas alrededor de las plantas, recoge:
- hojas secas;
- frutos dañados;
- fresas podridas;
- tallos muertos;
- malas hierbas;
- restos vegetales acumulados.
Mantener limpia la superficie mejora la ventilación alrededor de las plantas y facilita detectar cualquier problema.
Además, podrás observar mucho mejor las nuevas hojas que aparezcan durante las siguientes semanas.
¿Qué ocurre con las fresas cultivadas en maceta?
El procedimiento es muy parecido.
De hecho, los estolones son especialmente fáciles de manejar en macetas.
Coloca una maceta pequeña junto a la planta madre, llénala con sustrato adecuado y dirige una roseta hacia ella.
Déjala enraizar sin separar todavía el tallo.
Cuando la nueva planta esté establecida, corta la conexión.
Así puedes obtener una nueva fresa sin necesidad de desenterrar la planta madre.
No esperes una transformación inmediata
Después de limpiar una mata de fresas no debería convertirse mágicamente en una planta enorme llena de frutos.
El objetivo de esta tarea es diferente.
Queremos retirar tejido que ya no aporta mucho, controlar el exceso de estolones y, cuando nos interese, conseguir nuevas plantas bien enraizadas antes de la llegada del periodo más frío.
El resultado real se observa progresivamente.
Las plantas jóvenes necesitan tiempo para establecer sus raíces.
Qué hacer con las plantas muy viejas
Las fresas no mantienen indefinidamente la misma productividad.
Con los años, algunas matas pueden perder vigor y producir menos.
Por eso, aprovechar estolones de plantas sanas permite ir renovando gradualmente la plantación.
No necesitas sustituir todas las fresas al mismo tiempo.
Puedes mantener las mejores plantas adultas mientras preparas algunas jóvenes para las próximas temporadas.
Los errores que conviene evitar en septiembre
Hay varias cosas que pueden perjudicar más que ayudar:
- cortar todas las hojas verdes sin necesidad;
- dañar la corona con las tijeras;
- conservar todos los estolones de una planta débil;
- separar las nuevas plantas antes de que tengan raíces suficientes;
- enterrar la corona;
- mantener constantemente mojado el sustrato;
- dejar frutos podridos entre las hojas;
- realizar un abonado excesivo buscando un crecimiento inmediato.
La moderación es especialmente importante en esta época.
Una pequeña tarea que prepara las fresas para lo que viene
Septiembre no tiene por qué significar simplemente abandonar las fresas hasta la siguiente primavera.
Observa cada mata y aprovecha para hacer una pequeña puesta a punto.
Retira las hojas completamente secas, limpia los restos acumulados y selecciona los mejores estolones si quieres obtener nuevas plantas.
Deja que esas pequeñas rosetas desarrollen raíces mientras todavía permanecen conectadas a la planta madre y sepáralas únicamente cuando estén bien establecidas.
Con unos cuidados sencillos y sin podas exageradas, puedes terminar la temporada con una plantación más ordenada y, sobre todo, con nuevas plantas jóvenes preparadas para desarrollarse con fuerza durante su siguiente ciclo.