Los muebles de terraza y patio están continuamente expuestos al polvo, el polen, la humedad, las hojas, las salpicaduras y otras partículas que transporta el viento. Incluso cuando están bajo un porche, después de varias semanas pueden presentar una capa gris de suciedad, manchas en los reposabrazos y cojines con un aspecto descuidado.
Una limpieza periódica permite recuperar su aspecto sin necesidad de utilizar productos demasiado agresivos. La clave está en retirar primero la suciedad seca, utilizar una solución suave y, sobre todo, adaptar el procedimiento al material de cada mueble.
Material necesario
Para una limpieza general puedes preparar:
- 3 litros de agua tibia
- 1 o 2 cucharadas de jabón lavavajillas suave
- Un cubo
- Dos paños de microfibra
- Una esponja no abrasiva
- Un cepillo de cerdas suaves
- Un cepillo de dientes viejo para rincones pequeños
- Agua limpia para aclarar
- Toallas o paños secos
- Aspiradora, si los cojines acumulan mucho polvo
Antes de comenzar, revisa las instrucciones de mantenimiento del fabricante si todavía las conservas. El ratán sintético, la madera, el aluminio, el acero y los tejidos para exterior pueden necesitar cuidados diferentes.
Empezar siempre retirando el polvo
Un error habitual consiste en mojar inmediatamente los muebles cuando todavía tienen una gruesa capa de polvo. Al mezclarse con el agua, el polvo puede convertirse en una película de suciedad más difícil de retirar.
Empieza sacudiendo los cojines y retirándolos de los muebles siempre que sea posible.
Pasa un paño seco o un cepillo suave por la estructura. En muebles de ratán sintético, presta especial atención a los espacios entre las fibras, porque allí suelen acumularse polvo, hojas pequeñas y restos vegetales.
Si dispones de una aspiradora con accesorio de cepillo, puedes utilizarla a potencia moderada para limpiar los rincones y los cojines.
Preparar una solución suave
Llena un cubo con unos 3 litros de agua tibia y añade una o dos cucharadas de jabón lavavajillas suave.
No necesitas producir una gran cantidad de espuma. Utilizar demasiado detergente no significa limpiar mejor y puede dejar residuos pegajosos sobre los muebles.
Humedece una esponja o un paño de microfibra en la mezcla y escúrrelo ligeramente.
Para la mayoría de las limpiezas de mantenimiento, esta solución sencilla es suficiente.
Limpiar la estructura de los muebles
Trabaja por secciones, empezando por las partes superiores y avanzando hacia abajo.
Pasa la esponja por respaldos, reposabrazos, asientos, patas y laterales. Si se trata de ratán sintético, sigue el entramado del material para retirar la suciedad alojada entre las fibras.
Para los pequeños espacios difíciles de alcanzar, utiliza un cepillo de cerdas suaves o un cepillo de dientes viejo.
No frotes violentamente. Una presión moderada y varias pasadas suelen ser más seguras que intentar retirar toda la suciedad de una sola vez.
Cómo tratar las manchas más resistentes
Si encuentras una zona especialmente sucia, humedécela con la solución jabonosa y deja actuar entre 5 y 10 minutos, evitando que se seque.
Después, vuelve a trabajar suavemente con la esponja.
Las manchas antiguas pueden necesitar una segunda aplicación. Antes de utilizar bicarbonato, vinagre, lejía o cualquier limpiador concentrado, comprueba que el producto sea compatible con el material.
El vinagre, por ejemplo, puede resultar adecuado para determinados usos domésticos, pero no es universal. Los ácidos pueden afectar a algunos metales, piedras naturales y acabados protectores.
Cuando tengas dudas, prueba cualquier producto nuevo en una pequeña zona poco visible.
Limpiar correctamente los cojines
Los cojines requieren un tratamiento separado.
Primero consulta la etiqueta de cuidado. Si las fundas son extraíbles y lavables, sigue las temperaturas y condiciones indicadas por el fabricante.
Cuando no puedan retirarse, empieza aspirando cuidadosamente toda la superficie.
Para una pequeña mancha, mezcla aproximadamente 500 ml de agua tibia con una cucharadita de jabón suave. Humedece un paño, escúrrelo bien y trabaja la zona con pequeños toques.
Evita empapar completamente el relleno. Un cojín excesivamente mojado puede tardar mucho en secarse y retener humedad en su interior.
Después, pasa otro paño ligeramente humedecido únicamente con agua para retirar el jabón.
El secado es fundamental
Después de limpiar los muebles, elimina los restos de detergente con un paño humedecido en agua limpia.
Las estructuras resistentes al agua también pueden aclararse suavemente cuando el fabricante lo permita, pero evita utilizar chorros de alta presión.
Seca las superficies con un paño limpio.
Los cojines deben secarse completamente al aire libre en un lugar ventilado. Si es posible, colócalos de manera que el aire pueda circular por ambos lados.
No los guardes ni los coloques dentro de una caja cerrada mientras estén húmedos.
Adaptar el método al material
En muebles de ratán sintético, el agua tibia y el jabón suave suelen funcionar bien para el mantenimiento habitual. Un cepillo blando permite limpiar el entramado sin deteriorarlo.
En aluminio pintado, utiliza esponjas suaves y evita productos abrasivos que puedan rayar el acabado.
Los muebles de acero necesitan especial atención en las zonas donde la pintura esté dañada, ya que la humedad puede favorecer la aparición de óxido.
La madera debe limpiarse con menos agua. No conviene mantenerla empapada durante mucho tiempo. Dependiendo de la especie y del acabado, también puede necesitar periódicamente aceite, protector o tratamiento específico para exteriores.
Productos y métodos que conviene evitar
No utilices automáticamente lejía concentrada para eliminar manchas difíciles. Puede decolorar tejidos, afectar algunos plásticos y deteriorar determinados acabados.
Los estropajos metálicos tampoco son apropiados para una limpieza general. Pueden dejar arañazos permanentes en plástico, pintura y metal.
La hidrolimpiadora merece especial precaución. Aunque parezca una solución rápida, una presión excesiva puede dañar fibras sintéticas, pintura, madera, juntas y tejidos.
Tampoco mezcles diferentes productos de limpieza. Especialmente, nunca combines lejía con vinagre, amoníaco u otros limpiadores, ya que pueden producirse gases peligrosos.
Qué hacer si aparecen manchas de moho
Si los muebles o cojines presentan manchas que parecen moho, primero identifica el material y consulta sus instrucciones de limpieza.
Trabaja en un espacio bien ventilado y evita cepillar agresivamente material seco de manera que las partículas se dispersen.
Las manchas superficiales pequeñas pueden tratarse con un producto compatible con el material, pero una contaminación extensa, recurrente o que haya penetrado profundamente en el relleno de un cojín puede requerir una limpieza especializada o incluso la sustitución del elemento afectado.
Además, hay que solucionar la causa de la humedad. Limpiar la mancha sin mejorar el secado o la ventilación puede hacer que el problema reaparezca.
Cómo mantener los muebles limpios durante más tiempo
Durante la temporada de uso, una limpieza ligera cada una o dos semanas puede evitar grandes acumulaciones. La frecuencia dependerá del clima, la cantidad de polvo y de si los muebles están protegidos.
Retira hojas y restos vegetales después de días de viento. Limpia rápidamente las manchas de comida o bebida antes de que se sequen.
Cuando los muebles no vayan a utilizarse durante bastante tiempo, protégelos con fundas apropiadas para exterior. Los muebles deben estar limpios y completamente secos antes de cubrirlos.
Los cojines pueden guardarse en un lugar seco y ventilado cuando haya previsión de lluvia prolongada.
Una limpieza profunda tampoco tiene que convertirse en una tarea complicada. Retirar primero el polvo, utilizar agua tibia con una pequeña cantidad de jabón, limpiar las manchas sin abrasivos y dejar que cada pieza se seque completamente suele ser suficiente para devolver a los muebles de terraza un aspecto mucho más cuidado.
El mantenimiento frecuente también evita que la suciedad llegue a incrustarse. Unos minutos de limpieza periódica pueden ahorrar horas de trabajo posteriormente y ayudar a conservar los muebles de exterior en buenas condiciones durante más temporadas.