Los recipientes de plástico son muy prácticos para guardar comida, transportar el almuerzo o conservar las sobras en el frigorífico. Sin embargo, algunos alimentos pueden dejar manchas difíciles de eliminar, especialmente las salsas de tomate, el tomate frito, ciertos guisos, el curry y las preparaciones que contienen aceite y pigmentos intensos.
Después de varios usos, un recipiente transparente puede adquirir un tono anaranjado o rojizo que no desaparece con un lavado normal. Esto no significa necesariamente que haya que tirarlo. Antes de sustituirlo, merece la pena realizar una limpieza más cuidadosa utilizando métodos sencillos y evitando productos o utensilios que puedan deteriorar el plástico.
Materiales necesarios
Para una limpieza básica puedes utilizar:
- Agua tibia
- Jabón lavavajillas
- Una esponja suave
- Papel de cocina
- Bicarbonato de sodio
- Un recipiente pequeño para preparar una pasta
- Un paño limpio
No siempre será necesario utilizar todos estos materiales. Conviene comenzar con el procedimiento más sencillo y recurrir al bicarbonato únicamente cuando queden manchas persistentes.
Retira primero todos los restos de comida
Antes de intentar eliminar la coloración del plástico, retira completamente los restos de salsa.
Si todavía queda bastante salsa en el recipiente, no empieces llenándolo directamente de agua. Retira primero los residuos con una cuchara o papel de cocina.
Esto facilita el lavado posterior y evita repartir todavía más la grasa y los pigmentos por las paredes del recipiente.
A continuación, acláralo ligeramente con agua tibia.
Empieza con agua tibia y jabón
Añade unas gotas de jabón lavavajillas al recipiente y aproximadamente una taza de agua tibia.
Cierra el recipiente únicamente si su tapa encaja correctamente y agítalo con cuidado durante unos segundos. También puedes utilizar una esponja suave para distribuir el agua jabonosa por todas las superficies.
Deja actuar durante unos 10 minutos.
Después, lava normalmente el recipiente, prestando atención a las esquinas, los bordes y las pequeñas ranuras donde pueden acumularse restos de grasa.
Aclara con abundante agua.
Para manchas recientes, este procedimiento puede ser suficiente.
El truco del papel de cocina para la grasa
Cuando queda una película aceitosa teñida por la salsa, existe un método sencillo que puede ayudar a desprender parte de esa grasa.
Introduce en el recipiente:
- Una taza aproximadamente de agua tibia
- Unas gotas de jabón lavavajillas
- Uno o dos trozos de papel de cocina
Coloca la tapa y agita moderadamente durante unos 30 segundos.
El movimiento del agua jabonosa y del papel ayuda a recoger parte de los residuos grasos presentes en las paredes.
Abre el recipiente, retira el papel y lava nuevamente con una esponja suave.
Finalmente, aclara con abundante agua.
Este procedimiento funciona mejor sobre residuos grasos recientes. Una mancha antigua que haya penetrado o alterado el plástico puede necesitar un tratamiento adicional.
Para las manchas persistentes
Si después del lavado todavía quedan zonas anaranjadas o rojizas, puedes probar con bicarbonato de sodio.
Coloca unas cucharadas de bicarbonato en un recipiente pequeño y añade agua poco a poco hasta conseguir una pasta espesa.
Distribuye una capa fina sobre las zonas manchadas y déjala actuar aproximadamente entre 15 y 30 minutos.
Después, frota suavemente con una esponja no abrasiva.
No es necesario ejercer mucha presión. El objetivo es trabajar progresivamente sobre la superficie sin producir pequeños arañazos.
Aclara completamente y vuelve a lavar con agua y jabón antes de utilizar nuevamente el recipiente para alimentos.
Si la mancha permanece, puedes repetir el procedimiento una vez más en lugar de aumentar demasiado la fuerza del frotado.
Evita los estropajos demasiado abrasivos
Uno de los errores más frecuentes consiste en intentar eliminar las manchas utilizando un estropajo metálico o una superficie muy abrasiva.
Aunque aparentemente pueda acelerar la limpieza, también puede producir numerosos arañazos.
Estas pequeñas marcas hacen que el recipiente pierda transparencia y pueden dificultar su limpieza posterior.
Utiliza preferiblemente una esponja suave o un utensilio recomendado por el fabricante para ese tipo de plástico.
No utilices agua excesivamente caliente sin comprobar el recipiente
El agua tibia ayuda a desprender la grasa, pero no todos los recipientes de plástico tienen la misma resistencia al calor.
Evita utilizar agua hirviendo salvo que las indicaciones del fabricante confirmen que el recipiente puede soportarla.
Las temperaturas excesivas pueden deformar determinados plásticos o afectar a sus tapas.
Lo mismo se aplica al lavavajillas. Comprueba que el recipiente sea apto antes de introducirlo.
La importancia de limpiar también las tapas
Las tapas suelen olvidarse durante una limpieza profunda.
Sin embargo, la salsa y la grasa pueden introducirse en las ranuras del borde o alrededor de las juntas.
Lávalas cuidadosamente con agua tibia y jabón.
Si la tapa tiene una junta desmontable diseñada para poder retirarse, sigue las instrucciones del fabricante para limpiarla correctamente. No fuerces piezas que no estén pensadas para desmontarse.
Antes de guardar el recipiente, deja secar completamente tanto la base como la tapa.
Qué hacer si quedan olores
En ocasiones desaparece la mancha pero permanece el olor de la comida.
Después del lavado normal, puedes preparar una pasta ligera de bicarbonato y agua, aplicarla en el interior durante unos 15 o 20 minutos y después aclarar cuidadosamente.
También resulta importante dejar el recipiente completamente abierto mientras se seca. Guardarlo cerrado cuando todavía conserva humedad u olores puede hacer que estos permanezcan durante más tiempo.
Una buena ventilación después del lavado suele ayudar.
Cómo prevenir las manchas de salsa
La prevención puede facilitar considerablemente la limpieza.
Cuando sea posible, no dejes durante varios días restos de salsa dentro del recipiente. Cuanto antes se lave, menos tiempo tendrán la grasa y los pigmentos para permanecer en contacto con el plástico.
Otra precaución consiste en evitar calentar innecesariamente alimentos muy grasos y coloreados dentro de recipientes que no estén diseñados para ello.
Si utilizas microondas, comprueba siempre que el recipiente sea apto y respeta las recomendaciones del fabricante.
Para preparaciones que suelen manchar mucho, los recipientes de vidrio aptos para alimentos pueden ser una alternativa práctica, especialmente cuando también se utilizan para recalentar.
Cuándo conviene sustituir un recipiente
No todas las marcas pueden eliminarse por completo.
Una ligera coloración no significa automáticamente que el recipiente sea inutilizable, pero conviene revisar periódicamente su estado general.
Si el plástico está profundamente rayado, deformado, agrietado, quebradizo o presenta daños importantes, puede ser preferible dejar de utilizarlo para almacenar alimentos.
También hay que respetar siempre las instrucciones de uso, temperatura y conservación proporcionadas por el fabricante.
Una limpieza sencilla puede marcar la diferencia
Las manchas producidas por las salsas son especialmente visibles en los recipientes transparentes, pero muchas pueden reducirse considerablemente con una limpieza adecuada.
Empieza retirando los restos de comida y lavando con agua tibia y jabón. Para una película grasa persistente, el método del papel de cocina puede facilitar el trabajo. Si permanece una coloración localizada, una pasta de bicarbonato y agua puede utilizarse como tratamiento adicional, siempre frotando suavemente y aclarando muy bien.
La clave está en actuar cuanto antes y evitar métodos excesivamente agresivos.
Con una limpieza regular, un secado completo y algunos cuidados básicos, los recipientes de plástico pueden conservar un aspecto limpio durante más tiempo y seguir siendo útiles para organizar y almacenar los alimentos en la cocina.