Los mandos de la cocina son una de esas zonas que pueden parecer limpias a primera vista, pero que terminan acumulando una película de grasa difícil de eliminar. Las salpicaduras de aceite, el vapor de la cocción y el contacto frecuente con las manos forman poco a poco una capa pegajosa alrededor de los botones y en las pequeñas ranuras del panel.
La solución no consiste en utilizar productos muy agresivos. Agua templada, detergente lavavajillas y una limpieza cuidadosa suelen ser suficientes para disolver la grasa sin dañar las superficies.
Material necesario
Para realizar la limpieza prepara:
- 500 ml de agua templada
- 5-10 ml de detergente lavavajillas desengrasante
- Un recipiente pequeño
- Dos paños de microfibra
- Una esponja suave
- Un cepillo de dientes viejo de cerdas suaves
- Bastoncillos de algodón, opcionalmente
- Papel de cocina
Antes de comenzar, consulta las instrucciones del fabricante si los mandos tienen un acabado especial o no sabes si pueden desmontarse.
Empieza con la cocina completamente fría
Apaga todos los quemadores y espera hasta que la placa, los mandos y las superficies cercanas estén completamente fríos.
Si se trata de una cocina eléctrica, desconectarla de la corriente cuando sea posible añade una medida de seguridad durante una limpieza más profunda.
En una cocina de gas, asegúrate de que todos los mandos estén perfectamente colocados en la posición de apagado.
Nunca limpies los controles mientras un quemador esté funcionando.
Retira los mandos solamente si están diseñados para desmontarse
En muchos modelos, los mandos pueden extraerse tirando suavemente hacia fuera. Sin embargo, no todos utilizan el mismo sistema.
No los fuerces.
Si el manual indica que son desmontables, retíralos uno por uno. Una fotografía rápida de su posición antes de desmontarlos puede facilitar posteriormente su colocación correcta.
Si no salen fácilmente o tienes dudas, déjalos instalados y realiza la limpieza directamente sobre el panel.
Ablanda primero la grasa
El detergente lavavajillas funciona especialmente bien para este trabajo porque está formulado precisamente para desprender grasa.
Mezcla unos 5-10 ml de detergente con aproximadamente 500 ml de agua templada.
Si los mandos desmontados son de plástico o metal resistente y el fabricante permite sumergirlos, colócalos en la solución durante unos 10-15 minutos.
Este tiempo permite que la grasa pegajosa se ablande y evita tener que frotar con demasiada fuerza.
No sumerjas piezas que contengan componentes eléctricos.
Limpia las piezas con suavidad
Después del remojo, pasa una esponja suave por cada mando.
Trabaja especialmente alrededor de los bordes y las pequeñas hendiduras, donde suele concentrarse la suciedad.
Para las ranuras estrechas puedes utilizar un cepillo de dientes viejo de cerdas suaves.
Si queda grasa resistente, aplica una pequeña gota de detergente directamente sobre la zona y espera unos minutos antes de volver a frotar.
Es preferible repetir una limpieza suave que utilizar un estropajo metálico o una herramienta que pueda rayar la superficie.
Cómo limpiar alrededor de los controles
La zona situada detrás y alrededor de los mandos suele ser la más problemática.
Humedece un paño de microfibra en la solución de agua y detergente y escúrrelo muy bien. Debe quedar húmedo, pero nunca chorreando.
Pásalo por el panel realizando movimientos suaves.
Para los pequeños espacios alrededor de los ejes puedes utilizar un bastoncillo de algodón apenas humedecido.
No introduzcas agua ni producto de limpieza dentro de los orificios de los controles.
Tampoco pulverices limpiador directamente sobre el panel, ya que el líquido podría penetrar en los mecanismos internos.
Qué hacer con una capa de grasa antigua
Cuando la grasa lleva semanas o meses acumulándose, puede convertirse en una película especialmente pegajosa.
En ese caso, coloca durante unos minutos un paño humedecido con agua templada y detergente sobre la zona afectada, siempre evitando entradas eléctricas y aberturas.
Después retíralo y limpia suavemente.
Si todavía quedan restos, repite el procedimiento.
No es necesario mezclar numerosos productos domésticos. Un buen detergente desengrasante y suficiente tiempo de contacto suelen ofrecer mejores resultados que frotar agresivamente.
Cuidado con el bicarbonato y los productos abrasivos
El bicarbonato se utiliza frecuentemente para limpiar la cocina, pero tiene una acción ligeramente abrasiva. En determinados acabados brillantes, lacados o delicados puede dejar pequeñas marcas.
Por esta razón, para los mandos y paneles visibles es preferible empezar siempre con detergente lavavajillas y microfibra.
También deben evitarse estropajos metálicos, cuchillas y polvos abrasivos.
En acero inoxidable, limpia siguiendo la dirección del acabado del metal cuando sea visible.
Aclara correctamente
Después de eliminar la grasa, pasa otro paño de microfibra ligeramente humedecido únicamente con agua.
Este paso retira los restos de detergente que podrían dejar marcas cuando se sequen.
A continuación, seca cuidadosamente el panel y cada mando.
Las piezas desmontadas deben estar completamente secas antes de volver a colocarlas.
No reinstales un mando si todavía tiene agua en su interior.
Vuelve a colocar cada pieza correctamente
Cuando todo esté completamente seco, coloca los mandos en su posición original siguiendo las indicaciones del fabricante.
Comprueba que cada uno gira normalmente y que queda correctamente alineado con su posición de apagado.
En una cocina de gas, esta comprobación es especialmente importante. Si después de desmontar y montar un mando notas que no funciona normalmente, no fuerces el mecanismo y consulta el manual del aparato.
Cómo evitar que vuelva a aparecer una capa pegajosa
La mejor estrategia es retirar la grasa cuando todavía está reciente.
Después de cocinar alimentos que producen muchas salpicaduras, espera hasta que la cocina esté fría y pasa un paño ligeramente húmedo por los mandos y el panel frontal.
Después seca la superficie.
Una limpieza rápida de uno o dos minutos evita que pequeñas gotas de aceite se mezclen posteriormente con polvo y nuevas salpicaduras.
Para una cocina utilizada diariamente, revisar los mandos aproximadamente una vez por semana suele facilitar mucho el mantenimiento. La frecuencia puede aumentarse cuando se fríe o cocina con aceite habitualmente.
Errores que conviene evitar
Nunca viertas agua directamente sobre los controles.
No pulverices desengrasante dentro de los huecos situados detrás de los mandos.
No fuerces piezas que no sabes cómo desmontar.
No utilices objetos metálicos para raspar la grasa.
Tampoco mezcles productos de limpieza diferentes pensando que aumentarán su eficacia. Algunas combinaciones pueden ser peligrosas y otras simplemente innecesarias.
Una limpieza sencilla que marca la diferencia
Los mandos pueden mantenerse limpios sin recurrir a productos especialmente fuertes. El secreto está en permitir que el agua templada y el detergente ablanden primero la grasa antes de intentar retirarla.
Con unos 10-15 minutos de remojo para las piezas desmontables compatibles, una esponja suave para las superficies y un pequeño cepillo para las ranuras, incluso una capa pegajosa puede resultar mucho más fácil de eliminar.
Una vez recuperada la limpieza, pasar regularmente un paño después de cocinar evita que la grasa vuelva a acumularse y mantiene esta zona de la cocina limpia sin necesidad de realizar constantemente una limpieza profunda.