El microondas es uno de esos electrodomésticos que utilizamos prácticamente todos los días, pero hay una zona que suele pasar desapercibida durante la limpieza: el espacio alrededor de los botones y del mando de control.
Con el tiempo, pequeñas salpicaduras de comida, grasa de los dedos, polvo y vapor forman una película pegajosa que se acumula especialmente en los bordes. El resultado puede ser sorprendente: aunque el interior esté limpio, el aparato entero parece viejo y descuidado.
Por suerte, normalmente no hace falta desmontar el microondas ni recurrir a limpiadores muy agresivos. Un paño ligeramente húmedo, jabón lavavajillas y un bastoncillo de algodón pueden ser suficientes para conseguir un cambio espectacular.
¿Por qué se acumula tanta suciedad alrededor de los botones?
Cada vez que utilizamos el microondas tocamos el panel, muchas veces mientras estamos cocinando.
Nuestros dedos pueden llevar pequeñas cantidades de aceite o restos de alimentos que quedan sobre la superficie. A esto se suman las partículas de grasa presentes en el ambiente de la cocina.
Al principio apenas se perciben.
Pero el polvo se adhiere a esa fina capa de grasa y, con las semanas, aparece una suciedad amarillenta o marrón especialmente visible alrededor de los botones, las juntas y el mando giratorio.
Precisamente por encontrarse en pequeñas ranuras, pasar simplemente un paño por encima no siempre consigue retirarla.
Antes de empezar, desenchufa el microondas
Estamos limpiando un aparato eléctrico, por lo que conviene tomar algunas precauciones.
Siempre que sea posible, desenchufa el microondas antes de limpiar el panel de control.
Nunca pulverices agua, vinagre o limpiador directamente sobre los botones. El líquido podría introducirse por las juntas y alcanzar componentes electrónicos.
La regla es sencilla: el producto se aplica primero sobre el paño, nunca directamente sobre el aparato.
Además, el paño debe estar húmedo, no empapado.
Lo que necesitas
Para una limpieza normal puedes utilizar:
- agua tibia,
- unas gotas de jabón lavavajillas,
- un paño de microfibra,
- bastoncillos de algodón,
- un paño limpio y seco.
En la mayoría de los casos no necesitarás nada más.
Si la grasa lleva mucho tiempo acumulada, el secreto está más en darle tiempo para ablandarse que en utilizar un producto extremadamente fuerte.
Primer paso: elimina la suciedad superficial
Empieza pasando un paño de microfibra ligeramente humedecido con agua tibia y unas gotas de lavavajillas.
Limpia toda la superficie del panel sin presionar excesivamente.
Probablemente comprobarás que una parte considerable de la suciedad desaparece inmediatamente.
Presta atención al borde exterior del panel, la zona alrededor de la pantalla y la superficie del mando.
Después llega el momento de ocuparse de los lugares más difíciles.
El verdadero truco está en los bastoncillos
Los espacios alrededor de los botones suelen ser demasiado estrechos para limpiarlos correctamente con un paño.
Aquí resulta especialmente útil un bastoncillo de algodón apenas humedecido con agua jabonosa.
Pásalo cuidadosamente alrededor de cada botón.
Verás cómo comienza a recoger esa línea oscura de grasa y polvo que parecía imposible de alcanzar.
Puedes hacer lo mismo alrededor del mando giratorio, siempre evitando introducir el bastoncillo profundamente en las ranuras.
Cámbialo cuando se ensucie en lugar de seguir distribuyendo la grasa por otras zonas.
Para la grasa resistente: paciencia antes que fuerza
Si encuentras suciedad seca que no desaparece inmediatamente, no intentes rascarla con un cuchillo u otro objeto metálico.
Humedece ligeramente una esquina del paño con agua tibia y jabón y mantenla sobre la zona durante unos momentos.
El objetivo es ablandar el residuo.
Después vuelve a pasar suavemente el paño o el bastoncillo.
En muchos casos, la suciedad que parecía completamente adherida empieza a desprenderse sin necesidad de frotar agresivamente.
¿Se puede utilizar bicarbonato?
El bicarbonato es muy popular en la limpieza doméstica, pero debe utilizarse con prudencia sobre los paneles de los electrodomésticos.
Es ligeramente abrasivo y algunos paneles tienen acabados brillantes, símbolos impresos o recubrimientos que podrían dañarse.
Por eso, para el exterior del microondas es preferible comenzar siempre con agua y jabón.
Si el fabricante permite utilizar bicarbonato y decides probarlo en una zona resistente, haz primero una prueba en un punto poco visible y evita frotar con fuerza.
Nunca introduzcas una pasta espesa dentro de las juntas de los botones.
¿Y el vinagre blanco?
El vinagre también aparece frecuentemente como solución universal para la limpieza de la cocina.
Sin embargo, no todos los acabados reaccionan igual a los productos ácidos.
Antes de utilizarlo sobre el panel, consulta las recomendaciones de limpieza del fabricante. Algunos materiales, impresiones y revestimientos pueden requerir únicamente jabón neutro.
En cualquier caso, jamás pulverices vinagre directamente sobre el panel de control.
Para la grasa cotidiana, unas gotas de lavavajillas suelen ser más que suficientes.
Cuidado con los símbolos y las letras
Esta zona merece especial atención.
Las indicaciones alrededor de los botones pueden estar impresas directamente sobre el plástico o formar parte de un recubrimiento superficial.
Frotar repetidamente con una esponja abrasiva, alcohol fuerte o determinados disolventes podría borrar las letras.
Por eso es mejor utilizar siempre microfibra suave y movimientos ligeros.
El objetivo es retirar la grasa, no pulir el panel.
Cómo limpiar correctamente el mando
Los mandos giratorios acumulan especialmente mucha suciedad en su contorno.
Primero limpia la superficie frontal con el paño.
Después pasa cuidadosamente un bastoncillo por la unión entre el mando y el panel.
Si el mando es desmontable, no tires de él sin comprobar antes el manual del aparato. Algunos pueden retirarse fácilmente, mientras que otros forman parte del mecanismo y no deberían desmontarse.
Cuando no estés seguro, limpia únicamente las partes accesibles desde el exterior.
El último paso que marca la diferencia
Cuando hayas eliminado la grasa, pasa un segundo paño apenas humedecido únicamente con agua para retirar posibles restos de jabón.
Después seca inmediatamente todo el panel con un paño limpio de microfibra.
Este último paso evita marcas y proporciona ese acabado uniforme que hace que el resultado parezca todavía más limpio.
Comprueba que no quede humedad alrededor de los botones ni del mando antes de volver a conectar el aparato.
Productos que conviene evitar
Un panel muy sucio puede provocar la tentación de utilizar cualquier producto potente disponible en casa.
Pero una limpieza agresiva puede dejar daños permanentes.
Evita:
- estropajos metálicos,
- cuchillas y rascadores,
- esponjas extremadamente abrasivas,
- disolventes fuertes,
- grandes cantidades de agua,
- pulverizar limpiador directamente sobre los controles.
Tampoco mezcles diferentes productos de limpieza.
Un método sencillo y controlado es mucho más apropiado para una superficie que contiene componentes electrónicos justo detrás.
Cómo evitar que vuelva a ponerse así
Después de una limpieza profunda, mantener el resultado requiere muy poco esfuerzo.
Una o dos veces por semana, pasa rápidamente un paño ligeramente húmedo por el panel cuando el aparato esté frío.
Si observas una salpicadura de comida, retírala cuanto antes.
La diferencia es enorme: una gota de grasa reciente puede limpiarse en segundos, mientras que después de semanas puede convertirse en un residuo pegajoso que atrapa polvo continuamente.
También ayuda utilizar una tapa apta para microondas sobre los recipientes cuando calentamos alimentos que tienden a salpicar.
Un antes y después sorprendente en pocos minutos
A veces pensamos que un electrodoméstico necesita ser sustituido simplemente porque su aspecto se ha deteriorado.
Sin embargo, como demuestra un buen antes y después, muchas veces lo que hace parecer viejo al microondas no es el propio aparato, sino años de pequeñas capas de grasa acumuladas alrededor de sus controles.
El método más práctico consiste en empezar con agua tibia, unas gotas de lavavajillas y un paño de microfibra, utilizando después un bastoncillo ligeramente humedecido para alcanzar los bordes estrechos.
Sin inundar el panel, sin rascar y sin recurrir inmediatamente a productos agresivos, es posible conseguir una diferencia enorme.
Y una vez limpio, bastan unos segundos de mantenimiento regular para que los botones y el panel del microondas sigan luciendo impecables durante mucho más tiempo.