Los tiradores de los muebles de cocina se tocan constantemente con las manos. Aunque limpiemos las puertas y los cajones con frecuencia, sobre el metal puede ir acumulándose una fina película formada por grasa, polvo, restos de comida y productos de limpieza.
Con el tiempo, un tirador que originalmente tenía un acabado limpio y uniforme puede empezar a verse opaco, pegajoso o lleno de huellas. La suciedad suele ser todavía más evidente alrededor de las bases, precisamente donde resulta más difícil pasar un paño.
La buena noticia es que, cuando el problema es simplemente suciedad superficial, no hace falta utilizar productos agresivos. Agua templada, detergente y una microfibra pueden ser suficientes para recuperar gran parte del aspecto original.
Materiales necesarios
Para realizar una limpieza básica prepara:
- 500 ml de agua templada
- 1 cucharadita de detergente lavavajillas
- Dos paños de microfibra
- Un cepillo de dientes de cerdas suaves
- Un recipiente pequeño
- Bastoncillos de algodón, opcionalmente
- Una toalla
- Guantes de limpieza
Para una limpieza profunda también puede resultar útil un destornillador adecuado si los tiradores pueden desmontarse fácilmente.
Antes de aplicar productos adicionales, comprueba de qué metal y acabado están hechos.
Primero identifica el tipo de tirador
No todos los tiradores que parecen metálicos tienen la misma superficie.
Pueden ser de:
- Acero inoxidable
- Aluminio
- Latón
- Metal cromado
- Metal pintado
- Aleaciones con acabado decorativo
- Metal con recubrimiento negro, dorado o envejecido
Esta diferencia es importante.
Un producto que funciona perfectamente sobre acero inoxidable puede dañar un acabado pintado o alterar una pieza de latón.
Si no conoces el material, empieza siempre con el método más suave.
Retira primero el polvo
Antes de utilizar agua, pasa una microfibra seca alrededor del tirador.
Limpia especialmente las bases y la pequeña separación entre el metal y la puerta.
Este paso elimina polvo y partículas que podrían mezclarse posteriormente con la grasa.
Si el tirador está muy pegajoso, no necesitas frotar todavía. Retira solamente la suciedad superficial.
Prepara una solución desengrasante sencilla
Mezcla en un recipiente:
- 500 ml de agua templada
- 1 cucharadita de detergente lavavajillas
No necesitas producir una gran cantidad de espuma.
El detergente ayuda a desprender los aceites y la grasa acumulados por el contacto frecuente con las manos.
Humedece una microfibra con la solución y escúrrela muy bien.
No pulverices directamente sobre el mueble
Aunque resulte tentador rociar todo el tirador, es preferible aplicar la solución sobre el paño.
Así evitas que el líquido entre detrás del herraje o penetre en los agujeros de los tornillos.
También reduces el riesgo de mojar excesivamente la puerta, especialmente si está fabricada con MDF, aglomerado, madera o materiales laminados.
El paño debe estar húmedo, pero no empapado.
Envuelve el tirador con la microfibra
Este es uno de los métodos más sencillos para retirar la película grasa.
Coloca el paño alrededor del tirador y sujétalo con la mano.
Deslízalo varias veces de un extremo al otro.
De esta forma limpias simultáneamente la parte frontal, superior e inferior.
En tiradores cilíndricos, gira ligeramente el paño mientras lo desplazas para cubrir toda la superficie.
Deja actuar unos segundos sobre la grasa resistente
Si una zona está especialmente pegajosa, mantén el paño húmedo sobre ella durante aproximadamente uno o dos minutos.
Después vuelve a frotar suavemente.
Dar tiempo al detergente para actuar suele ser más efectivo que aumentar inmediatamente la fuerza.
Repite si es necesario.
Limpia cuidadosamente alrededor de las bases
La zona donde el tirador se une con el mueble suele acumular un pequeño círculo de grasa oscura.
Utiliza un cepillo de dientes humedecido con la solución jabonosa.
Cepilla alrededor de cada base mediante movimientos pequeños.
No presiones excesivamente.
Después retira inmediatamente la suciedad desprendida con una microfibra.
Utiliza bastoncillos para los pequeños espacios
Cuando exista una ranura demasiado estrecha para el cepillo, utiliza un bastoncillo ligeramente humedecido.
Pásalo alrededor de la unión.
Cámbialo cuando se ensucie.
Este método resulta especialmente útil para retirar la línea de grasa que queda justo entre el tirador y la superficie del mueble.
Si puedes desmontarlo, la limpieza será todavía más completa
Algunos tiradores están sujetos mediante uno o dos tornillos accesibles desde el interior de la puerta o el cajón.
Si el modelo permite retirarlos fácilmente, desmontarlos puede facilitar mucho una limpieza profunda.
Antes de hacerlo, coloca una toalla sobre la superficie de trabajo para no perder los tornillos.
Utiliza un destornillador del tamaño correcto.
Sujeta el tirador con una mano mientras aflojas los tornillos para evitar que caiga.
Remoja solamente piezas compatibles
Si has desmontado un tirador de acero inoxidable u otro metal que admita inmersión, puedes colocarlo durante unos 10 o 15 minutos en agua templada con unas gotas de detergente.
Este remojo ayuda a ablandar la grasa acumulada en la parte posterior.
Después utiliza un cepillo suave.
No realices este procedimiento automáticamente con madera, piezas pintadas, latón sin tratar o acabados decorativos delicados.
No necesitas bicarbonato para la limpieza habitual
El bicarbonato se utiliza con frecuencia como limpiador doméstico, pero tiene un ligero efecto abrasivo.
Sobre un acabado brillante puede producir pequeñas marcas o modificar el aspecto de la superficie si se frota con demasiada fuerza.
Para grasa superficial, empieza con detergente.
Reserva cualquier producto ligeramente abrasivo únicamente para superficies compatibles y después de realizar una prueba en un punto poco visible.
Cuidado con el vinagre
El vinagre tampoco debe utilizarse automáticamente sobre todos los tiradores.
Su acidez puede ser problemática para determinados metales y acabados.
Especialmente en latón, aluminio, superficies pintadas o recubrimientos decorativos, consulta las recomendaciones del fabricante.
Que un producto sea doméstico o natural no significa que sea compatible con cualquier material.
Qué hacer con los tiradores de acero inoxidable
Si realmente son de acero inoxidable sin un revestimiento especial, empieza con agua y detergente.
Limpia siguiendo la dirección del acabado cuando exista un grano visible.
Después aclara con una microfibra húmeda y seca inmediatamente.
Una microfibra seca y limpia puede ayudar a recuperar un aspecto uniforme sin necesidad de aplicar abrillantadores.
Tiradores cromados
Las superficies cromadas pueden tener mucho brillo, pero también pueden rayarse.
Utiliza paños suaves.
Evita lana de acero, estropajos duros y polvos abrasivos.
Si el cromado está levantado, picado o deteriorado, ninguna limpieza podrá devolver completamente el acabado original.
En ese caso, seguir frotando puede empeorar el problema.
Tiradores de latón
El latón requiere especial atención.
Algunos tiradores son de latón macizo, mientras que otros solamente tienen un acabado superficial de ese color.
Además, pueden estar lacados para evitar la oxidación.
No utilices métodos para pulir latón sin saber primero qué tipo de pieza tienes.
Para la suciedad grasa superficial, empieza igualmente con agua, detergente y un paño bien escurrido.
No confundas suciedad con desgaste
Después de retirar toda la grasa, algunas zonas pueden continuar más oscuras o menos brillantes.
Esto puede deberse al desgaste del acabado y no a la suciedad.
Los tiradores reciben fricción constantemente.
Con los años, un recubrimiento puede perder brillo o desaparecer en las zonas de mayor contacto.
Un limpiador no puede reconstruir un acabado físicamente desgastado.
Aclara después de desengrasar
Cuando el tirador ya no esté pegajoso, utiliza una segunda microfibra humedecida únicamente con agua.
Escúrrela bien y pásala por toda la pieza.
El objetivo es retirar cualquier residuo de detergente.
No olvides las bases y la parte inferior.
El secado devuelve gran parte del buen aspecto
Utiliza inmediatamente una microfibra seca.
Pasa el paño por toda la superficie hasta eliminar las gotas y marcas.
En los metales brillantes, este paso puede producir una diferencia considerable.
Un tirador limpio pero cubierto de marcas de agua puede continuar pareciendo opaco.
Limpia también la puerta alrededor del tirador
La grasa no se acumula únicamente sobre el metal.
La zona de la puerta situada alrededor suele presentar huellas y una fina película pegajosa.
Utiliza un producto compatible con el material del mueble.
Evita permitir que el líquido entre por los agujeros donde están instalados los tornillos.
Después seca cuidadosamente.
Si has desmontado los tiradores
Antes de volver a colocarlos, asegúrate de que tanto el metal como la superficie del mueble estén completamente secos.
Introduce los tornillos en sus posiciones originales.
Aprieta hasta que el tirador quede firme.
No utilices una fuerza excesiva.
Un apriete demasiado fuerte puede dañar la puerta, deformar determinados herrajes o deteriorar la rosca.
Productos que conviene evitar
No utilices automáticamente:
- Lana de acero
- Estropajos metálicos
- Acetona
- Disolventes fuertes
- Polvos abrasivos
- Lejía concentrada
- Limpiadores ácidos sobre metales incompatibles
También debes evitar mezclar diferentes productos de limpieza.
Nunca mezcles lejía o productos con cloro con vinagre, amoníaco, ácidos u otros limpiadores.
Cómo evitar que vuelvan a ponerse grasientos
La prevención es mucho más sencilla que una limpieza profunda.
Cuando limpies las puertas de los muebles, pasa también una microfibra por los tiradores.
En una cocina utilizada diariamente, una pasada rápida semanal puede evitar que la grasa forme una película gruesa.
Los tiradores situados cerca de la placa de cocción suelen necesitar atención con mayor frecuencia.
Un pequeño hábito que marca la diferencia
Después de cocinar alimentos que producen muchas salpicaduras o vapor graso, pasa un paño por los tiradores cercanos.
Una película reciente puede retirarse en segundos.
Si permanece durante semanas y se mezcla con polvo, termina formando una capa mucho más pegajosa.
También conviene mantener limpios los filtros de la campana extractora para reducir la cantidad de grasa que circula por la cocina.
Con qué frecuencia realizar una limpieza profunda
No existe una frecuencia universal.
Dependerá de cuánto se utilice la cocina, del número de personas en casa y de la proximidad de los muebles a los fogones.
En lugar de seguir un calendario rígido, observa el tacto y el aspecto de los tiradores.
Cuando empiecen a sentirse pegajosos o pierdan brillo por la suciedad, es momento de limpiarlos.
Errores frecuentes
No utilices el mismo producto sobre todos los metales sin comprobar el material.
No empapes la puerta del mueble.
No rasques alrededor de las bases con un cuchillo.
No utilices estropajos agresivos para intentar conseguir más brillo.
No dejes los tiradores húmedos después de limpiarlos.
Y no confundas un acabado desgastado con una capa de suciedad que puede eliminarse.
El truco para recuperar su aspecto limpio y brillante
Cuando los tiradores metálicos están opacos y cubiertos de grasa, empieza con el método más sencillo: agua templada, una pequeña cantidad de detergente lavavajillas y una buena microfibra.
Envuelve cada tirador con el paño húmedo y trabaja toda su superficie. Para la suciedad escondida alrededor de las bases, utiliza un cepillo de dientes o un bastoncillo.
Después pasa una microfibra humedecida únicamente con agua y termina secando cuidadosamente.
Si la pérdida de brillo estaba causada por grasa y residuos, el cambio puede ser muy visible sin necesidad de utilizar productos agresivos. Y una vez limpios, una pasada rápida cada pocos días o semanas, según el uso de la cocina, evitará que vuelva a formarse esa película pegajosa que hace que los tiradores parezcan viejos y descuidados.