Cultivar un aguacate en casa puede ser muy gratificante. El problema aparece cuando la pequeña planta empieza a crecer hacia arriba sin parar y termina convertida en un tallo largo, fino y con apenas unas cuantas hojas en la parte superior.
Es algo especialmente frecuente en los aguacates obtenidos a partir de un hueso. Aunque la planta aparentemente crece bien, su aspecto puede resultar débil y poco frondoso.
La solución no consiste en añadir cantidades enormes de fertilizante. El verdadero truco está en combinar mucha luz, una poda o despunte adecuado y unas condiciones de cultivo que favorezcan la ramificación. Así podemos conseguir progresivamente una planta más compacta, con un tallo robusto y una copa mucho más abundante.
¿Por qué algunos aguacates desarrollan un tronco tan fino?
Cuando una planta joven recibe menos luz de la que necesita, intenta buscarla.
Como consecuencia, puede alargar rápidamente su tallo mientras mantiene una estructura relativamente delgada. Los espacios entre las hojas se hacen mayores y la planta adquiere ese aspecto alto y desgarbado tan habitual en algunos aguacates cultivados dentro de casa.
Por eso, antes de pensar en abonos o trucos especiales, debemos comprobar la iluminación.
Un aguacate necesita un lugar muy luminoso. Los ejemplares acostumbrados gradualmente pueden disfrutar de varias horas de sol, aunque una planta que ha permanecido mucho tiempo en interior no debería trasladarse de repente a un sol intenso.
Conviene acostumbrarla progresivamente para evitar quemaduras en las hojas.
El truco para conseguir más ramas y hojas
Existe una diferencia importante entre hacer crecer un aguacate hacia arriba y conseguir que se vuelva más ramificado.
Si dejamos crecer indefinidamente el tallo principal, la planta puede concentrar gran parte de su desarrollo en la punta.
En una planta joven, sana y en crecimiento activo, un despunte correctamente realizado puede reducir esa dominancia de la punta y favorecer la activación de yemas laterales.
De esas yemas pueden desarrollarse nuevas ramas.
Y nuevas ramas significan más lugares donde producir hojas.
¿Hay que cortar mucho?
No.
Una poda demasiado agresiva sobre una planta pequeña o debilitada puede conseguir exactamente el efecto contrario al deseado.
El objetivo no es eliminar gran parte del aguacate, sino favorecer una estructura más compacta y ramificada.
Utiliza siempre unas tijeras limpias y afiladas. Si el aguacate está enfermo, acaba de ser trasplantado o atraviesa un periodo de estrés importante, es preferible esperar a que recupere un crecimiento vigoroso antes de podarlo.
Después del corte tendremos que tener paciencia. Las nuevas ramas no aparecen instantáneamente.
No elimines hojas sanas para engordar el tronco
A veces se recomienda retirar muchas hojas con la idea de obligar a la planta a desarrollar un tallo más grueso.
No es una buena estrategia.
Las hojas son precisamente las estructuras que permiten a la planta captar energía mediante la fotosíntesis. Un aguacate joven necesita una superficie foliar saludable para continuar desarrollando raíces, tallos y nuevas ramas.
Retira únicamente hojas completamente secas, seriamente dañadas o afectadas por algún problema que justifique su eliminación.
Las hojas verdes y saludables deberían permanecer en la planta.
Un poco de movimiento también ayuda
En condiciones naturales, los árboles jóvenes están expuestos a pequeñas corrientes de aire y movimientos.
Una planta cultivada permanentemente en un rincón interior completamente protegido puede desarrollar una estructura diferente a la de un ejemplar cultivado al aire libre.
Cuando las condiciones climáticas lo permiten, colocar progresivamente el aguacate en un lugar protegido pero ventilado puede ser beneficioso.
Sin embargo, no debemos intentar fortalecerlo sacudiendo violentamente el tronco ni exponiéndolo directamente a fuertes ráfagas de viento.
El movimiento debe ser natural y moderado.
El riego correcto es imprescindible
Uno de los errores más frecuentes al cultivar aguacates en maceta es mantener la tierra constantemente empapada.
El aguacate necesita agua, pero sus raíces también necesitan oxígeno.
Utiliza una maceta que tenga buenos agujeros de drenaje y un sustrato capaz de evacuar el exceso de agua. Después de regar abundantemente, deja salir el agua sobrante.
Antes del siguiente riego, comprueba el sustrato.
Si la capa superior todavía permanece muy húmeda, normalmente no es necesario volver a regar inmediatamente.
El objetivo es mantener una humedad razonablemente estable sin convertir la maceta en un terreno permanentemente encharcado.
Una maceta enorme no hará crecer más rápido el aguacate
Cuando vemos una planta débil, podemos pensar que necesita inmediatamente una maceta mucho más grande.
No necesariamente.
Una maceta desproporcionadamente grande contiene una enorme cantidad de sustrato alrededor de unas raíces todavía pequeñas. Esa tierra puede permanecer húmeda durante demasiado tiempo y aumentar el riesgo de problemas relacionados con el exceso de agua.
Trasplanta cuando las raíces realmente necesiten más espacio y aumenta el tamaño de la maceta de manera razonable.
También es importante evitar dañar innecesariamente las raíces durante el proceso.
¿Qué fertilizante ayuda a producir más hojas?
Durante la temporada de crecimiento, un aguacate cultivado en maceta puede beneficiarse de una nutrición equilibrada.
El nitrógeno participa en el crecimiento vegetativo y en la producción de hojas, pero esto no significa que debamos añadir grandes cantidades.
Un exceso de fertilizante puede acumular sales en el sustrato y dañar las raíces.
Es preferible utilizar un producto apropiado para plantas cultivadas en maceta y respetar la dosis recomendada por el fabricante.
No intentes acelerar varios meses de crecimiento con una sola aplicación concentrada.
Cómo conseguir un tronco progresivamente más grueso
Aquí es donde la paciencia resulta fundamental.
No existe un ingrediente doméstico capaz de convertir un tallo fino en un pequeño tronco grueso en pocos días.
El engrosamiento se produce conforme la planta crece y desarrolla una estructura mayor.
Para favorecer ese proceso, debemos proporcionarle:
- mucha luz;
- espacio suficiente para las raíces;
- riego adecuado;
- nutrición equilibrada;
- una copa saludable;
- ramificación bien distribuida;
- y tiempo.
Cuantas mejores sean las condiciones generales de crecimiento, mejores serán las posibilidades de desarrollar una estructura fuerte.
Cuidado con los tutores
Un aguacate joven extremadamente fino puede necesitar temporalmente un tutor para evitar que se doble.
Pero el tutor debería servir como apoyo, no como una estructura a la que el tallo quede rígidamente sujeto durante años.
Utiliza una sujeción flexible que no estrangule el tronco y revísala periódicamente a medida que este aumenta de diámetro.
Cuando la planta sea suficientemente estable, podremos reducir o retirar ese apoyo.
La combinación sencilla que marca la diferencia
Si tu aguacate tiene un tallo muy largo y pocas hojas, empieza por revisar la luz.
Después, durante un periodo de crecimiento activo y siempre que la planta esté sana, un despunte moderado puede favorecer la aparición de ramas laterales. Mantén las hojas sanas, riega correctamente y aporta una nutrición equilibrada.
Con el tiempo, esas ramas producirán nuevas hojas y aumentará el volumen de la copa. Al mismo tiempo, el tallo irá madurando y engrosando progresivamente para sostener una planta cada vez mayor.
No esperes una transformación de un día para otro. En jardinería, los resultados más espectaculares suelen llegar precisamente cuando dejamos de buscar soluciones milagrosas y proporcionamos a la planta aquello que realmente necesita.
Con buena luz, un riego inteligente, una poda moderada y paciencia, aquel aguacate alto y delgado puede transformarse poco a poco en una planta mucho más compacta, frondosa y robusta.