El truco para conseguir que un almendro joven desarrolle varias ramas laterales y forme una copa abierta y equilibrada

Cuando plantamos un almendro joven, es bastante habitual que durante sus primeros meses crezca principalmente hacia arriba. El árbol desarrolla un eje central vigoroso, pero apenas produce ramas laterales. Aunque este crecimiento puede parecer una buena señal, dejarlo evolucionar sin ningún tipo de formación puede acabar creando un árbol demasiado alto, estrecho y poco equilibrado.

La buena noticia es que durante los primeros años podemos orientar su estructura con una poda de formación sencilla. El objetivo no es cortar mucho, sino estimular la aparición de varias ramas bien distribuidas que, con el tiempo, formen una copa abierta, resistente y fácil de mantener.

¿Por qué interesa formar el almendro desde joven?

La estructura que desarrolla un almendro durante sus primeros años influirá enormemente en su aspecto adulto. Un árbol con varias ramas principales bien repartidas aprovecha mejor el espacio y permite que la luz llegue a diferentes zonas de la copa.

Una copa demasiado cerrada, por el contrario, puede acumular ramas que compiten entre sí y zonas interiores con poca iluminación.

Por eso conviene intervenir mientras las ramas todavía son jóvenes y flexibles. En esta etapa resulta mucho más sencillo dirigir el crecimiento que intentar corregir años después un almendro ya completamente formado.

El truco está en controlar el crecimiento vertical

Si nuestro almendro produce únicamente un tallo largo y vertical, podemos favorecer la ramificación mediante una poda de formación realizada en el momento adecuado.

La idea consiste en reducir el dominio de la punta principal para estimular las yemas situadas más abajo.

Al perder parte de esa dominancia apical, varias yemas laterales pueden comenzar a desarrollarse con mayor fuerza. De ellas seleccionaremos posteriormente las que tengan mejor posición para construir la futura copa.

¿Cuándo realizar esta formación?

La época exacta dependerá del clima y del estado del árbol, pero las intervenciones estructurales importantes suelen realizarse durante el periodo de reposo, evitando episodios de heladas intensas.

Durante la temporada de crecimiento también podemos observar qué brotes aparecen y eliminar o corregir únicamente aquellos que claramente compiten con la estructura que queremos conservar.

Es importante no realizar podas fuertes en un árbol recién plantado que todavía está intentando establecer su sistema radicular. Primero debemos comprobar que el almendro está sano, bien arraigado y creciendo correctamente.

Cómo estimular varias ramas laterales

Antes de cortar nada, observa detenidamente el tronco.

Busca yemas o pequeños brotes distribuidos alrededor del eje principal. Nos interesan especialmente aquellos situados a distintas orientaciones, porque serán los candidatos para formar una copa equilibrada.

Utiliza unas tijeras de poda limpias, bien afiladas y adecuadas al diámetro del tallo. Si corresponde realizar el despunte de formación, haz un corte limpio sobre una yema bien orientada, sin dejar un trozo largo de madera por encima.

Después habrá que esperar a que el árbol responda.

Normalmente comenzarán a desarrollarse diferentes brotes laterales. No es necesario conservarlos todos.

Selecciona las ramas mejor colocadas

Cuando los nuevos brotes sean suficientemente visibles, elige unas pocas ramas vigorosas y bien distribuidas alrededor del tronco.

Lo ideal es evitar que todas nazcan exactamente del mismo punto. Una pequeña separación vertical entre ellas suele proporcionar una estructura más sólida.

También interesa que las ramas se orienten hacia diferentes direcciones.

El objetivo visual es sencillo: visto desde arriba, queremos que la futura copa ocupe el espacio de manera bastante uniforme, evitando que todas las ramas crezcan hacia un único lado.

Una copa abierta permite aprovechar mejor la luz

En muchos almendros resulta conveniente mantener una estructura relativamente abierta.

No significa dejar un enorme hueco artificial en el centro, sino evitar una acumulación excesiva de ramas verticales que compitan y sombreen el interior.

Si aparecen varios brotes muy vigorosos creciendo directamente hacia arriba, selecciona cuidadosamente cuáles son necesarios y elimina los claramente competidores mientras todavía son pequeños.

Esta intervención progresiva es mucho menos agresiva que esperar varios años y tener que retirar posteriormente ramas gruesas.

También puedes orientar las ramas jóvenes

Algunas ramas laterales aparecen con un ángulo demasiado vertical. Cuando todavía están tiernas y flexibles, pueden orientarse gradualmente hacia una posición algo más abierta.

Debe hacerse con mucha suavidad.

Nunca fuerces una rama hasta escuchar crujidos ni utilices ataduras que puedan estrangular la corteza. Si necesitas sujetarla, emplea materiales anchos y flexibles y revisa periódicamente la unión conforme engorda la rama.

Errores que conviene evitar

Uno de los errores más frecuentes es podar demasiado. Un almendro joven necesita hojas para realizar la fotosíntesis y desarrollar raíces, tronco y nuevas ramas.

Tampoco conviene intentar conseguir la copa definitiva en una sola temporada.

La formación es un proceso progresivo. Cada año observamos cómo responde el árbol y realizamos pequeños ajustes.

También debemos evitar:

  • conservar demasiadas ramas principales;
  • dejar dos brotes fuertes compitiendo por el mismo espacio;
  • mantener ramas cruzadas o dirigidas hacia el interior;
  • hacer cortes innecesariamente grandes;
  • utilizar herramientas sucias o mal afiladas;
  • forzar ramas jóvenes con ángulos demasiado extremos.

El mantenimiento posterior es igual de importante

Una vez seleccionadas las futuras ramas principales, hay que permitir que se desarrollen.

Durante las siguientes temporadas podemos retirar brotes mal orientados, chupones muy vigorosos y ramas que comiencen a cruzarse.

No obstante, hay que conservar suficiente vegetación para que el almendro continúe creciendo con fuerza.

El riego también debe ser adecuado, especialmente durante los primeros años y en periodos secos. El suelo debe drenar correctamente, ya que mantener permanentemente empapadas las raíces tampoco favorece un crecimiento sano.

Una capa de acolchado orgánico alrededor del árbol puede ayudar a conservar la humedad y limitar las malas hierbas, pero debe mantenerse separada unos centímetros del tronco.

¿Cuándo empezaremos a notar el cambio?

La transformación no ocurre inmediatamente después del corte.

El verdadero resultado aparece durante los siguientes ciclos de crecimiento, cuando las yemas laterales empiezan a convertirse en ramas y estas van ocupando diferentes zonas alrededor del tronco.

Con una formación progresiva, aquel almendro joven que inicialmente parecía un único tallo vertical puede desarrollar una estructura mucho más abierta y equilibrada.

La clave: formar poco a poco

No necesitamos podar constantemente para conseguir un almendro bonito.

La estrategia más efectiva consiste en observar, seleccionar y corregir únicamente lo necesario.

Controlar el crecimiento vertical cuando corresponde, favorecer varias ramas laterales bien situadas y eliminar poco a poco las que compiten entre sí permite construir una copa armoniosa sin someter al árbol a podas excesivas.

Con paciencia durante los primeros años, el almendro podrá desarrollar una estructura fuerte, aireada y equilibrada que será mucho más sencilla de mantener cuando alcance su tamaño adulto.

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