El truco de septiembre para conseguir que una mata de cebollino abierta por el centro vuelva a crecer compacta

Después de varios meses creciendo y produciendo hojas, una mata de cebollino puede empezar a presentar un aspecto curioso: las hojas se concentran alrededor de los bordes mientras el centro queda vacío, seco o cada vez menos poblado.

Esto no significa necesariamente que la planta esté perdida. En una mata adulta, puede ser simplemente una señal de que ha crecido demasiado y necesita renovación.

Si las temperaturas de septiembre todavía son suaves en tu zona, puedes aprovechar este periodo para dividir la mata y replantar las partes más vigorosas, consiguiendo ejemplares renovados que podrán volver a desarrollarse de forma compacta.

¿Por qué el cebollino se abre por el centro?

El cebollino (Allium schoenoprasum) crece formando grupos de pequeños bulbos y raíces.

Con los años, la mata aumenta progresivamente de tamaño. Los nuevos brotes tienden a desarrollarse hacia el exterior, mientras que la zona central puede envejecer y perder vigor.

El resultado termina siendo una especie de anillo verde con un hueco en medio.

En lugar de intentar rellenar ese centro simplemente añadiendo tierra, suele resultar más interesante renovar la mata mediante división.

Septiembre puede ser un buen momento

El final del verano puede ofrecer condiciones interesantes para realizar esta tarea, especialmente cuando el calor intenso empieza a disminuir pero todavía quedan semanas de temperaturas moderadas.

Sin embargo, septiembre no funciona igual en todos los climas.

Si todavía hace muchísimo calor, espera a que las temperaturas sean más suaves. Si en tu región las heladas llegan muy pronto, asegúrate de que las divisiones dispongan de tiempo suficiente para establecerse.

La temperatura real es más importante que la fecha exacta.

Primero, observa el estado de la planta

Antes de dividirla, comprueba que el problema sea realmente una mata envejecida.

Busca:

  • Un centro poco poblado.
  • Hojas secas en el interior.
  • Muchos brotes saludables alrededor del perímetro.
  • Una mata demasiado grande para su maceta.
  • Raíces muy concentradas.

Si encuentras señales importantes de podredumbre, plagas o enfermedades, conviene identificar primero el problema antes de reutilizar todas las partes de la planta.

Retira las hojas secas

Comienza eliminando las hojas completamente secas o deterioradas.

Utiliza unas tijeras limpias y evita arrancar violentamente los brotes desde la base.

Esta primera limpieza permite observar mucho mejor cómo está formada la mata y facilita el trabajo posterior.

Si hay tallos florales ya secos, también puedes retirarlos.

Saca la mata de la maceta

Riega ligeramente con antelación si el sustrato está extremadamente seco, pero evita trabajar con una masa completamente empapada.

Inclina la maceta y extrae el cepellón con cuidado.

Si está muy compacto, presiona suavemente los laterales del recipiente para ayudar a liberarlo.

No tires de las hojas para sacar la planta.

Una vez fuera, elimina con los dedos parte del sustrato suelto alrededor de las raíces.

El verdadero truco: dividir la mata

Ahora podrás observar que aquello que parecía una única planta está formado en realidad por numerosos pequeños grupos.

Separa la mata en varias porciones, procurando que cada división conserve hojas, bases y una cantidad saludable de raíces.

En muchas ocasiones es posible hacerlo suavemente con las manos.

Si las raíces están extremadamente entrelazadas, utiliza una herramienta limpia y afilada, procurando causar el menor daño posible.

No necesitas convertir cada pequeño bulbo en una planta independiente. Resulta más práctico conservar pequeños grupos vigorosos.

¿Hay que cortar las raíces?

No es necesario realizar una poda radical.

Puedes retirar raíces claramente secas, dañadas o deterioradas, pero conserva la mayor cantidad posible de raíces sanas.

Cuanto mejor sea el sistema radicular que acompañe a cada división, más fácil resultará su establecimiento.

Lo mismo ocurre con el follaje: no hace falta eliminar todas las hojas verdes.

Prepara nuevamente la maceta

Si vas a reutilizar el mismo recipiente, vacía los restos de raíces antiguas y comprueba que los agujeros de drenaje estén libres.

Añade un sustrato fresco, fértil y con buen drenaje.

El cebollino agradece cierta humedad, pero sus raíces tampoco deberían permanecer constantemente en una tierra encharcada.

Si la mata original estaba demasiado apretada, también puedes aprovechar para utilizar una maceta algo más amplia o repartir las divisiones entre varios recipientes.

Replanta las divisiones para recuperar una forma compacta

En lugar de volver a colocar toda la mata exactamente como estaba, distribuye varios grupos saludables de manera equilibrada.

Colócalos relativamente juntos si quieres obtener una apariencia compacta, pero deja suficiente espacio para que puedan seguir creciendo.

Mantén aproximadamente la misma profundidad a la que estaban anteriormente.

No entierres profundamente las bases de las hojas.

Después rellena los espacios con sustrato y presiona muy ligeramente con los dedos.

Riega después del trasplante

Una vez terminada la división, realiza un riego suave pero suficiente para asentar la tierra alrededor de las raíces.

Deja salir libremente el exceso de agua por los agujeros inferiores.

Durante los primeros días, vigila el sustrato para evitar que las raíces recién manipuladas se sequen completamente.

Al mismo tiempo, no mantengas permanentemente empapada la maceta.

No esperes el resultado final inmediatamente

Después de dividir una mata, algunas hojas pueden quedar ligeramente inclinadas o perder vigor temporalmente.

Es normal que la planta necesite tiempo para adaptarse.

Con buenas condiciones, las divisiones establecidas empezarán progresivamente a producir nuevos brotes.

Es precisamente ese crecimiento nuevo el que irá formando una mata más densa y uniforme.

Por eso, una imagen de un cebollino espectacular inmediatamente después del trasplante debe entenderse como una representación del resultado después de un periodo de recuperación y crecimiento, no como un cambio que sucede de un día para otro.

¿Qué hacer con las divisiones que sobran?

No tienes que introducirlas todas en la misma maceta.

Puedes aprovecharlas para crear nuevos recipientes de cebollino.

También puedes plantarlas en otras zonas del huerto o regalarlas.

De una mata adulta y demasiado grande pueden salir varias plantas nuevas sin necesidad de sembrar desde cero.

Evita fertilizar en exceso justo después

Después de dividir el cebollino puede resultar tentador añadir una gran cantidad de fertilizante para acelerar su recuperación.

No es necesario.

Un sustrato renovado y adecuado puede proporcionar un buen comienzo. Si posteriormente utilizas fertilizante, emplea un producto apropiado y respeta las dosis recomendadas.

El exceso no hará que la planta se recupere instantáneamente.

¿Y si no quieres dividirla todavía?

Si la mata aún es relativamente joven y el hueco central es pequeño, puedes limitarte a retirar hojas secas, mantener un buen riego y observar su evolución.

Pero cuando el centro lleva tiempo vacío y todo el crecimiento vigoroso está desplazándose hacia los bordes, la división puede ser una excelente manera de rejuvenecerla.

Una tarea sencilla que puede darte varias plantas

Una mata de cebollino abierta por el centro no tiene por qué acabar en el compost.

En muchos casos, está mostrando simplemente que ha llegado el momento de renovarla.

Retira las partes secas, extrae cuidadosamente el cepellón, divide la mata conservando raíces saludables y replanta los grupos más vigorosos en sustrato fresco.

Con tiempo para establecerse y producir nuevos brotes, esas divisiones pueden formar nuevamente matas verdes y compactas.

Y además de rejuvenecer tu viejo cebollino, puedes terminar septiembre con varias plantas nuevas obtenidas de una sola mata.

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