Una prensa para tortillas parece un utensilio muy fácil de limpiar: pasamos un paño por las dos superficies y listo. Sin embargo, hay una zona que suele quedar olvidada: el mecanismo de la bisagra, las uniones del mango y los pequeños huecos alrededor de los ejes.
Cuando utilizamos la prensa con frecuencia, pequeños trozos de masa pueden introducirse en estos rincones. Si no se retiran inmediatamente, se secan y forman una capa dura que termina mezclándose con grasa y polvo.
Por suerte, normalmente no es necesario desmontar toda la prensa. El secreto consiste en ablandar primero los residuos y retirarlos después con herramientas pequeñas y suaves, teniendo en cuenta siempre el material del utensilio.
¿Por qué se acumula tanta masa en el mecanismo?
Al presionar una bola de masa, una pequeña cantidad puede sobresalir por los laterales o quedar adherida a los dedos.
Al abrir y cerrar la prensa, estos restos pueden terminar cerca de las articulaciones.
Las zonas más problemáticas suelen ser:
- alrededor de la bisagra;
- debajo del mango;
- junto a los pasadores;
- en las pequeñas esquinas de la estructura;
- alrededor de tornillos y uniones;
- en el borde interior de las placas.
La masa fresca se elimina fácilmente. El problema aparece cuando permanece allí durante horas y se endurece.
Antes de empezar, identifica el material
No todas las prensas para tortillas son iguales.
Existen modelos de hierro fundido, aluminio, acero y otros materiales con distintos acabados. Por ello, consulta las instrucciones del fabricante antes de sumergirla o utilizar cualquier producto de limpieza.
Esto es especialmente importante con el hierro fundido, que necesita cuidados específicos para evitar la oxidación y conservar su capa protectora.
Si no conoces el material, evita dejar toda la prensa sumergida.
El primer paso: retirar los restos grandes
Con la prensa completamente fría, ábrela todo lo posible.
Utiliza un paño seco o un cepillo de cerdas suaves para retirar harina, migas y fragmentos de masa que ya estén sueltos.
No utilices cuchillos, destornilladores ni otros objetos metálicos puntiagudos para raspar las uniones.
Además de arañar el acabado, podrías dañar el mecanismo.
El truco está en ablandar la masa seca
La masa completamente endurecida puede resultar difícil de retirar si intentamos rasparla directamente.
Humedece un paño pequeño con agua tibia y escúrrelo bien.
Colócalo durante unos minutos sobre las zonas donde haya masa adherida.
La humedad irá reblandeciendo progresivamente el residuo.
Si el material y las instrucciones del fabricante permiten utilizar jabón, puedes añadir una pequeña cantidad de lavavajillas suave al agua.
No hace falta inundar el mecanismo.
Utiliza un cepillo de dientes para las uniones
Cuando la masa haya comenzado a ablandarse, utiliza un cepillo de dientes viejo de cerdas suaves.
Cepilla alrededor de la bisagra realizando movimientos cortos.
Cambia varias veces el ángulo del cepillo para alcanzar ambos lados de los pasadores.
Verás cómo los restos empiezan a desprenderse poco a poco.
Retíralos inmediatamente con un paño húmedo para evitar desplazarlos hacia otra ranura.
Para los rincones realmente pequeños
Algunas uniones son demasiado estrechas incluso para un cepillo de dientes.
En esos puntos puedes utilizar:
- un bastoncillo;
- un pequeño cepillo interdental;
- un cepillo fino de limpieza apto para utensilios.
Humedece ligeramente la herramienta y trabaja alrededor de la ranura.
No intentes introducirla a la fuerza.
El objetivo es sacar la suciedad hacia fuera, no empujarla todavía más profundamente dentro del mecanismo.
Mueve el mango durante la limpieza
Una técnica sencilla consiste en abrir y cerrar parcialmente la prensa mientras limpias la articulación.
El movimiento deja visibles diferentes partes del eje y puede liberar pequeños fragmentos de masa escondidos.
Hazlo lentamente para no atraparte los dedos.
Cepilla una posición, mueve ligeramente el mango y vuelve a limpiar.
Repite hasta que la unión deje de expulsar residuos.
No olvides la parte inferior del mecanismo
Cuando la prensa está abierta sobre la encimera solemos concentrarnos únicamente en las superficies visibles.
Sin embargo, alrededor de la parte inferior de la bisagra también pueden quedar restos.
Dale la vuelta con cuidado y revisa:
- la base del mango;
- los soportes;
- los bordes de los ejes;
- las esquinas inferiores.
Un bastoncillo o cepillo pequeño suele ser suficiente para estas zonas.
¿Qué hacer si la masa está extremadamente dura?
No aumentes inmediatamente la fuerza.
Vuelve a colocar durante unos minutos el paño húmedo sobre la zona y deja que la humedad haga el trabajo.
Después repite el cepillado.
Varias rondas suaves son preferibles a raspar agresivamente una sola vez.
En superficies con recubrimientos especiales, esta precaución resulta todavía más importante.
Cuidado especial con las prensas de hierro fundido
Si tu prensa es de hierro fundido, evita dejarla en remojo.
Después de utilizar agua para retirar los restos, sécala inmediatamente y por completo.
Dependiendo del acabado y de las recomendaciones del fabricante, las superficies de hierro sin revestimiento pueden necesitar una fina capa de aceite apto para uso alimentario después de la limpieza.
No guardes nunca una prensa de hierro fundido mientras conserve humedad.
Aclara sin inundar las articulaciones
Una vez eliminada la masa, pasa un paño limpio ligeramente humedecido para retirar los últimos residuos.
Si has utilizado jabón, asegúrate de que no queden restos.
En lugar de verter grandes cantidades de agua directamente sobre la bisagra, utiliza varias pasadas con el paño.
De esta manera controlas mucho mejor la humedad.
El secado es fundamental
Pasa inmediatamente un paño seco por toda la prensa.
Presta especial atención a la bisagra y los ejes, porque pequeñas gotas pueden permanecer escondidas en estas zonas.
Deja la prensa abierta en un lugar ventilado hasta que esté completamente seca.
No la cierres y guardes inmediatamente después de limpiarla.
Cómo evitar que vuelva a ocurrir
La mejor solución es retirar la masa cuando todavía está fresca.
Después de preparar las tortillas, abre completamente la prensa y revisa las articulaciones.
Un paño ligeramente húmedo suele eliminar en segundos una mancha que, al día siguiente, podría necesitar varios minutos de limpieza.
También ayuda colocar correctamente las láminas protectoras o el material recomendado para separar la masa de las placas durante el prensado.
Revisa periódicamente el mecanismo
Aunque las superficies parezcan impecables, observa de cerca la bisagra cada cierto tiempo.
Busca pequeñas acumulaciones alrededor de los pasadores.
También comprueba que el mango se mueva normalmente.
Si el mecanismo está dañado, excesivamente flojo o presenta corrosión importante, consulta las instrucciones del fabricante antes de intentar desmontarlo o repararlo.
Un rincón pequeño que merece atención
La diferencia está en no esperar a que la masa seca forme una gruesa capa alrededor del mecanismo.
Un poco de agua tibia para ablandar los residuos, un cepillo de cerdas suaves para desprenderlos y un bastoncillo para alcanzar las ranuras suelen ser suficientes para realizar una limpieza mucho más completa.
Lo más importante es adaptar siempre el método al material de la prensa y secar perfectamente las piezas metálicas después.
Con este pequeño hábito después de cada uso, las bisagras y uniones permanecerán mucho más limpias y no será necesario luchar posteriormente contra capas de masa completamente endurecida.