Con los años, una planta de romero que antes era compacta y frondosa puede empezar a presentar ramas largas, desnudas y muy leñosas, con hojas únicamente en los extremos. Es una evolución bastante habitual, especialmente cuando la planta lleva varias temporadas sin podarse.
La primera reacción suele ser realizar una poda muy fuerte para intentar rejuvenecerla de golpe. Sin embargo, con el romero hay que actuar con prudencia: cortar profundamente toda la planta hasta la madera vieja y sin hojas puede impedir que algunas ramas vuelvan a brotar.
El mejor método consiste en rejuvenecerla gradualmente, aprovechando las zonas que todavía conservan crecimiento verde.
¿Por qué el romero se vuelve leñoso?
El romero es un arbusto mediterráneo perenne. A medida que envejece, la base de sus tallos se lignifica de manera natural.
El problema aparece cuando durante años dejamos crecer libremente todas las ramas.
Los tallos se alargan, la parte interior recibe menos luz y las hojas se concentran progresivamente en los extremos. La planta puede terminar con un centro desnudo y una estructura abierta y desordenada.
Una poda ligera y regular desde que el romero es joven ayuda a evitar esta situación.
Antes de podar, comprueba si la planta sigue viva
Observa detenidamente todas las ramas.
Busca zonas que todavía tengan hojas verdes, pequeños brotes o tallos flexibles. Estas partes indican dónde continúa activo el crecimiento.
También puedes raspar muy ligeramente la superficie de una rama dudosa. Si debajo aparece tejido verde, todavía está viva. Si está completamente seca y quebradiza hasta el interior, probablemente esa sección ha muerto.
Las ramas claramente secas pueden eliminarse desde su origen.
El secreto: rejuvenecer poco a poco
Una planta vieja no debería transformarse mediante una poda extrema realizada en una sola tarde.
Empieza eliminando:
- ramas completamente secas;
- tallos rotos o dañados;
- ramas que se cruzan;
- crecimiento excesivamente débil;
- algunas ramas largas que deforman claramente la planta.
Después acorta progresivamente los tallos verdes.
Nunca cortes toda la planta hasta la madera desnuda
Esta es probablemente la precaución más importante.
Cuando acortes una rama, procura realizar el corte por encima de una zona que todavía conserve hojas verdes o crecimiento activo.
No dejes sistemáticamente ramas completamente desnudas esperando que aparezcan nuevos brotes desde cualquier punto de la madera vieja.
El romero no responde a una poda severa de madera antigua con la misma facilidad que otros arbustos.
Si la planta está muy envejecida, es mejor repartir el rejuvenecimiento entre varias intervenciones.
Cómo realizar los cortes
Utiliza unas tijeras de poda limpias y bien afiladas.
Selecciona primero un tallo demasiado largo y localiza una zona inferior donde todavía existan hojas verdes.
Realiza el corte ligeramente por encima de una ramificación o zona foliada.
Repite el proceso con otras ramas, intentando conseguir una forma más compacta pero conservando suficiente follaje.
No es necesario que todos los tallos queden exactamente a la misma altura.
Un aspecto ligeramente irregular resulta natural y permite conservar más puntos de crecimiento.
¿Cuánto puedes podar?
En una planta vieja conviene ser conservador.
En lugar de eliminar una gran proporción del follaje de una sola vez, realiza una primera poda moderada y observa cómo responde durante las semanas siguientes.
Cuando aparezcan nuevos brotes y estos hayan madurado suficientemente, podrás continuar corrigiendo progresivamente otras zonas.
La recuperación será más lenta, pero también mucho menos arriesgada.
La luz es imprescindible para conseguir nuevos brotes
Después de la poda, coloca el romero en una ubicación muy luminosa.
El romero necesita abundante sol para desarrollar un crecimiento compacto y vigoroso.
Si está cultivado en maceta, evita mantenerlo permanentemente en un rincón oscuro.
Una buena exposición solar ayuda también a que los nuevos tallos sean fuertes en lugar de largos y débiles.
No intentes recuperarlo regando demasiado
Cuando vemos una planta envejecida y poco frondosa podemos pensar que necesita mucha agua.
Con el romero esto puede provocar precisamente el efecto contrario.
Sus raíces necesitan un suelo con excelente drenaje. Mantener el sustrato constantemente saturado puede favorecer problemas radiculares.
Riega profundamente y deja que el exceso salga por los agujeros de la maceta. Después espera a que el sustrato pierda buena parte de su humedad antes de volver a regar, adaptando siempre la frecuencia al clima y al recipiente.
Revisa el drenaje de una maceta antigua
Si el romero lleva muchos años en el mismo recipiente, aprovecha para comprobar su estado.
Una tierra extremadamente compactada puede dificultar tanto el drenaje como la aireación de las raíces.
Si necesita trasplante, utiliza un recipiente con suficientes agujeros y un sustrato bien drenante apropiado para plantas mediterráneas.
No elijas automáticamente una maceta enorme. Un recipiente moderadamente mayor suele ser suficiente cuando realmente necesita más espacio.
¿Necesita mucho abono después de podarlo?
No.
Una dosis excesiva de fertilizante, especialmente rica en nitrógeno, puede producir brotes demasiado blandos y un crecimiento poco equilibrado.
Si la planta está en un sustrato muy agotado, puedes aportar una cantidad moderada de nutrientes siguiendo las necesidades del cultivo y las instrucciones del producto utilizado.
El objetivo no es obligarla a crecer rápidamente, sino proporcionarle buenas condiciones para que se recupere gradualmente.
¿Cuándo aparecerán los nuevos brotes?
No esperes una transformación inmediata.
Si la planta está sana, recibe suficiente luz y conserva zonas verdes activas, con el tiempo pueden empezar a desarrollarse brotes alrededor de las partes que siguen siendo productivas.
Al principio serán pequeños y de un verde más claro.
Conforme crezcan, empezarán a llenar algunos espacios y permitirán realizar futuras podas de formación.
Pinza los brotes jóvenes para mantenerla compacta
Una vez recuperado el crecimiento, no vuelvas a abandonar la planta durante varios años.
Cuando los brotes nuevos se alarguen, puedes recortar ligeramente sus puntas.
Este mantenimiento favorece las ramificaciones y ayuda a conservar una mata más compacta.
Es mucho más sencillo realizar pequeños cortes regularmente que intentar rejuvenecer nuevamente una planta completamente leñosa años después.
Aprovecha la poda para hacer esquejes
Si tu romero es muy viejo, esta es una excelente medida de seguridad.
Antes de realizar la poda, selecciona algunos brotes sanos y verdes y utilízalos para preparar esquejes.
Así podrás obtener plantas jóvenes procedentes del mismo romero.
Además, si el ejemplar original está demasiado envejecido para recuperar una forma realmente compacta, tendrás nuevas plantas disponibles para sustituirlo en el futuro.
¿Cuándo puede ser demasiado tarde?
No todas las plantas viejas pueden rejuvenecerse completamente.
Si prácticamente todo el romero está formado por madera desnuda, hay muy pocas hojas verdes, las ramas están secas hasta la base o existen problemas importantes en las raíces, una recuperación completa puede ser difícil.
En esos casos, conservar esquejes de las partes todavía sanas puede resultar más práctico que realizar una poda radical.
El error más frecuente después de la recuperación
Cuando aparecen los primeros brotes verdes, muchas personas vuelven a dejar crecer el romero sin intervenir.
Unos años después aparece exactamente el mismo problema.
La solución es mantener una rutina sencilla: después de los periodos de crecimiento, realizar pequeños recortes para conservar la forma y estimular las ramificaciones, evitando siempre entrar demasiado en madera vieja desnuda.
Una poda gradual puede cambiar completamente su aspecto
Un romero viejo y leñoso no necesita necesariamente una poda drástica.
Lo más efectivo es eliminar primero las ramas muertas, acortar progresivamente los tallos que todavía conservan hojas y proporcionar después abundante luz, buen drenaje y un riego equilibrado.
Con paciencia, las partes activas pueden producir nuevos brotes verdes y la planta irá recuperando poco a poco un aspecto más frondoso.
Y una vez rejuvenecida, unos pequeños recortes periódicos serán suficientes para evitar que vuelva a convertirse en una mata abierta llena de ramas largas y desnudas.