La bandeja de los cubiertos puede parecer limpia a primera vista, pero basta con retirar cucharas, tenedores y cuchillos para descubrir migas, polvo y una fina película de grasa acumulada en las esquinas. Las divisiones estrechas y los ángulos interiores hacen que estas zonas sean especialmente difíciles de alcanzar con una esponja normal.
La solución no requiere productos agresivos. Retirar primero los residuos secos y utilizar después agua tibia con lavavajillas y un cepillo pequeño suele ser suficiente para recuperar incluso los rincones más olvidados.
¿Por qué aparece suciedad dentro del cajón?
Aunque guardemos los cubiertos limpios, pequeñas partículas terminan entrando en el organizador.
Las migas pueden caer al abrir el cajón mientras cocinamos y el polvo se introduce poco a poco. También puede aparecer grasa procedente de las manos o de utensilios que no estaban completamente limpios.
Con el tiempo se forma una mezcla de:
- migas;
- polvo;
- pequeños restos de comida;
- grasa;
- humedad;
- residuos alrededor de las divisiones.
Las esquinas son las primeras zonas donde esta suciedad empieza a compactarse.
Vacía completamente la bandeja
El primer paso consiste en sacar todos los cubiertos.
No intentes limpiar únicamente alrededor de ellos, porque siempre quedarán zonas inaccesibles.
Aprovecha para comprobar que cucharas, tenedores y cuchillos estén realmente limpios antes de volver a guardarlos.
Si la bandeja puede retirarse del cajón, sácala con cuidado.
Empieza siempre por la suciedad seca
Antes de añadir agua, elimina todas las migas posibles.
Puedes volcar suavemente la bandeja sobre el fregadero o utilizar un aspirador de mano con una boquilla pequeña si resulta apropiado.
Un pincel limpio o un cepillo seco también funciona muy bien.
Pásalo desde las esquinas hacia el centro para reunir las partículas.
Este paso evita convertir las migas en una pasta húmeda mucho más difícil de retirar.
El método: agua tibia y lavavajillas
Prepara un recipiente con agua tibia y unas gotas de lavavajillas.
Si la bandeja es de plástico lavable y el fabricante permite mojarla, puedes limpiarla directamente en el fregadero.
Humedece una esponja suave y pásala por todos los compartimentos.
El lavavajillas ayudará especialmente con la fina película grasa que suele permanecer adherida al fondo.
Un cepillo pequeño para las esquinas
Aquí está el detalle que realmente marca la diferencia.
Utiliza un cepillo de dientes viejo de cerdas suaves para trabajar las esquinas.
Humedece ligeramente las cerdas con agua jabonosa y realiza movimientos cortos.
Recorre toda la unión entre el fondo y las paredes de cada compartimento.
El cepillo entra en lugares donde una esponja convencional simplemente no puede llegar.
Para las ranuras todavía más estrechas
Algunos organizadores tienen pequeños ángulos alrededor de las divisiones.
En estos lugares puedes utilizar un bastoncillo o un cepillo interdental.
No emplees cuchillos, destornilladores ni objetos metálicos para raspar.
Además de arañar el plástico, pueden crear pequeñas irregularidades donde posteriormente se acumulará todavía más suciedad.
Deja actuar el jabón sobre la grasa
Cuando encuentres una zona especialmente pegajosa, no empieces frotando con toda tu fuerza.
Aplica una pequeña gota de lavavajillas y extiéndela con el cepillo.
Déjala actuar durante unos minutos.
Después vuelve a cepillar.
La grasa debería desprenderse mucho más fácilmente.
Es preferible repetir este procedimiento antes que utilizar un estropajo demasiado abrasivo.
No olvides la parte inferior
Si has sacado la bandeja del cajón, dale la vuelta.
La parte inferior también puede acumular polvo y grasa, especialmente alrededor de los bordes.
Límpiala con agua jabonosa cuando el material lo permita.
Después revisa igualmente las pequeñas patas, relieves o superficies antideslizantes.
El cajón también necesita limpieza
No tiene mucho sentido devolver una bandeja impecable a un cajón lleno de migas.
Mientras el organizador está fuera, aprovecha para limpiar el interior.
Primero retira las partículas secas.
Después pasa un paño ligeramente humedecido con un limpiador apropiado para el material del cajón.
Si es de madera o laminado, evita empaparlo.
Termina pasando un paño seco.
Aclara muy bien la bandeja
Una vez retirada toda la grasa, aclara con agua limpia si el material permite un lavado completo.
Presta especial atención a las esquinas.
La espuma puede quedar escondida alrededor de las divisiones.
Si la bandeja no debe sumergirse, utiliza varias pasadas con un paño limpio ligeramente humedecido hasta retirar cualquier residuo de jabón.
Déjala secar completamente
Este paso es fundamental antes de volver a colocar los cubiertos.
Seca primero la bandeja con un paño limpio.
Después déjala al aire durante un rato, especialmente si tiene muchas divisiones y esquinas profundas.
No vuelvas a introducirla en el cajón mientras conserve humedad.
Tampoco coloques cubiertos mojados sobre ella.
¿Qué ocurre si la bandeja es de madera o bambú?
En ese caso, evita el remojo prolongado.
La madera puede hincharse, deformarse o agrietarse cuando absorbe demasiada agua.
Utiliza un paño bien escurrido con una pequeña cantidad de jabón suave y trabaja rápidamente.
Después retira el jabón con otro paño húmedo y seca inmediatamente.
Consulta siempre las recomendaciones específicas del fabricante.
¿Hace falta utilizar bicarbonato?
Para la suciedad habitual no suele ser necesario.
El lavavajillas está pensado para trabajar sobre la grasa y, combinado con un pequeño cepillo, suele proporcionar un resultado excelente.
Además, los productos abrasivos pueden alterar algunos plásticos brillantes o acabados especiales.
Empieza siempre con el método más suave.
Evita mezclas innecesarias
No necesitas combinar numerosos productos domésticos para limpiar una bandeja de cubiertos.
Agua, lavavajillas y una herramienta adecuada para las esquinas suelen ser suficientes.
Nunca mezcles lejía con vinagre, amoniaco u otros limpiadores, ya que determinadas combinaciones pueden producir gases peligrosos.
Si utilizas un desinfectante específico, sigue exactamente sus instrucciones y asegúrate de que sea adecuado para la superficie.
Cómo mantenerla limpia durante más tiempo
Una limpieza profunda ocasional resulta mucho más sencilla si hacemos un pequeño mantenimiento.
Cada cierto tiempo:
- retira los cubiertos;
- elimina las migas;
- pasa un paño por el fondo;
- revisa las esquinas;
- seca bien;
- vuelve a colocar únicamente cubiertos limpios y secos.
No hace falta esperar hasta que aparezca una gruesa capa de suciedad.
Las esquinas son la clave
Una bandeja de cubiertos suele empezar a ensuciarse precisamente en los lugares que menos vemos.
Por eso, el truco consiste en retirar primero las migas en seco, ablandar después la grasa con agua tibia y lavavajillas y terminar trabajando las esquinas con un cepillo pequeño.
Sin raspar ni utilizar productos especialmente agresivos, es posible eliminar la suciedad escondida alrededor de las divisiones y recuperar un organizador mucho más limpio.
Y si aprovechas para limpiar también el cajón antes de volver a colocar la bandeja, el resultado durará considerablemente más tiempo.