Las cubiteras rígidas suelen parecer perfectamente limpias después de vaciar los hielos, pero con el paso del tiempo puede aparecer una película blanca y opaca en el fondo y las paredes de cada cavidad. Aunque la lavemos con detergente, esas marcas pueden reaparecer rápidamente o resistirse al frotado.
En muchos casos no se trata de suciedad convencional, sino de depósitos minerales que quedan sobre la superficie cuando el agua se evapora. La buena noticia es que normalmente pueden eliminarse sin necesidad de raspar agresivamente el plástico.
¿Por qué aparecen manchas blancas en la cubitera?
El agua contiene minerales disueltos en cantidades variables. Cuando congelamos agua y después dejamos secar la cubitera, pequeñas cantidades de esos minerales pueden permanecer sobre el material.
Con muchos ciclos de llenado, congelación y secado, los depósitos pueden hacerse cada vez más visibles.
Suelen concentrarse especialmente en:
- el fondo de las cavidades;
- las esquinas;
- las paredes interiores;
- los pequeños bordes entre compartimentos.
Si en casa también observas marcas blanquecinas alrededor de los grifos o en vasos recién lavados, es posible que el agua tenga un contenido mineral relativamente elevado.
El método sencillo: vinagre blanco diluido
Para depósitos minerales ligeros puedes probar con vinagre blanco y agua.
Necesitarás:
- vinagre blanco;
- agua templada;
- detergente para platos;
- una esponja suave;
- un pequeño cepillo de cerdas suaves.
Antes de comenzar, comprueba que el material de la cubitera admite este tipo de limpieza según las recomendaciones del fabricante.
Paso 1: lava primero la cubitera
Empieza realizando un lavado convencional.
Utiliza agua templada y unas gotas de detergente para platos para retirar cualquier resto de alimentos, grasa o suciedad superficial.
Aclara bien.
De esta manera, el tratamiento posterior actuará directamente sobre los depósitos minerales.
Paso 2: prepara la solución
Mezcla vinagre blanco y agua templada aproximadamente a partes iguales.
Puedes colocar la cubitera dentro de un recipiente suficientemente grande y añadir la solución hasta cubrir las cavidades afectadas.
Otra posibilidad, si las manchas se encuentran únicamente en el interior, es llenar directamente los compartimentos con la mezcla.
Déjala actuar aproximadamente entre 20 y 30 minutos.
No necesitas utilizar agua hirviendo.
¿Por qué ayuda el vinagre?
El vinagre contiene ácido acético, que puede ayudar a disolver determinados depósitos minerales.
Por eso resulta más útil para estas manchas que limitarse a añadir una cantidad mayor de detergente.
La clave está en darle tiempo para actuar antes de empezar a frotar.
Paso 3: trabaja cada cavidad
Después del remojo, vacía parte de la solución y utiliza una esponja suave.
Pasa la esponja por las paredes y el fondo de cada compartimento.
Para las esquinas, utiliza un cepillo pequeño de cerdas suaves.
Realiza movimientos cortos y presta atención a la unión entre el fondo y las paredes, donde suele quedar una fina línea blanca.
Los depósitos deberían desprenderse con bastante más facilidad después del remojo.
Evita raspar el plástico
Cuando una mancha blanca parece muy adherida, puede resultar tentador utilizar la punta de un cuchillo o un estropajo duro.
No lo hagas.
Los objetos afilados pueden producir arañazos y los estropajos abrasivos pueden deteriorar el acabado superficial.
Además de estropear la cubitera, las pequeñas irregularidades pueden hacer que posteriormente sea más difícil mantenerla limpia.
Paso 4: realiza un lavado final
Una vez eliminadas las manchas, lava nuevamente la cubitera con agua templada y detergente para platos.
Recorre todos los compartimentos.
Después aclara abundantemente con agua potable.
Como la cubitera se utiliza para producir hielo destinado a bebidas, es importante eliminar completamente cualquier resto de detergente o vinagre.
Si todavía notas olor, continúa aclarando.
Déjala secar por completo
Sacude el exceso de agua y coloca la cubitera inclinada o boca abajo sobre un escurridor limpio.
El objetivo es evitar que pequeñas cantidades de agua permanezcan acumuladas dentro de las cavidades.
Una vez seca podrás comprobar mejor el resultado.
Si las manchas eran depósitos minerales superficiales, las paredes deberían presentar un aspecto mucho más uniforme.
¿Qué pasa si quedan algunas marcas?
No todas las manchas blancas tienen necesariamente el mismo origen.
Si después de realizar una limpieza cuidadosa continúan existiendo zonas permanentemente opacas, puede que el propio material esté desgastado o rayado.
En ese caso, repetir tratamientos cada vez más agresivos no necesariamente solucionará el problema.
Si la cubitera está muy deteriorada, presenta grietas o resulta imposible mantener sus cavidades correctamente limpias, puede ser el momento de sustituirla.
Cómo reducir la aparición de nuevos depósitos
Después de utilizar la cubitera, lávala periódicamente en lugar de limitarte a rellenarla una y otra vez.
Cuando esté vacía, deja que se seque completamente.
Si observas las primeras marcas blancas, es mejor tratarlas cuando todavía son ligeras.
Una capa fina resulta mucho más sencilla de retirar que una acumulación formada después de meses de uso.
No mezcles diferentes limpiadores
Para este método no necesitas preparar combinaciones complicadas.
Utiliza el vinagre diluido de manera independiente, aclara y después realiza el lavado habitual.
Nunca mezcles vinagre con lejía ni con productos que contengan cloro, ya que pueden generarse gases peligrosos.
Más productos no significa necesariamente una limpieza mejor.
Un detalle importante antes de preparar nuevos hielos
Cuando termines, inspecciona las cavidades bajo una buena iluminación.
Comprueba que no existan restos visibles y que la cubitera no huela a producto de limpieza.
Realiza un último aclarado si es necesario y deja que se seque.
Solo entonces vuelve a llenarla con agua potable.
El resultado: cavidades limpias y sin la película blanca
El secreto está en tratar estas marcas como lo que frecuentemente son: depósitos minerales, no simplemente suciedad.
Un remojo con vinagre blanco diluido ayuda a ablandar la acumulación y permite retirarla después con una esponja o un cepillo suave.
Así puedes recuperar el fondo y las esquinas de cada cavidad sin recurrir a raspadores ni estropajos agresivos.
Y con una limpieza periódica y un buen secado, será mucho más fácil evitar que esa película blanca vuelva a cubrir rápidamente la cubitera.