Con los años, un romero que antes era compacto puede empezar a cambiar de aspecto. Aparecen tallos largos y leñosos, la parte interior queda cada vez más desnuda y las hojas se concentran principalmente en los extremos.
Cuando esto ocurre, es tentador realizar una poda radical y cortar todas las ramas muy abajo. Sin embargo, con el romero hay que actuar con cuidado: la madera vieja completamente desnuda no siempre vuelve a brotar con facilidad.
La estrategia más prudente consiste en rejuvenecer la planta progresivamente, aprovechando las zonas que todavía conservan crecimiento verde.
¿Por qué un romero termina lleno de ramas leñosas?
Es un proceso bastante natural.
A medida que el romero envejece, sus tallos se hacen más gruesos y lignificados. Si nunca se recortan las puntas, las ramas continúan alargándose y el follaje nuevo aparece cada vez más lejos del centro.
El resultado puede ser una planta grande pero poco densa, con abundante madera visible.
Una poda ligera y periódica ayuda a mantener una estructura mucho más compacta que intentar corregir años de crecimiento con un único corte severo.
El corte que interesa está en la parte verde
Antes de utilizar las tijeras, observa cada rama individualmente.
Encontrarás normalmente tres zonas:
- Brotes jóvenes y flexibles en los extremos.
- Tallos más maduros que todavía conservan hojas.
- Madera vieja, marrón y prácticamente desnuda.
Para estimular una planta más ramificada, recorta preferentemente los extremos verdes sin bajar hasta una sección completamente desnuda.
Realiza el corte limpio justo por encima de una zona con hojas o pequeños brotes laterales.
La planta conservará así tejido activo desde el que puede continuar desarrollándose.
No cortes todo el romero de golpe
Si tienes un ejemplar muy envejecido, probablemente no recuperarás su forma ideal en una sola tarde.
Y es mejor que sea así.
Empieza eliminando las ramas completamente secas o rotas. Después reduce moderadamente algunos de los tallos verdes demasiado largos.
Mantén una cantidad abundante de follaje.
Si la planta responde produciendo crecimiento nuevo, podrás continuar corrigiendo su forma de manera progresiva en futuras podas.
Este sistema es menos espectacular el primer día, pero mucho más prudente que dejar de repente un conjunto de troncos desnudos.
Cómo distinguir lo seco de lo viejo
Una rama marrón no está necesariamente muerta.
Los tallos maduros de romero se vuelven naturalmente leñosos aunque sigan alimentando hojas perfectamente sanas.
Antes de eliminar una rama gruesa, observa si presenta hojas o brotes verdes.
Si tienes dudas, puedes raspar muy superficialmente una pequeña parte de la corteza. La presencia de tejido verde debajo indica que todavía está viva.
Las ramas completamente secas suelen ser quebradizas y no presentan crecimiento saludable.
Utiliza unas tijeras limpias
No arranques los tallos con las manos si son gruesos.
Utiliza unas tijeras de poda limpias y bien afiladas para obtener cortes precisos.
Además de facilitar el trabajo, un corte limpio produce menos daños que aplastar o desgarrar la rama.
Si has utilizado las tijeras previamente sobre plantas enfermas, límpialas antes de trabajar con el romero.
¿Cuál es el mejor momento para rejuvenecerlo?
Para una intervención importante, suele ser preferible trabajar cuando la planta puede entrar en un periodo activo de crecimiento y las condiciones no son extremas.
La primavera suele ser una época apropiada en muchos climas.
También pueden hacerse recortes ligeros en otros momentos, pero conviene evitar una poda fuerte inmediatamente antes de condiciones de frío intenso, calor extremo o cuando la planta ya está claramente estresada.
El momento exacto dependerá del clima de tu zona.
Después del corte, no lo inundes de agua
Una poda no significa que el romero necesite inmediatamente una gran cantidad de agua.
De hecho, esta planta mediterránea agradece un sustrato con muy buen drenaje y puede sufrir si las raíces permanecen constantemente empapadas.
Riega según la humedad real de la tierra.
En maceta, comprueba que los agujeros de drenaje estén libres y evita mantener permanentemente agua en el plato inferior.
Tampoco necesitas forzar los nuevos brotes
Después de podar, es fácil caer en otro error: añadir mucho fertilizante intentando conseguir una respuesta inmediata.
La aparición de brotes dependerá de la época, la temperatura, la luz, la salud de las raíces y el estado general de la planta.
Dale tiempo.
Si las condiciones son adecuadas, observa durante las semanas siguientes las zonas próximas a los cortes y las ramas que conservaste. Ahí puede empezar a aparecer crecimiento joven.
Aprovecha las puntas que has cortado
Las ramas verdes y sanas que retires no tienen por qué terminar en la basura.
Las puntas tiernas pueden utilizarse en la cocina.
También puedes seleccionar algunos esquejes saludables e intentar enraizarlos para obtener nuevas plantas de romero.
Así, una sesión de mantenimiento puede servir tanto para rejuvenecer la planta original como para multiplicarla.
El secreto está en no esperar demasiado
Es mucho más sencillo mantener joven un romero mediante pequeños recortes regulares que recuperar uno que lleva años creciendo sin ningún control.
Cuando observes que determinadas ramas verdes empiezan a alargarse demasiado, recorta moderadamente sus extremos.
Esto favorece una estructura más ramificada y evita que todo el follaje termine concentrándose únicamente en la parte exterior.
Una regla sencilla antes de cortar
Antes de cerrar las tijeras, mira la parte de la rama que permanecerá en la planta.
Si todavía conserva hojas y crecimiento verde, el corte es mucho más prudente. Si solo vas a dejar un trozo largo de madera vieja completamente desnuda, evita hacerlo de forma indiscriminada.
El romero viejo puede mejorar muchísimo, pero necesita una renovación progresiva.
Retira lo seco, acorta las ramas verdes demasiado largas y deja suficiente follaje para que la planta continúe funcionando. Con tiempo y buenas condiciones, esos pequeños cortes pueden ayudarte a conseguir un romero mucho más compacto y lleno de nuevos brotes tiernos.