Las bandejas para botas y zapatos son especialmente útiles durante los días de lluvia. Evitan que el barro, la arena y el agua que llevamos en las suelas terminen repartidos por toda la entrada de casa. Precisamente por cumplir esta función, pueden pasar rápidamente de estar impecables a quedar cubiertas de barro seco, polvo, pequeñas piedras y cercos blanquecinos de agua.
La ventaja es que estas bandejas suelen estar fabricadas con materiales resistentes y, cuando se limpian correctamente, el cambio puede ser espectacular.
El secreto consiste en seguir el orden adecuado: retirar primero toda la suciedad seca, ablandar el barro restante y terminar con una limpieza suave de toda la superficie y sus relieves.
¿Por qué acumulan tanta suciedad?
Cada vez que colocamos unos zapatos mojados sobre la bandeja, dejamos pequeñas cantidades de tierra, polvo y humedad.
Cuando el agua se evapora, la tierra se seca y queda adherida a la superficie. Si además el agua contiene una cantidad importante de minerales, pueden aparecer cercos claros.
Después de varias semanas podemos encontrar:
- Barro completamente seco.
- Arena y pequeñas piedras.
- Polvo acumulado en las esquinas.
- Huellas de las suelas.
- Cercos producidos por el agua.
- Suciedad atrapada entre los relieves.
- Restos adheridos alrededor del borde.
Las bandejas con dibujos antideslizantes resultan especialmente propensas a esconder suciedad entre sus pequeñas ranuras.
Empieza retirando los zapatos
Antes de limpiar, vacía completamente la bandeja.
Coloca las botas y zapatos en otro lugar y aprovecha para retirar el barro seco de sus suelas.
Si vuelves a colocar inmediatamente un calzado completamente cubierto de tierra sobre la bandeja recién lavada, el resultado durará muy poco.
También conviene levantar la bandeja y revisar el suelo situado debajo.
No mojes inmediatamente todo el barro
Cuando la tierra está completamente seca, resulta mucho más fácil retirar una gran parte sin utilizar agua.
Lleva la bandeja al exterior cuando sea posible y sacúdela suavemente.
Después utiliza un cepillo de cerdas firmes pero no metálicas para desprender el barro seco.
Trabaja especialmente sobre los relieves y las esquinas.
Así eliminarás una gran cantidad de suciedad antes de comenzar el lavado.
Aspira o recoge las partículas restantes
Después del cepillado pueden quedar pequeñas piedras y partículas de arena.
Retíralas antes de frotar.
Este detalle es importante porque algunos granos minerales pueden actuar como pequeños abrasivos si los arrastramos repetidamente sobre determinados plásticos.
Puedes utilizar una aspiradora, un cepillo o simplemente inclinar la bandeja y recoger los residuos.
Agua templada y detergente: la combinación más sencilla
Si la bandeja es de plástico o goma lavable, prepara agua templada con unas gotas de detergente lavavajillas.
No necesitas una mezcla complicada.
Humedece toda la superficie y deja que el agua jabonosa permanezca unos minutos sobre las zonas donde todavía haya barro adherido.
El objetivo es ablandar la tierra antes de frotar.
Después utiliza una esponja no abrasiva o un cepillo.
Trabaja siguiendo los relieves
Muchas bandejas tienen líneas, círculos o pequeños dibujos elevados destinados a mantener las suelas ligeramente separadas del agua acumulada.
Estos relieves también crean multitud de rincones.
Utiliza un cepillo mediano y realiza movimientos en diferentes direcciones.
No olvides pasar alrededor de cada dibujo.
Cuando termines una sección, aclara ligeramente para comprobar si realmente ha desaparecido la suciedad.
El borde necesita una limpieza independiente
El borde elevado de la bandeja cumple una función importante: contener el agua.
Precisamente por eso suele terminar con una línea de suciedad alrededor de todo el perímetro.
Utiliza un cepillo pequeño para trabajar la unión entre el fondo y el borde.
Esta zona puede parecer limpia desde lejos y continuar escondiendo una capa fina de barro.
Pasa también el cepillo por la cara exterior.
Cómo tratar los cercos de agua
Después de eliminar barro y polvo pueden permanecer algunas marcas claras.
Empieza limpiándolas nuevamente con agua y detergente.
Si se trata realmente de depósitos minerales y el material lo permite, puedes probar una pequeña cantidad de vinagre blanco diluido con agua.
Haz primero una prueba en una esquina poco visible.
Humedece un paño con la solución, pásalo sobre el cerco y deja actuar brevemente antes de aclarar.
No utilices vinagre sobre materiales cuya compatibilidad desconozcas.
No mezcles productos de limpieza
Para una bandeja de zapatos normalmente no hace falta recurrir a productos muy agresivos.
Agua, detergente y un buen cepillado solucionan la mayor parte del problema.
Si utilizas posteriormente vinagre para depósitos minerales, hazlo como un paso separado.
Nunca mezcles vinagre con lejía ni con productos que contengan cloro.
Tampoco combines diferentes limpiadores sin comprobar previamente su compatibilidad.
Evita los estropajos demasiado agresivos
Una bandeja negra cubierta de barro puede parecer indestructible, pero un estropajo metálico puede dejar arañazos.
Además de empeorar el acabado, las pequeñas rayas pueden facilitar que la suciedad vuelva a adherirse.
Es preferible dejar que los residuos se ablanden durante unos minutos y después utilizar un cepillo adecuado.
Si una mancha no desaparece inmediatamente, repite el procedimiento.
Aclara con abundante agua
Una vez que el fondo, los relieves y los bordes estén limpios, elimina todo el detergente.
Si puedes llevar la bandeja al exterior, un aclarado con agua limpia facilita mucho esta tarea.
Comprueba que no quede espuma entre los relieves.
El detergente seco puede formar nuevas marcas y hacer que la superficie atraiga polvo rápidamente.
Déjala secar completamente
Sacude el exceso de agua y coloca la bandeja en una posición que facilite el drenaje.
Puedes pasar también un paño seco para acelerar el proceso.
No vuelvas a colocar inmediatamente zapatos mojados si todavía estás intentando comprobar el resultado de la limpieza.
Cuando esté completamente seca podrás observar mejor si permanecen cercos o zonas sucias.
Limpia también el suelo
Mientras la bandeja está fuera de su sitio, aprovecha para limpiar debajo.
Aunque está diseñada para contener el agua, pequeñas partículas pueden terminar alrededor o bajo sus bordes.
Aspira o barre primero y después limpia el suelo con un producto adecuado para su material.
Deja secar antes de devolver la bandeja a su posición.
Cómo mantenerla limpia durante más tiempo
No necesitas esperar hasta que el barro forme una capa gruesa.
Cuando la tierra de las botas se haya secado, retira periódicamente las partículas de la bandeja.
Un simple cepillado o sacudido puede evitar que la suciedad permanezca allí durante semanas.
Durante la temporada de lluvia, revisa también el agua acumulada.
No conviene dejar una bandeja llena de agua estancada durante largos periodos.
Una limpieza rápida después de los días de lluvia
Después de una jornada especialmente lluviosa o embarrada, realiza un mantenimiento sencillo:
- Retira los zapatos.
- Vacía el agua acumulada.
- Deja secar el barro restante.
- Cepilla la tierra.
- Limpia las manchas recientes con agua jabonosa.
- Aclara y deja secar.
Esta pequeña rutina evita tener que enfrentarse posteriormente a una capa compacta de suciedad.
Una bandeja aparentemente arruinada puede cambiar por completo
Cuando el plástico oscuro queda cubierto de barro claro, polvo y cercos, el contraste hace que la bandeja parezca mucho más deteriorada de lo que realmente está.
Pero no hace falta recurrir a una limpieza agresiva.
El método más eficaz consiste en eliminar primero toda la tierra seca, ablandar los residuos restantes con agua templada y detergente y utilizar un cepillo para trabajar cuidadosamente cada relieve y esquina.
Después de un buen aclarado y un secado completo, incluso una bandeja muy sucia puede recuperar un aspecto uniforme y limpio.
Y con un mantenimiento rápido durante los meses de lluvia, será mucho más fácil conservarla preparada para recibir las próximas botas embarradas sin convertir la entrada de casa en un desastre.