Un colador metálico puede parecer fácil de limpiar, pero sus numerosos agujeros y pequeñas uniones ofrecen lugares perfectos para que se acumulen grasa y restos de alimentos. Después de varios usos, es habitual encontrar una película amarillenta o marrón alrededor de las perforaciones, especialmente si el colador se utiliza para escurrir alimentos grasos.
Frotar únicamente la superficie con una esponja no siempre funciona porque las fibras no consiguen entrar correctamente en cada orificio. Para recuperar el colador, resulta mucho más eficaz reblandecer primero la grasa y utilizar después un cepillo que pueda trabajar alrededor de las perforaciones.
Material necesario
Para un colador de acero inoxidable puedes preparar:
- Agua muy caliente
- Detergente lavavajillas desengrasante
- Un recipiente suficientemente grande para sumergir el colador
- Un cepillo pequeño de cerdas de nailon
- Una esponja no abrasiva
- 2 o 3 cucharadas de bicarbonato de sodio, opcional
- Un paño limpio
- Guantes domésticos
Antes de aplicar bicarbonato u otros productos, comprueba que el colador sea realmente de acero inoxidable. El aluminio y otros metales pueden necesitar cuidados diferentes.
Elimina primero los restos de alimentos
Antes de poner el colador en remojo, retira todos los residuos que puedan desprenderse fácilmente.
Sacúdelo sobre el fregadero o utiliza un cepillo seco para retirar migas y partículas.
Presta especial atención a la unión entre la base y las paredes, así como a las zonas próximas a las asas.
No empujes los restos hacia los agujeros. El objetivo es eliminar primero la mayor cantidad posible de suciedad sólida.
Prepara un baño de agua caliente y detergente
Llena un recipiente o el propio fregadero con suficiente agua caliente para cubrir el colador.
Añade aproximadamente una cucharada de detergente lavavajillas desengrasante.
Introduce el colador y déjalo en remojo entre 20 y 30 minutos.
Si la acumulación es importante, puedes prolongar ligeramente este tiempo.
El agua caliente ayuda a ablandar la grasa mientras que el detergente facilita que se desprenda del metal.
No es necesario utilizar agua hirviendo.
Añade bicarbonato cuando sea necesario
Si se trata de un colador de acero inoxidable y todavía presenta una película de grasa resistente, puedes añadir entre 2 y 3 cucharadas de bicarbonato al agua de remojo.
También puedes preparar una pasta localizada mezclando:
- 2 cucharadas de bicarbonato
- Una pequeña cantidad de agua
La mezcla debe quedar espesa.
Aplícala únicamente sobre las zonas donde la grasa esté especialmente adherida y déjala actuar unos 10 o 15 minutos antes de cepillar.
No necesitas combinar el bicarbonato con muchos otros ingredientes para conseguir una limpieza eficaz.
El cepillo es la herramienta más importante
Después del remojo, utiliza un cepillo de cerdas de nailon.
Trabaja primero desde el interior del colador realizando movimientos circulares. Después dale la vuelta y repite la operación desde el exterior.
Este cambio de dirección es importante porque la suciedad puede quedar atrapada en los bordes de las perforaciones.
Cepillar únicamente desde un lado puede desplazar parte de los residuos sin eliminarlos completamente.
Insiste especialmente en las zonas donde observes una coloración amarillenta o marrón.
Limpia los agujeros desde ambos lados
Sujeta el colador frente a una buena fuente de luz.
Esto permite identificar fácilmente los agujeros que continúan parcialmente obstruidos.
Pasa el cepillo primero por un lado y después por el otro.
Para perforaciones pequeñas, las cerdas del cepillo pueden entrar parcialmente y desprender la grasa acumulada alrededor del borde.
No utilices agujas, cuchillos ni herramientas metálicas puntiagudas para intentar limpiar cada agujero individualmente. Podrías deformar las perforaciones o rayar el metal.
No olvides las uniones y los bordes
La grasa no se acumula únicamente dentro de los agujeros.
Revisa:
- La unión entre la base y las paredes
- El borde superior
- La parte inferior de las asas
- Las soldaduras
- La base exterior
- Las pequeñas ranuras entre diferentes piezas
Utiliza el cepillo para estas zonas y una esponja no abrasiva para las superficies más amplias.
En ocasiones, el mal olor de un utensilio aparentemente limpio procede precisamente de residuos atrapados en una unión difícil de ver.
Aclara con abundante agua
Una vez terminada la limpieza, coloca el colador bajo el grifo.
Acláralo desde el interior y desde el exterior.
El agua debe atravesar libremente todas las perforaciones.
Continúa hasta eliminar completamente la espuma, el bicarbonato y los restos de grasa desprendidos.
Puedes volver a observar el colador frente a la luz para comprobar si todos los agujeros están despejados.
Comprueba el resultado con los dedos
Cuando hayas aclarado el colador, pasa cuidadosamente los dedos por la superficie.
El acero limpio no debería presentar una película grasa o pegajosa.
Si todavía notas zonas resbaladizas, aplica nuevamente unas gotas de detergente y cepilla de forma localizada.
No es necesario repetir todo el procedimiento si únicamente quedan dos o tres pequeñas zonas problemáticas.
Seca el colador inmediatamente
Sacude el exceso de agua y seca el utensilio con un paño limpio.
También puedes dejarlo terminar de secarse al aire en una posición que permita una buena circulación.
Evita guardarlo húmedo dentro de un armario.
Aunque el acero inoxidable resiste bien la humedad, un secado correcto ayuda a reducir marcas de agua y evita que permanezca humedad atrapada en las uniones.
Qué hacer con grasa muy antigua
Si el colador lleva meses acumulando una película grasa, una única limpieza puede no ser suficiente.
En lugar de utilizar inmediatamente un estropajo metálico, repite el remojo.
El tiempo y el agua caliente pueden ser más efectivos y menos agresivos que ejercer mucha presión.
Para un colador de acero inoxidable resistente, una pasta de bicarbonato aplicada sobre las zonas problemáticas puede ayudar.
Después vuelve a cepillar y aclara abundantemente.
Evita los estropajos metálicos agresivos
Aunque el colador sea metálico, esto no significa que cualquier material abrasivo sea apropiado.
Los estropajos extremadamente duros pueden dejar arañazos sobre superficies pulidas.
También pueden deteriorar determinadas soldaduras o acabados.
Un cepillo de nailon suficientemente firme suele ser una opción mucho más controlable para trabajar alrededor de los agujeros.
Cuidado con los coladores de aluminio
Si el colador es de aluminio, evita aplicar automáticamente el mismo tratamiento que utilizarías sobre acero inoxidable.
El bicarbonato y algunos limpiadores alcalinos pueden modificar el aspecto del aluminio cuando se utilizan de forma intensa o prolongada.
Para aluminio, empieza con agua caliente, detergente lavavajillas y un cepillo suave.
Si necesitas un tratamiento adicional, consulta las recomendaciones del fabricante.
No mezcles productos de limpieza
No necesitas crear una mezcla compleja para eliminar la grasa.
Agua caliente, detergente, tiempo de remojo y un buen cepillado suelen resolver la mayor parte del problema.
Nunca mezcles lejía con vinagre, amoníaco, limpiadores ácidos ni otros productos domésticos.
Si utilizas un desengrasante comercial, comprueba que sea apropiado para utensilios que entran en contacto con alimentos y sigue exactamente sus instrucciones de uso y aclarado.
Limpia el colador inmediatamente después de utilizarlo
La mejor manera de evitar una limpieza profunda es impedir que la grasa se seque.
Después de escurrir alimentos grasos, aclara el colador cuanto antes con agua caliente.
Añade unas gotas de detergente y pasa un cepillo rápidamente por ambos lados.
Esta limpieza puede tardar menos de un minuto cuando la grasa todavía está fresca.
Si esperas varias horas, especialmente después de escurrir alimentos con aceites o salsas, los residuos pueden adherirse con mucha más fuerza.
Evita dejar alimentos secos en las perforaciones
Arroz, pasta, verduras y pequeños fragmentos de comida pueden introducirse parcialmente en los agujeros.
Retíralos antes de que se sequen.
Una vez endurecidos, estos restos pueden actuar como pequeños tapones y retener todavía más grasa alrededor.
Un aclarado inmediato desde el lado contrario al que entró el alimento puede ayudar a expulsarlo.
Una rutina sencilla para mantenerlo limpio
Después de cada uso, elimina los restos sólidos, aclara el colador con agua caliente y lávalo con detergente.
Una vez cada cierto tiempo, observa las perforaciones frente a la luz. Si empiezas a detectar una película grasa alrededor de los agujeros, realiza una limpieza más detallada con remojo y cepillo.
No esperes hasta que gran parte de las perforaciones estén obstruidas.
El secreto está en limpiar desde ambos lados
Cuando la grasa queda atrapada en un colador metálico, la esponja por sí sola suele ser insuficiente.
Primero reblandece los residuos con agua caliente y detergente. Después utiliza un cepillo de nailon para trabajar cada zona desde el interior y el exterior.
Este cambio de dirección permite alcanzar los bordes de las pequeñas perforaciones donde se concentra la suciedad.
Finalmente, aclara abundantemente y seca bien el utensilio.
Con una limpieza rápida después de cada uso, la grasa tendrá muchas menos oportunidades de endurecerse entre los agujeros y el colador permanecerá limpio, funcional y agradable de utilizar durante mucho más tiempo.