Los cepillos y peines se utilizan prácticamente a diario, pero no siempre reciben la misma atención que otros accesorios de higiene personal. Con el tiempo, entre las púas y las cerdas se acumulan cabellos, pelusas, polvo, grasa natural del cuero cabelludo y restos de productos como acondicionadores, aceites, lacas o champús en seco.
Cuando esta acumulación se vuelve importante, el cepillo puede ensuciar el cabello recién lavado y resultar mucho más difícil de limpiar. Una rutina sencilla permite retirar los residuos sin estropear el material y mantener los accesorios en mejores condiciones durante más tiempo.
La forma correcta de limpiarlos depende especialmente de si están fabricados en plástico, metal, madera o materiales acolchados.
Material necesario
Para una limpieza habitual puedes preparar:
- Un peine fino o de dientes estrechos
- Unas pinzas
- Unas tijeras pequeñas
- Un cepillo de dientes viejo y limpio
- Un recipiente o lavabo
- Agua templada
- Unas gotas de jabón líquido suave
- Un paño limpio
- Una toalla seca
No necesitas productos agresivos para una limpieza normal. De hecho, sustancias demasiado fuertes pueden deteriorar el acabado de determinados cepillos.
Empieza retirando todos los cabellos
Antes de utilizar agua, elimina la mayor cantidad posible de cabellos y pelusas.
En un cepillo plano, introduce un peine fino debajo de la capa de cabellos acumulada y levántala poco a poco. También puedes utilizar unas pinzas para alcanzar los residuos que quedan atrapados cerca de la base de las púas.
Cuando los cabellos forman una capa muy compacta, unas tijeras pequeñas pueden resultar útiles. Haz uno o dos cortes entre las filas de púas y retira después los cabellos con los dedos o unas pinzas.
Ten mucho cuidado para no cortar las cerdas ni perforar la base acolchada del cepillo.
En los cepillos redondos, trabaja por pequeñas secciones. Los cabellos suelen enrollarse alrededor de todo el cilindro y es más fácil retirarlos progresivamente que intentar sacar toda la maraña de una sola vez.
Limpia los peines de plástico
Los peines de plástico suelen ser los más fáciles de lavar.
Llena un recipiente con aproximadamente 1 litro de agua templada y añade unas gotas de jabón líquido suave.
Introduce el peine y déjalo en remojo entre 5 y 10 minutos. Este tiempo ayuda a ablandar la grasa y los residuos adheridos.
Después, utiliza un cepillo de dientes viejo para frotar entre los dientes y alrededor de la base.
Aclara abundantemente con agua limpia y sécalo con un paño.
Déjalo terminar de secarse al aire antes de guardarlo.
Cómo lavar un cepillo de plástico
Si el cepillo está fabricado completamente en plástico y no tiene una base acolchada que pueda retener agua, puede limpiarse de forma similar.
Después de retirar todos los cabellos, introduce únicamente la cabeza del cepillo en agua templada con unas gotas de jabón.
Déjala unos minutos y frota suavemente entre las púas con un cepillo de dientes.
No necesitas dejarla sumergida durante mucho tiempo. Normalmente, entre 5 y 10 minutos son suficientes para una limpieza de mantenimiento.
Aclara hasta eliminar completamente el jabón.
Sacude el exceso de agua y coloca el cepillo con las cerdas orientadas hacia abajo sobre una toalla limpia. Así se facilita la salida del agua que haya podido quedar entre las púas.
Los cepillos de madera necesitan otro tratamiento
La madera no debería permanecer sumergida durante largos periodos.
El exceso de humedad puede provocar deformaciones, grietas o deteriorar el acabado superficial.
Después de retirar los cabellos, prepara agua templada con una pequeña cantidad de jabón. Humedece ligeramente un paño o un cepillo de dientes y limpia únicamente las zonas necesarias.
Evita empapar el mango y la estructura de madera.
A continuación, pasa otro paño ligeramente humedecido únicamente con agua para retirar los restos de jabón.
Seca inmediatamente y deja el cepillo en un lugar ventilado.
El mismo principio se aplica a muchos cepillos fabricados con materiales naturales: cuanto menor sea el contacto innecesario con el agua, mejor.
Cuidado con las bases acolchadas
Algunos cepillos tienen una almohadilla flexible de goma o material similar en la que están insertadas las púas.
No es recomendable sumergirlos completamente porque el agua puede penetrar debajo de la almohadilla y resultar difícil de eliminar.
En estos modelos, retira primero todos los cabellos y limpia la superficie con un cepillo de dientes ligeramente humedecido en agua jabonosa.
Trabaja entre las púas sin inundar la base.
Después, utiliza un paño húmedo para retirar el jabón y deja secar el cepillo con las cerdas orientadas hacia abajo.
Cómo limpiar un cepillo redondo
Los cepillos redondos suelen requerir algo más de paciencia porque los cabellos se enrollan alrededor del cilindro.
Empieza dividiendo mentalmente el cepillo en varias secciones.
Introduce cuidadosamente unas tijeras debajo de los cabellos acumulados y realiza pequeños cortes sin tocar las cerdas. Después utiliza unas pinzas o un peine fino para retirar los fragmentos.
Una vez eliminado el cabello, limpia el cilindro con un cepillo de dientes ligeramente humedecido en agua con jabón.
Si el cepillo tiene partes metálicas, sécalas bien después de la limpieza para evitar que permanezcan húmedas innecesariamente.
Elimina los residuos de productos capilares
La acumulación de aceites, lacas, cremas y otros productos puede formar una película alrededor de las púas.
Para accesorios de plástico resistentes al agua, unas gotas de jabón líquido suave en agua templada suelen ser suficientes.
Frota especialmente alrededor de la base de las púas, donde estos residuos tienden a concentrarse.
No es necesario utilizar grandes cantidades de detergente. Un exceso de jabón simplemente hará que el aclarado sea más difícil.
Si después de la primera limpieza todavía quedan residuos, es preferible repetir el proceso suavemente en lugar de recurrir inmediatamente a productos abrasivos.
Aclara y seca correctamente
El secado es tan importante como el lavado.
Después de aclarar un accesorio que pueda mojarse, sacúdelo suavemente para eliminar el exceso de agua.
Colócalo sobre una toalla limpia, preferiblemente con las cerdas hacia abajo cuando su construcción lo permita.
Déjalo secar completamente al aire en un espacio ventilado.
Evita guardarlo dentro de un cajón cerrado mientras todavía esté húmedo.
Tampoco es necesario acelerar el proceso colocándolo directamente sobre un radiador o utilizando un secador a temperatura muy alta. El calor excesivo puede deformar algunos plásticos, adhesivos o componentes.
Con qué frecuencia conviene limpiarlos
No existe una frecuencia idéntica para todo el mundo.
Una buena costumbre consiste en retirar los cabellos visibles cada pocos usos, antes de que formen una capa compacta.
Para una persona que utiliza diariamente el mismo cepillo, una limpieza más completa cada dos o cuatro semanas puede ser una referencia práctica. Puede ser necesario hacerlo con mayor frecuencia si se utilizan muchos productos de peinado o si el cabello produce bastante grasa.
Lo importante es no esperar hasta que la base esté completamente cubierta de cabellos y residuos.
Errores que conviene evitar
No sumerjas automáticamente todos los cepillos en agua. La madera, las bases acolchadas y algunos materiales especiales necesitan una limpieza más controlada.
No utilices agua hirviendo. Puede deformar componentes de plástico y deteriorar adhesivos.
Evita utilizar cuchillos para cortar los cabellos. Las tijeras pequeñas ofrecen un control mucho mayor.
No tires violentamente de los cabellos atrapados porque puedes arrancar las cerdas o doblar las púas.
Tampoco mezcles productos químicos para intentar conseguir una limpieza más profunda. Para el mantenimiento habitual, agua templada y un jabón suave suelen ser suficientes.
Un pequeño mantenimiento facilita mucho la limpieza
La mejor manera de evitar una limpieza complicada es retirar los cabellos con regularidad.
Después de peinarte, observa rápidamente el cepillo. Si hay varios cabellos sueltos, retíralos en ese momento. Esta operación necesita apenas unos segundos y evita que se mezclen posteriormente con polvo, grasa y productos capilares.
También es conveniente guardar los cepillos y peines en un lugar limpio y seco en lugar de dejarlos constantemente expuestos al polvo o a salpicaduras.
Con una retirada frecuente de los cabellos, una limpieza periódica adaptada al material y un secado completo, los cepillos y peines pueden mantenerse limpios sin necesidad de tratamientos complicados. Además, utilizar accesorios bien cuidados evita volver a depositar sobre el cabello parte de los residuos acumulados durante semanas.