Con el paso del tiempo, los botones blancos de la lavadora pueden acabar amarillentos, grasientos y rodeados de una capa oscura de suciedad. El polvo, los restos de detergente, la humedad y la grasa de las manos se van acumulando poco a poco, especialmente alrededor de los bordes y en las pequeñas ranuras.
Una limpieza superficial con un paño húmedo no siempre es suficiente. Cuando la suciedad lleva meses o incluso años adherida, conviene utilizar un método que la ablande antes de frotar.
La buena noticia es que podemos hacerlo en casa con productos sencillos y sin desmontar el panel de la lavadora.
Por qué se ensucian tanto los botones de la lavadora
Cada vez que utilizamos la lavadora tocamos los mismos mandos. Aunque nuestras manos parezcan limpias, dejan pequeñas cantidades de grasa sobre el plástico.
A esto se suman el polvo del ambiente, las salpicaduras de detergente y suavizante y, en algunos lugares, la humedad.
La combinación termina formando una película pegajosa que atrapa todavía más suciedad. Las zonas más problemáticas suelen ser los bordes de los botones, porque allí el paño no llega fácilmente.
Si la lavadora es blanca, además, cualquier mancha resulta mucho más visible.
El método casero para eliminar la suciedad acumulada
Para una limpieza profunda podemos preparar una pasta suave que permanezca unos minutos sobre las zonas sucias.
Necesitarás
- 2 cucharadas de bicarbonato de sodio
- Una pequeña cantidad de detergente lavavajillas
- Agua tibia
- Un cepillo de dientes viejo de cerdas suaves
- Bastoncillos de algodón
- Un paño de microfibra
- Otro paño limpio para secar
No necesitamos empapar el panel. De hecho, utilizar la mínima cantidad posible de líquido es fundamental cuando trabajamos alrededor de controles eléctricos.
Paso 1: desenchufa la lavadora
Antes de empezar, desconecta completamente la lavadora de la corriente.
No basta con apagarla desde el botón. Al limpiar alrededor de los mandos podemos introducir accidentalmente humedad en pequeñas ranuras, por lo que trabajar con el aparato desenchufado es una precaución básica.
Paso 2: prepara una pasta limpiadora
Coloca dos cucharadas de bicarbonato en un recipiente pequeño y añade unas gotas de detergente lavavajillas.
Incorpora muy poca agua tibia y mezcla.
Buscamos una textura similar a una crema espesa. Si queda demasiado líquida, podría escurrirse hacia el interior del panel.
El bicarbonato ayuda a desprender la suciedad adherida mientras que el detergente resulta especialmente útil frente a la película grasa que dejan las manos.
Paso 3: aplica la mezcla alrededor de los botones
Humedece ligeramente un paño o un bastoncillo con la preparación y distribúyela sobre las zonas sucias.
Concéntrate especialmente en el contorno de cada botón.
No viertas ni pulverices el producto directamente sobre el panel. Es mucho más seguro aplicarlo primero sobre el paño, cepillo o bastoncillo.
Deja que la mezcla actúe aproximadamente entre 5 y 10 minutos sin permitir que se seque completamente.
Paso 4: utiliza un cepillo de dientes
Aquí suele producirse la mayor diferencia.
Con un cepillo de dientes viejo y suave, frota delicadamente alrededor de los botones realizando pequeños movimientos circulares.
La suciedad antigua que parecía formar parte del plástico puede comenzar a desprenderse.
No es necesario ejercer mucha presión. Si una zona continúa sucia, resulta preferible repetir el tratamiento antes que frotar agresivamente y dañar las inscripciones o el acabado del panel.
El truco para las ranuras más estrechas
Los bastoncillos de algodón son especialmente prácticos para limpiar el pequeño espacio que queda entre el botón y el panel.
Humedece apenas la punta con la solución limpiadora y pásala alrededor del borde.
Cambia de bastoncillo cuando se ensucie para evitar volver a distribuir la grasa.
Paso 5: retira todos los restos
Una vez eliminada la suciedad, pasa un paño de microfibra ligeramente humedecido con agua limpia.
Hazlo varias veces si es necesario hasta retirar por completo el bicarbonato y el detergente.
Después utiliza otro paño completamente seco.
El panel debe quedar sin restos de humedad, especialmente alrededor de los botones y ranuras.
¿Y si los botones siguen amarillos?
Aquí conviene distinguir entre suciedad y decoloración del plástico.
Si al limpiar desaparece una capa marrón o gris, probablemente se trataba de grasa y suciedad acumuladas. Sin embargo, algunos plásticos blancos amarillean con los años debido al envejecimiento, el calor y la exposición a la luz.
En ese caso, seguir frotando con productos cada vez más fuertes puede terminar deteriorando el acabado sin recuperar realmente el color original.
Evita recurrir directamente a lejía concentrada, disolventes, estropajos metálicos o limpiadores muy abrasivos. También pueden borrar símbolos y números impresos en el panel.
Un detalle que hace que la lavadora parezca mucho más limpia
Después de limpiar los botones, pasa el paño de microfibra por todo el panel frontal.
La diferencia puede ser sorprendente.
Muchas veces limpiamos el tambor, el cajetín del detergente o la puerta, pero olvidamos los controles. Precisamente porque los tocamos constantemente, son una de las zonas donde más fácilmente se acumulan grasa y polvo.
También puedes aprovechar para limpiar cuidadosamente el tirador de la puerta y el exterior del cajetín.
Cómo evitar que vuelva a acumularse tanta suciedad
La clave está en no esperar varios años para repetir el proceso.
Una vez que los botones estén limpios, basta con pasar periódicamente un paño de microfibra ligeramente humedecido y secar después la superficie. Si aparece alguna mancha grasa, una gota de detergente lavavajillas diluido suele ser suficiente.
Una limpieza rápida cada pocas semanas requiere apenas unos minutos y evita tener que realizar posteriormente una limpieza profunda.
Un método sencillo para recuperar unos mandos descuidados
No hace falta desmontar la lavadora ni utilizar productos especialmente agresivos para mejorar unos botones cubiertos de suciedad antigua.
Una pasta suave de bicarbonato y detergente, unos minutos de actuación y un cepillo de dientes pueden llegar a zonas que un paño normal no alcanza.
La precaución más importante es sencilla: trabajar siempre con la lavadora desenchufada, utilizar muy poca humedad y dejar el panel completamente seco antes de volver a conectarla.
Con una limpieza cuidadosa, unos controles que parecían permanentemente sucios pueden recuperar un aspecto mucho más blanco, limpio y cuidado.