Con el uso diario, el interior de un molinillo de café puede pasar de estar limpio y brillante a presentar una película marrón, aceitosa y ligeramente pegajosa. No siempre se trata simplemente de café molido: los propios granos contienen aceites naturales que se depositan poco a poco sobre las paredes, las cuchillas o las muelas.
Si dejamos que esta capa se acumule durante demasiado tiempo, además de resultar más difícil de retirar, puede conservar aromas de cafés anteriores y terminar adquiriendo un olor desagradable.
La limpieza correcta depende del tipo de molinillo, pero existe una regla fundamental: la parte que contiene el motor nunca debe sumergirse ni llenarse de agua.
¿Por qué aparece esa película marrón?
Durante la molienda, los granos se rompen en miles de pequeñas partículas.
El calor y la fricción favorecen que una pequeña cantidad de sus aceites naturales quede adherida a las superficies interiores.
Con cada uso se añade una nueva capa.
El polvo fino de café se pega entonces sobre esos aceites y termina formando el característico residuo marrón que puede aparecer en:
- las paredes interiores;
- alrededor de las cuchillas;
- debajo de los bordes;
- las esquinas del recipiente;
- las muelas y sus soportes;
- la parte interior de la tapa.
Los cafés de tueste oscuro y aspecto especialmente brillante pueden dejar más residuos aceitosos.
Antes de limpiar, desenchufa siempre el molinillo
Este paso es imprescindible.
Desconecta completamente el aparato de la corriente antes de introducir cualquier cepillo, paño o utensilio en su interior.
Si es un modelo con cuchillas, recuerda además que estas pueden estar muy afiladas incluso cuando el aparato está apagado.
No las manipules directamente con los dedos.
Empieza retirando el café en seco
Antes de utilizar cualquier tipo de humedad, elimina todo el café molido que puedas.
Inclina cuidadosamente el molinillo sobre un recipiente y retira las partículas sueltas.
Después utiliza un cepillo pequeño y completamente seco.
Pásalo por las paredes, alrededor de las cuchillas o entre las zonas accesibles de las muelas.
Este primer paso evita convertir el polvo de café en una pasta húmeda mucho más difícil de retirar.
Si tienes un molinillo de cuchillas
Los modelos pequeños con cuchillas suelen tener el recipiente integrado directamente sobre el motor.
En estos casos no debes llenarlo con agua como si fuera un vaso normal.
Una vez retirado el polvo, utiliza un paño suave apenas humedecido para limpiar las paredes interiores, siempre que el manual del aparato permita este procedimiento.
El paño debe estar muy bien escurrido.
No debe gotear agua hacia el eje central ni hacia las zonas donde se encuentra el mecanismo eléctrico.
Cómo retirar la película aceitosa
Para una película grasa persistente, puedes poner una mínima cantidad de lavavajillas suave en un paño húmedo bien escurrido.
Pasa el paño por las superficies accesibles sin verter líquido directamente en el aparato.
Después utiliza otro paño ligeramente humedecido únicamente con agua para retirar cualquier residuo de jabón.
Puede ser necesario repetir varias veces el proceso si la capa de aceite lleva mucho tiempo acumulándose.
Mucho cuidado alrededor de las cuchillas
No frotes las cuchillas directamente con los dedos.
Utiliza un cepillo adecuado o un paño sujeto de manera que tus manos permanezcan alejadas de los bordes cortantes.
Tampoco intentes desmontar la cuchilla central salvo que el manual indique expresamente que esa pieza puede retirarse.
El eje es una de las zonas donde debemos evitar especialmente la entrada de humedad.
¿Y si el molinillo utiliza muelas?
Los molinillos de muelas necesitan un procedimiento diferente.
Muchos permiten retirar la tolva y una de las muelas para realizar la limpieza.
Vacía completamente los granos, desenchufa el aparato y desmonta únicamente las piezas indicadas por el fabricante.
Utiliza un cepillo seco para retirar el café acumulado alrededor de las muelas.
En general, las muelas no deben mojarse salvo que las instrucciones específicas del modelo indiquen lo contrario.
Limpia las piezas desmontables por separado
La tolva, el recipiente para el café molido y algunas tapas suelen poder separarse del aparato.
Si el fabricante indica que son lavables, límpialas con agua tibia y lavavajillas.
Acláralas bien y déjalas secar completamente.
No vuelvas a colocarlas húmedas.
Una sola gota atrapada cerca del mecanismo puede hacer que el café molido se adhiera rápidamente durante el siguiente uso.
No olvides la tapa
La cara interior de la tapa también puede desarrollar una fina película marrón.
Si es desmontable y lavable, suele ser mucho más sencillo limpiarla por separado con agua tibia y unas gotas de detergente.
Presta especial atención a los bordes y pequeñas ranuras.
Sécala completamente antes de volver a montar el molinillo.
¿Conviene moler arroz para limpiarlo?
Es un consejo casero bastante conocido, pero no debe utilizarse automáticamente en cualquier molinillo.
El arroz crudo puede ser demasiado duro para determinados mecanismos y algunos fabricantes desaconsejan expresamente este procedimiento.
Existen productos específicos para la limpieza de ciertos molinillos de muelas, pero también deben utilizarse únicamente cuando sean compatibles con el modelo.
Por eso, antes de introducir arroz, pastillas limpiadoras o cualquier otro material, consulta las instrucciones del fabricante.
Evita estos errores
Nunca viertas agua directamente dentro de un molinillo eléctrico cuyo recipiente no sea desmontable.
Tampoco lo sumerjas en el fregadero.
Evita productos abrasivos, estropajos metálicos y herramientas afiladas que puedan rayar las superficies o dañar las cuchillas.
No utilices grandes cantidades de detergente: cualquier resto debe eliminarse completamente antes de volver a moler café.
Y nunca realices la limpieza mientras el aparato permanezca conectado a la corriente.
Déjalo secar completamente
Después de pasar el último paño, deja el molinillo abierto durante un tiempo suficiente para que desaparezca cualquier humedad residual.
Las piezas lavadas por separado también deben estar totalmente secas.
Cuando todo esté listo, vuelve a montar únicamente las piezas que hayas retirado siguiendo las instrucciones del fabricante.
¿Cada cuánto conviene limpiarlo?
Depende de la frecuencia de uso y del tipo de café.
Si utilizas el molinillo diariamente, retirar periódicamente el polvo con un cepillo evita que llegue a formarse una capa gruesa.
Cuando notes las paredes pegajosas, acumulaciones alrededor de las muelas o un aroma rancio, es señal de que necesita una limpieza más profunda.
Un mantenimiento frecuente resulta mucho más sencillo que intentar eliminar meses de residuos acumulados.
El pequeño hábito que mantiene limpio el molinillo
Después de cada molienda, deja de vez en cuando el recipiente vacío y utiliza un cepillo seco para retirar los restos más visibles.
Solo necesitas unos segundos.
De esta manera reduces la cantidad de polvo disponible para mezclarse con los aceites y formar esa película marrón difícil de eliminar.
Un molinillo limpio sin poner en riesgo el mecanismo
La clave está en adaptar la limpieza al diseño del aparato.
Primero desenchufa el molinillo y elimina todo el café en seco con un cepillo. Después limpia únicamente las superficies y piezas que el fabricante permita, utilizando la mínima humedad necesaria y evitando siempre que el agua llegue al motor o al mecanismo.
Con una limpieza periódica, esa película marrón de café y aceites no tendrá tiempo de convertirse en una capa pegajosa persistente, y el molinillo permanecerá mucho más limpio entre cada preparación.