Con el tiempo, las almohadas y sus fundas blancas pueden adquirir un tono amarillento aunque se laven con regularidad. El sudor, la grasa natural de la piel, los productos para el cabello, las cremas y la humedad van penetrando poco a poco en las fibras y producen esas manchas difíciles de eliminar con un lavado normal.
La buena noticia es que muchas pueden reducirse considerablemente con un tratamiento adecuado. Sin embargo, antes de comenzar es fundamental consultar la etiqueta de lavado, especialmente en el caso de la almohada. No todos los rellenos pueden sumergirse o lavarse en la lavadora.
Material necesario
Para tratar ropa de cama blanca lavable puedes preparar:
- Detergente habitual para ropa blanca
- Blanqueador de oxígeno o percarbonato apto para tejidos
- Agua tibia
- Un recipiente o barreño grande
- Un cepillo muy suave, opcional
- Guantes domésticos
- Lavadora, si la etiqueta permite utilizarla
El blanqueador de oxígeno suele ser una alternativa práctica para tratar el amarilleamiento de muchos tejidos blancos lavables. La cantidad exacta debe ser siempre la indicada por el fabricante del producto.
Comprobar primero la etiqueta
Este paso es especialmente importante para las almohadas.
Las fundas de algodón o poliéster normalmente pueden lavarse con facilidad, pero el relleno de una almohada necesita un tratamiento específico.
Algunas almohadas sintéticas admiten lavado a máquina, mientras que determinados modelos de espuma viscoelástica, látex, plumas u otros materiales requieren instrucciones diferentes.
Si la etiqueta indica limpieza en seco, lavado a mano o que el producto no debe sumergirse, respeta esa indicación.
Nunca utilices el mismo procedimiento automáticamente para cualquier tipo de almohada.
Retirar las fundas
Separa las fundas de las almohadas para poder tratar cada elemento correctamente.
Si la funda presenta manchas amarillas concentradas, especialmente en la zona donde normalmente descansa la cabeza, aplica una pequeña cantidad de detergente líquido directamente sobre el tejido húmedo.
Distribúyelo suavemente con los dedos o con un cepillo de cerdas muy suaves.
No frotes agresivamente. Una fricción excesiva puede desgastar las fibras sin mejorar necesariamente el resultado.
Deja actuar el detergente durante aproximadamente 10 o 15 minutos antes de continuar.
Tratar el amarilleamiento persistente
Para prendas blancas lavables compatibles con este tratamiento, prepara una solución de agua y blanqueador de oxígeno siguiendo exactamente las proporciones indicadas en el envase.
No aumentes arbitrariamente la concentración pensando que así actuará más rápido.
Sumerge las fundas durante el tiempo recomendado por el fabricante. Dependiendo del producto y del tejido, el tiempo de tratamiento puede variar considerablemente.
El agua tampoco debe estar más caliente de lo que permita la etiqueta de la prenda.
Este tratamiento ayuda a desprender residuos orgánicos acumulados y a recuperar progresivamente el aspecto del tejido.
Cómo tratar una almohada amarillenta
Si la propia almohada está manchada y su etiqueta confirma que puede lavarse a máquina, puedes realizar un lavado completo.
Antes de introducirla en la lavadora, trata las manchas superficiales con una pequeña cantidad de detergente.
Selecciona el programa y la temperatura recomendados en la etiqueta.
En lavadoras con suficiente capacidad, algunas almohadas pueden lavarse de dos en dos para equilibrar mejor la carga, pero esto depende del tamaño de la máquina y de las instrucciones del fabricante.
No comprimas varias almohadas dentro de un tambor pequeño. Necesitan espacio para que el agua circule correctamente.
Si el relleno no admite lavado a máquina, no lo sumerjas únicamente porque la superficie esté amarillenta. En ese caso, sigue el método específico recomendado para ese material.
Realizar un buen aclarado
Eliminar los residuos del producto de lavado es tan importante como eliminar las manchas.
Cuando sea apropiado para el tejido y la lavadora, un aclarado adicional puede resultar útil, especialmente después de tratar una almohada completa.
Los restos de detergente retenidos en las fibras pueden dejar el tejido rígido o favorecer la acumulación de residuos.
Al terminar, comprueba que no haya zonas con jabón antes de proceder al secado.
Secar completamente
Una almohada nunca debería volver a utilizarse mientras conserve humedad en su interior.
Si la etiqueta permite secadora, utiliza el programa y la temperatura recomendados. Las temperaturas excesivas pueden deformar determinados rellenos.
Si debe secarse al aire, colócala en un lugar bien ventilado y cambia periódicamente su posición para favorecer un secado uniforme.
El exterior puede parecer seco mientras el interior todavía contiene humedad, especialmente en almohadas gruesas.
Espera hasta que esté completamente seca antes de colocar nuevamente la funda y utilizarla.
¿Es recomendable utilizar lejía con cloro?
No debe utilizarse automáticamente para eliminar cualquier mancha amarilla.
Aunque algunas prendas blancas resistentes pueden admitir productos con cloro si su etiqueta lo permite, otros tejidos y rellenos pueden deteriorarse. Además, ciertos residuos orgánicos no responden como se espera y el uso repetido de productos fuertes puede debilitar las fibras.
Para el mantenimiento habitual, es preferible empezar con detergente y, cuando el tejido lo permita, un blanqueador de oxígeno específico para ropa.
Nunca mezcles lejía con vinagre, amoníaco, alcohol, limpiadores ácidos ni otros productos domésticos. Algunas combinaciones pueden liberar gases peligrosos.
Evitar mezclas caseras innecesarias
Es frecuente encontrar recomendaciones que combinan bicarbonato, vinagre, detergente, agua oxigenada y otros ingredientes.
Utilizar muchos productos simultáneamente no garantiza un resultado mejor.
El vinagre y el bicarbonato, por ejemplo, reaccionan entre sí y se neutralizan en gran medida. Para una limpieza eficaz resulta más útil escoger un producto adecuado, respetar su dosificación y darle suficiente tiempo para actuar.
También es importante no aplicar agua oxigenada concentrada u otros agentes blanqueadores sin comprobar previamente su compatibilidad con el tejido.
Cómo evitar que vuelvan a amarillear rápidamente
La prevención facilita mucho el mantenimiento.
Lava las fundas con regularidad y no esperes a que las manchas sean muy visibles. Si sudas mucho durante la noche, puede resultar útil utilizar un protector de almohada lavable entre la almohada y la funda.
Estos protectores absorben una parte importante de la humedad y de la grasa corporal antes de que lleguen al relleno.
También conviene acostarse con el cabello razonablemente seco. Dormir repetidamente con el pelo mojado aumenta la humedad que reciben la funda y la almohada.
Las cremas y los productos capilares muy grasos también pueden acelerar la aparición de manchas.
Cada cuánto realizar una limpieza profunda
Las fundas deben lavarse con mucha mayor frecuencia que las almohadas.
Para la almohada, sigue principalmente las recomendaciones del fabricante, ya que la frecuencia adecuada depende de su material y construcción.
Una mancha reciente suele ser mucho más sencilla de tratar que una acumulación que lleva meses o años en las fibras.
Por eso, cuando aparezca una pequeña zona amarillenta, conviene tratarla en el siguiente lavado en lugar de esperar a que toda la superficie cambie de color.
Recuperar unas fundas blancas o mejorar el aspecto de una almohada amarillenta no requiere necesariamente utilizar productos muy agresivos. Identificar el material, tratar previamente las zonas más afectadas, utilizar un detergente adecuado y respetar cuidadosamente el lavado y el secado suele ofrecer un resultado mucho más seguro.
Y si una almohada conserva manchas profundas, olores persistentes, deformaciones o un relleno deteriorado incluso después de una limpieza correcta, puede haber llegado el momento de sustituirla en lugar de continuar sometiéndola a tratamientos cada vez más intensos.