Cuando una planta crece durante años en la misma maceta, puede llegar un momento en que forme una mata muy densa, con numerosos tallos y raíces ocupando prácticamente todo el recipiente. En determinadas especies, dividir la planta permite reducir su tamaño y obtener varios ejemplares independientes sin necesidad de empezar desde semillas o esquejes.
Sin embargo, no todas las plantas pueden multiplicarse mediante división. Este procedimiento funciona principalmente con especies que desarrollan varios brotes, coronas, rizomas o grupos de tallos independientes desde la base. Antes de cortar nada, es fundamental comprobar cómo crece la especie.
Qué plantas se pueden dividir
La división suele funcionar bien con plantas que naturalmente forman matas y producen nuevos brotes desde la base.
Entre ellas pueden encontrarse, dependiendo de la especie y su desarrollo:
- Spathiphyllum o lirio de la paz
- Sansevierias que hayan producido varios brotes
- Algunas variedades de helechos
- Aspidistras
- Calatheas y otras plantas que forman grupos independientes
- Algunas gramíneas ornamentales
- Hostas y determinadas plantas perennes de jardín
Una planta formada por un único tronco o tallo principal normalmente no debe dividirse de esta manera.
La regla más importante es que cada nueva sección conserve suficientes raíces y al menos un punto de crecimiento viable.
Cuándo conviene dividir una planta
El tamaño por sí solo no siempre significa que una planta necesite división.
Puede ser un buen momento cuando la mata está extremadamente compacta, numerosos brotes compiten por el espacio, las raíces ocupan prácticamente todo el recipiente o simplemente quieres obtener varias plantas independientes.
Para muchas especies, el comienzo de su periodo de crecimiento activo es un buen momento porque dispondrán de tiempo para producir nuevas raíces y recuperarse.
Evita realizar una división innecesaria cuando la planta ya está muy debilitada por plagas, enfermedades, temperaturas extremas o problemas graves de riego.
Material necesario
Antes de comenzar prepara:
- Varias macetas con agujeros de drenaje
- Sustrato fresco apropiado para la especie
- Tijeras de poda limpias
- Un cuchillo de jardinería limpio y afilado, si fuera necesario
- Guantes
- Una pequeña pala
- Un recipiente o superficie protegida para trabajar
- Agua
- Alcohol al 70 % para desinfectar las herramientas
El número de macetas dependerá de las divisiones que realmente puedas obtener. No es necesario convertir una planta grande en el máximo número posible de ejemplares.
Divisiones algo mayores suelen establecerse más fácilmente que fragmentos extremadamente pequeños.
Prepara la planta
Si el sustrato está completamente seco y duro, extraer el cepellón puede resultar complicado. En muchas plantas de interior puede ser útil que la tierra esté ligeramente húmeda, pero no empapada, antes de trabajar.
Prepara primero las nuevas macetas y el sustrato.
Así evitarás dejar las raíces expuestas durante demasiado tiempo mientras buscas recipientes o materiales.
Trabaja en un lugar protegido del sol directo y del viento fuerte.
Extrae la planta de la maceta
Inclina el recipiente mientras sujetas cuidadosamente la planta cerca de la base.
No tires de las hojas.
Si utilizas una maceta flexible de plástico, presiona ligeramente los laterales para liberar el cepellón.
En plantas extremadamente compactadas, las raíces pueden haberse adaptado completamente a la forma del recipiente. Trabaja poco a poco hasta conseguir extraerlas sin provocar daños innecesarios.
Una vez fuera, coloca el cepellón sobre la superficie de trabajo.
Observa cómo está formada la planta
Esta es probablemente la etapa más importante.
Retira suavemente parte del sustrato exterior para poder identificar los diferentes grupos de tallos y observar cómo están conectados.
Busca divisiones naturales.
En una planta que forma matas, normalmente podrás identificar varios grupos de crecimiento, cada uno con sus propios tallos y una parte del sistema radicular.
Antes de separar nada, decide aproximadamente dónde realizarás las divisiones.
Cada sección debería conservar:
- Raíces sanas suficientes
- Uno o varios brotes saludables
- Un punto de crecimiento viable
- Una cantidad razonable de follaje
No dividas la planta simplemente en partes iguales si eso obliga a dejar alguna sección prácticamente sin raíces.
Intenta separar primero con las manos
Cuando la estructura lo permita, comienza utilizando únicamente los dedos.
Sujeta dos grupos diferentes cerca de su base y sepáralos lentamente mientras desenredas las raíces.
No tires bruscamente.
Algunas plantas se separan con sorprendente facilidad porque los nuevos brotes ya forman grupos relativamente independientes.
Esta separación manual suele producir menos daños que realizar cortes innecesarios.
Cuándo utilizar una herramienta
En plantas muy compactas, las raíces o rizomas pueden estar tan entrelazados que resulta imposible separar las secciones únicamente con las manos.
En ese caso utiliza una herramienta limpia y afilada.
Desinfecta previamente la hoja con alcohol al 70 % y deja que se seque.
Realiza el mínimo número de cortes necesario para separar las divisiones.
Los cortes deben ser limpios. Evita triturar o desgarrar repetidamente las raíces.
Si pasas de una planta a otra, vuelve a desinfectar las herramientas para reducir el riesgo de transmitir enfermedades.
Revisa las raíces
Una vez separadas las nuevas plantas, examina sus sistemas radiculares.
Las raíces sanas generalmente deben sentirse firmes, aunque el color y aspecto exactos varían según la especie.
Elimina únicamente raíces claramente muertas, podridas o muy dañadas.
No realices una poda agresiva simplemente para conseguir que las raíces entren en una maceta pequeña. Es mejor escoger un recipiente apropiado.
También puedes retirar hojas completamente secas o deterioradas utilizando tijeras limpias.
Escoge macetas proporcionadas
Cada división necesita un recipiente adecuado al tamaño de sus raíces.
Una maceta demasiado grande puede contener una cantidad excesiva de sustrato húmedo alrededor de un sistema radicular relativamente pequeño.
Escoge recipientes solo un poco mayores que cada cepellón y asegúrate de que tengan agujeros de drenaje.
Utiliza sustrato nuevo adecuado para la especie.
No existe una mezcla universal: una planta tropical que disfruta de cierta humedad necesita condiciones diferentes de una sansevieria o de una planta adaptada a terrenos secos.
Planta cada división
Coloca una pequeña cantidad de sustrato en el fondo.
Sitúa la nueva planta en el centro y comprueba la altura. Como regla general, intenta mantener aproximadamente el mismo nivel de plantación que tenía anteriormente.
Añade tierra alrededor de las raíces poco a poco.
Presiona únicamente lo necesario para estabilizar la planta. El sustrato no debería quedar extremadamente compactado.
Deja un pequeño espacio libre hasta el borde del recipiente para facilitar los futuros riegos.
El primer riego
El tratamiento inmediatamente posterior depende de la especie y de cuánto se hayan manipulado o cortado sus raíces.
En muchas plantas tropicales de interior divididas con raíces sanas, puede realizarse un riego moderado después de plantarlas para ayudar a asentar el sustrato. Deja que toda el agua sobrante salga por los agujeros inferiores.
Nunca mantengas las macetas permanentemente dentro de agua acumulada.
Para especies sensibles al exceso de humedad, especialmente determinadas plantas suculentas o aquellas que hayan sufrido cortes importantes en las raíces, las necesidades pueden ser diferentes. Conviene respetar siempre las características concretas de la especie.
Dónde colocar las nuevas plantas
Después de una división, las plantas necesitan estabilidad.
Colócalas en un lugar con la iluminación adecuada para su especie, evitando inicialmente cambios extremos.
Una planta acostumbrada a luz indirecta brillante no debería colocarse repentinamente bajo varias horas de sol intenso después de haber sufrido una división.
También evita corrientes de aire fuertes, calefacción directa y cambios bruscos de temperatura.
No fertilices inmediatamente
Añadir fertilizante no acelera necesariamente la recuperación.
Las raíces recién manipuladas necesitan primero establecerse en el nuevo sustrato.
Además, muchos sustratos comerciales ya contienen nutrientes.
Es preferible esperar hasta observar señales de recuperación y nuevo crecimiento antes de retomar la fertilización habitual, adaptándola a la especie y al tipo de sustrato utilizado.
Qué esperar durante las primeras semanas
Una división es una intervención importante y es posible que algunas plantas pierdan temporalmente algo de firmeza.
No interpretes inmediatamente esta reacción como falta de agua.
Comprueba siempre la humedad del sustrato antes de volver a regar.
Con el paso del tiempo, una división que se está estableciendo correctamente debería mantener sus tallos firmes y empezar a producir nuevas raíces y hojas.
El tiempo necesario puede variar considerablemente según la especie, la época del año y las condiciones ambientales.
Errores frecuentes al dividir una planta
Uno de los principales errores consiste en intentar obtener demasiadas plantas.
Una mata grande que podría dividirse fácilmente en tres ejemplares fuertes puede terminar convertida en ocho secciones demasiado pequeñas y vulnerables.
Otro error es dejar algunas divisiones prácticamente sin raíces.
También debes evitar:
- Utilizar herramientas sucias
- Arrancar violentamente las raíces
- Plantar en recipientes demasiado grandes
- Compactar excesivamente el sustrato
- Regar continuamente después de la división
- Fertilizar inmediatamente con dosis elevadas
- Exponer las nuevas plantas a sol intenso
- Dividir una especie que no admite este método de propagación
Cuántas divisiones conviene obtener
No existe un número fijo.
Una planta grande puede proporcionar dos, tres, cuatro o más ejemplares dependiendo de cómo esté estructurado su sistema de crecimiento.
La prioridad debe ser obtener divisiones suficientemente fuertes, no conseguir la mayor cantidad posible.
Si tienes dudas entre crear dos plantas grandes o cuatro ejemplares muy pequeños con pocas raíces, normalmente resulta más prudente conservar divisiones robustas.
Una forma sencilla de multiplicar determinadas plantas
Dividir una planta demasiado grande puede solucionar dos problemas al mismo tiempo: reducir una mata que ya ocupa demasiado espacio y obtener nuevos ejemplares a partir de una planta establecida.
El éxito depende principalmente de escoger una especie adecuada para este método, identificar las divisiones naturales, conservar suficientes raíces en cada sección y evitar una manipulación excesiva.
Después de plantar las nuevas divisiones, unas condiciones estables, un riego adaptado y un poco de paciencia son más importantes que intentar estimular inmediatamente un crecimiento rápido. Cuando cada nueva planta empieza a producir hojas y raíces propias, la división puede considerarse bien establecida.