Los protectores de goma colocados en las patas de las sillas cumplen una función importante: ayudan a evitar arañazos en el suelo, reducen el ruido y mejoran el contacto entre la silla y la superficie. Sin embargo, precisamente porque están continuamente rozando el suelo, terminan acumulando polvo, cabellos, grasa y pequeñas partículas hasta adquirir un aspecto gris oscuro o prácticamente negro.
Esta suciedad puede llegar a quedar muy adherida, especialmente cuando la goma tiene una superficie rugosa. La buena noticia es que normalmente no hace falta sustituir los protectores. Una limpieza con agua tibia, detergente y un cepillo pequeño puede recuperar gran parte de su aspecto original.
Materiales necesarios
Para realizar una limpieza profunda prepara:
- Un recipiente pequeño
- Agua tibia
- 1 cucharadita de detergente lavavajillas
- Un cepillo de dientes viejo
- Una esponja suave
- Dos paños de microfibra
- 2 cucharadas de bicarbonato de sodio, opcional
- Bastoncillos de algodón para pequeñas ranuras
- Guantes de limpieza, opcionalmente
No necesitas utilizar todos los productos desde el principio. Empieza siempre por agua y detergente.
Coloca la silla en una posición segura
Antes de comenzar, coloca la silla de lado o boca abajo sobre una superficie protegida.
Puedes poner una toalla vieja debajo para evitar arañar el asiento, el respaldo o el suelo.
No trabajes con la silla en una posición inestable.
Aprovecha este momento para observar los cuatro protectores. Es frecuente encontrar uno mucho más desgastado que los demás.
Retira primero cabellos y residuos secos
No empieces mojando inmediatamente una gruesa capa de suciedad.
Retira los cabellos, fibras y pequeñas partículas que se hayan quedado adheridas alrededor de la goma.
Puedes utilizar un paño seco o un cepillo de dientes.
Si existen pequeños residuos pegados en el borde, intenta desprenderlos suavemente con las cerdas.
Evita utilizar cuchillos u objetos metálicos.
Comprueba si los protectores son desmontables
Algunos protectores simplemente encajan sobre la pata y pueden retirarse fácilmente.
Otros están pegados, atornillados o integrados en la estructura.
No fuerces ninguna pieza.
Si el protector sale fácilmente y está diseñado para ser desmontable, retirarlo permitirá limpiarlo mucho mejor.
Si ofrece resistencia o parece estar fijado permanentemente, límpialo directamente sobre la silla.
Prepara agua jabonosa
Llena un recipiente pequeño con aproximadamente medio litro de agua tibia.
Añade una cucharadita de detergente lavavajillas y mezcla.
No necesitas utilizar agua extremadamente caliente.
Una temperatura excesiva puede deformar determinados tipos de goma o plástico.
El agua tibia es suficiente para ayudar a ablandar la suciedad.
Si son desmontables, déjalos en remojo
Introduce los protectores en el agua jabonosa.
Déjalos aproximadamente entre 10 y 15 minutos.
Durante este tiempo, la combinación de agua y detergente ayudará a desprender la película formada por polvo y grasa.
Después del remojo, pasa un cepillo sobre uno de ellos.
Si la suciedad comienza a salir fácilmente, continúa con el resto.
Si no pueden desmontarse
Humedece un paño con el agua jabonosa y escúrrelo ligeramente.
Envuelve el protector durante unos minutos con la parte húmeda del paño.
El objetivo es mantener la superficie en contacto con la solución sin empapar la pata de la silla.
Esto es especialmente importante cuando las patas son de madera.
Después retira el paño y comienza a cepillar.
Utiliza un cepillo de dientes
Un cepillo de dientes viejo resulta especialmente práctico porque permite alcanzar los pequeños relieves de la goma.
Humedece las cerdas con agua jabonosa y realiza movimientos cortos.
Trabaja primero los laterales y después la parte inferior.
Aclara periódicamente el cepillo.
Cuando las cerdas estén completamente cubiertas de suciedad negra, límpialas antes de continuar.
La parte inferior suele ser la más sucia
La superficie que está permanentemente en contacto con el suelo puede parecer mucho más oscura que los laterales.
Esto no resulta sorprendente.
Polvo, grasa, fibras textiles y pequeñas partículas se comprimen constantemente contra la goma cada vez que alguien se sienta o desplaza la silla.
Cepilla esta zona cuidadosamente.
Si existen pequeños relieves, trabaja en varias direcciones para alcanzar las ranuras.
Limpia el borde entre la goma y la pata
Una línea oscura puede formarse exactamente en la unión entre ambos materiales.
Utiliza el cepillo de dientes o un bastoncillo ligeramente humedecido.
No introduzcas agua dentro de una pata hueca.
Si la silla es de madera, evita mantener la zona mojada durante demasiado tiempo.
Después de limpiar, seca inmediatamente la unión.
Para la suciedad más resistente
Si después del agua jabonosa todavía queda una capa oscura sobre una goma clara, puedes probar una pequeña cantidad de bicarbonato.
Mezcla aproximadamente dos cucharadas de bicarbonato con suficiente agua para formar una pasta.
Prueba primero en una zona discreta.
El bicarbonato tiene una ligera acción abrasiva, por lo que conviene utilizarlo con moderación.
Aplica la pasta únicamente sobre la goma
Extiende una capa fina sobre las zonas más sucias.
Déjala actuar aproximadamente cinco minutos.
Después frota suavemente con el cepillo.
No necesitas ejercer mucha presión.
Si observas que el material empieza a perder brillo, color o textura, interrumpe el tratamiento y aclara.
No intentes conseguir un blanco artificial
Un protector que originalmente era blanco o crema puede cambiar ligeramente de color después de años de contacto con el suelo.
Aunque elimines toda la suciedad, puede conservar una tonalidad grisácea.
Esto no significa necesariamente que continúe sucio.
El propio material puede haberse desgastado o decolorado.
Continuar frotando agresivamente para conseguir un blanco perfecto puede terminar dañándolo.
Aclara muy bien
Después de la limpieza, retira todos los restos de detergente y bicarbonato.
Si los protectores están desmontados, puedes aclararlos directamente con agua limpia.
Si permanecen instalados, utiliza un paño húmedo bien escurrido.
Pásalo varias veces hasta que no queden residuos jabonosos.
Seca completamente
Este paso es especialmente importante cuando las patas son de madera o metal.
Utiliza un paño seco para retirar toda la humedad.
Si los protectores son desmontables, déjalos secar completamente antes de volver a colocarlos.
No los instales todavía húmedos.
La humedad atrapada entre la goma y una pata metálica o de madera no es deseable.
Aprovecha para limpiar la parte inferior de las patas
Cuando retires un protector desmontable, comprueba el estado de la pata.
Puede existir polvo acumulado en la unión.
Límpiala cuidadosamente con un paño apropiado para el material.
Si es madera, evita saturarla de agua.
Si es metal, seca bien para reducir el riesgo de corrosión.
Comprueba el estado de cada protector
Una vez limpio, examina la goma.
Busca:
- Grietas
- Desgaste irregular
- Bordes rotos
- Endurecimiento
- Deformaciones
- Agujeros
- Pérdida de adherencia
Un protector puede quedar perfectamente limpio y, sin embargo, estar demasiado deteriorado para seguir cumpliendo correctamente su función.
Cuándo conviene sustituirlos
Si la goma está completamente desgastada y la pata empieza a tocar directamente el suelo, conviene cambiar el protector.
También es recomendable sustituirlo cuando esté agrietado o deformado.
Un protector deteriorado puede dejar marcas sobre determinadas superficies y hacer que la silla quede ligeramente inestable.
Cuando sustituyas uno, comprueba también el estado de los otros tres.
Evita los estropajos metálicos
No utilices lana de acero ni cepillos metálicos.
Pueden deteriorar la goma y también rayar accidentalmente la pata.
Tampoco utilices cuchillas para intentar retirar la suciedad negra.
Una herramienta afilada puede cortar el protector en pocos segundos.
No utilices disolventes fuertes
Acetona, disolventes de pintura y productos similares pueden afectar determinados tipos de goma y plástico.
Pueden alterar su textura, decolorarlos o hacer que se deterioren.
Para la suciedad cotidiana, agua tibia y detergente deberían ser siempre el primer tratamiento.
No mezcles productos
No combines lejía, vinagre, amoníaco y otros limpiadores.
No necesitas una mezcla química potente para este trabajo.
Si por alguna razón decides utilizar un limpiador comercial, comprueba que sea compatible con goma o plástico y sigue las instrucciones de su etiqueta.
Limpia también el suelo
Antes de volver a colocar la silla en su posición habitual, limpia la zona del suelo donde se encontraba.
Si colocas unos protectores recién lavados sobre un suelo cubierto de polvo o grasa, volverán a ensuciarse rápidamente.
Espera hasta que tanto el suelo como los protectores estén completamente secos.
Cómo evitar que vuelvan a ponerse negros
La mejor prevención consiste en mantener limpio el suelo.
Aspira o barre regularmente los cabellos y el polvo.
Cuando friegues, evita dejar residuos pegajosos de producto.
Cada cierto tiempo, inclina la silla y pasa un paño húmedo por los protectores.
Una limpieza de pocos segundos puede evitar que se forme nuevamente una gruesa capa oscura.
Revisa especialmente las sillas de cocina
Las sillas utilizadas en la cocina pueden ensuciarse más rápidamente.
Pequeñas cantidades de grasa y restos de alimentos terminan en el suelo y después se adhieren a las patas.
Si observas que los protectores empiezan a sentirse pegajosos, límpialos cuanto antes.
La combinación de grasa y polvo es mucho más difícil de eliminar después de varios meses.
Errores frecuentes
No utilices agua hirviendo.
No sumerjas las patas de madera.
No rasques la goma con cuchillos.
No utilices cepillos metálicos.
No apliques disolventes fuertes.
No mezcles productos químicos.
No vuelvas a instalar protectores desmontables mientras estén húmedos.
Y no sigas frotando indefinidamente cuando el color oscuro sea consecuencia del desgaste del propio material.
Un método sencillo para recuperar su aspecto
Cuando los protectores de las patas están negros, empieza retirando cabellos, polvo y residuos secos. Después utiliza agua tibia con una pequeña cantidad de detergente lavavajillas para ablandar la suciedad.
Si los protectores son desmontables, un remojo de 10 a 15 minutos facilitará considerablemente el trabajo. Si no pueden retirarse, mantén un paño húmedo alrededor de la goma durante unos minutos.
A continuación, utiliza un cepillo de dientes para trabajar los relieves, los bordes y la superficie inferior.
Para alguna mancha especialmente resistente, una pequeña cantidad de pasta de bicarbonato puede ayudar siempre que el material sea compatible.
Finalmente, aclara y seca completamente.
El cambio puede ser muy visible cuando la coloración negra procede principalmente de suciedad acumulada. Y una vez limpios, mantener tanto el suelo como los protectores con una limpieza periódica evitará que vuelvan a alcanzar ese estado.