Con un sencillo ingrediente, las sillas de plástico del patio vuelven a verse limpias y brillantes

Después de pasar meses en la terraza o el jardín, las sillas de plástico pueden acabar irreconocibles. El polvo, la lluvia, el polen y la suciedad ambiental forman una película gris que se acumula especialmente en los reposabrazos, las patas y las pequeñas ranuras del respaldo.

En las sillas blancas el problema resulta todavía más evidente: el plástico pierde su aspecto limpio y adquiere un tono apagado que no siempre desaparece con una pasada de agua.

Antes de recurrir a limpiadores muy agresivos, hay un ingrediente doméstico que puede resultar útil para la suciedad persistente: el bicarbonato de sodio.

Utilizado correctamente y sin frotar de manera excesiva, puede ayudar a desprender la película superficial que hace que el plástico parezca mucho más viejo.

¿Por qué las sillas de plástico se vuelven opacas?

Los muebles de exterior están sometidos continuamente a condiciones difíciles.

Aunque permanezcan bajo un porche, pueden acumular:

  • polvo;
  • polen;
  • restos vegetales;
  • salpicaduras de tierra;
  • contaminación;
  • residuos grasientos;
  • marcas dejadas por la lluvia.

Esta combinación termina formando una película que se introduce en las pequeñas irregularidades de la superficie.

Además, la exposición prolongada al sol puede alterar el plástico. Por eso es importante distinguir entre suciedad superficial y decoloración permanente causada por el envejecimiento.

La limpieza puede eliminar la primera, pero no siempre puede revertir completamente la segunda.

El ingrediente que puedes probar: bicarbonato

El bicarbonato puede utilizarse para preparar una pasta de limpieza suave.

Necesitarás:

  • bicarbonato de sodio;
  • agua;
  • una esponja suave;
  • un cepillo pequeño para las ranuras;
  • un paño limpio.

Antes de aplicarlo sobre toda la silla, haz una prueba en una pequeña zona poco visible.

Los plásticos y sus acabados pueden variar, así que esta precaución permite comprobar que el método no modifica la superficie.

Primer paso: elimina la suciedad suelta

No empieces aplicando directamente el bicarbonato.

Sacude o cepilla la silla para retirar hojas, arena y polvo.

Después aclárala con agua.

Si existe mucha grasa o suciedad general, puedes realizar primero una limpieza con agua templada y unas gotas de lavavajillas.

Pasa una esponja por toda la superficie y aclara.

Muchas veces este primer lavado ya elimina una parte importante de la capa gris.

Prepara una pasta sencilla

Coloca unas cucharadas de bicarbonato en un recipiente pequeño.

Añade agua poco a poco hasta conseguir una pasta húmeda que pueda extenderse fácilmente.

No es necesario añadir vinagre, limón ni otros ingredientes.

De hecho, combinar bicarbonato y vinagre provoca una reacción que neutraliza progresivamente ambos productos. Para aprovechar la ligera acción abrasiva del bicarbonato sobre determinadas manchas, resulta más sencillo utilizarlo con agua.

Aplícalo sobre las zonas más apagadas

Humedece ligeramente la silla.

Después coloca una pequeña cantidad de pasta sobre la esponja y distribúyela por las zonas donde la película gris sea más evidente.

Trabaja especialmente sobre:

  • reposabrazos;
  • borde del asiento;
  • patas;
  • uniones;
  • ranuras del respaldo.

No necesitas cubrir la silla con una capa enorme.

Utiliza únicamente la cantidad necesaria para trabajar sobre la superficie.

El truco está en no frotar demasiado fuerte

Aunque el bicarbonato suele considerarse un limpiador doméstico relativamente suave, sigue teniendo cierta acción abrasiva.

Por eso, no utilices simultáneamente un estropajo extremadamente áspero.

Empieza con una esponja suave y movimientos moderados.

Si la suciedad está concentrada en pequeñas ranuras, utiliza un cepillo de cerdas suaves.

El objetivo es desprender la película superficial, no pulir agresivamente el plástico.

Presta atención a las zonas que casi nunca limpiamos

Una silla puede parecer limpia de frente y seguir acumulando mucha suciedad en lugares menos visibles.

Dale la vuelta y revisa la parte inferior del asiento.

Observa también:

  • la unión entre las patas y el asiento;
  • los extremos inferiores de las patas;
  • la parte posterior del respaldo;
  • las curvas de los reposabrazos.

Estas zonas suelen acumular polvo mezclado con humedad y pueden necesitar una segunda pasada.

Aclara abundantemente

Cuando hayas terminado, utiliza agua limpia para retirar todo el bicarbonato.

Este paso es importante.

Si quedan partículas sobre la superficie y dejamos que se sequen, pueden aparecer nuevas marcas blancas.

Pasa la mano por las zonas limpiadas mientras aclaras para comprobar que no queda ninguna textura arenosa.

Después utiliza un paño limpio para retirar el exceso de agua.

El secado ayuda a recuperar un aspecto uniforme

Deja la silla en un lugar ventilado hasta que se seque completamente.

Una vez seca, podrás evaluar correctamente el resultado.

En muchos casos, simplemente retirar la película de suciedad acumulada hace que el plástico recupere un aspecto mucho más claro y uniforme.

Pero recuerda que limpiar no significa devolver químicamente al plástico su color original.

Si la silla lleva años expuesta al sol y presenta amarilleamiento o pérdida permanente de color, es posible que parte de esa alteración continúe después de la limpieza.

¿Y si todavía quedan manchas?

No aumentes inmediatamente la fuerza del estropajo.

Repite el tratamiento únicamente sobre las zonas afectadas.

Puedes humedecerlas, aplicar una pequeña cantidad de pasta de bicarbonato y trabajar nuevamente con la esponja.

Varias pasadas moderadas suelen ser preferibles a una única limpieza extremadamente agresiva.

Si aparecen puntos negros que podrían estar relacionados con moho, utiliza un producto específicamente compatible con muebles de plástico exterior siguiendo las instrucciones de su fabricante.

Productos que conviene utilizar con precaución

Evita experimentar con mezclas de distintos limpiadores.

En particular, nunca mezcles lejía con vinagre, amoniaco u otros productos de limpieza, ya que algunas combinaciones pueden producir gases peligrosos.

También evita disolventes fuertes sin comprobar previamente su compatibilidad con el plástico.

Un producto capaz de eliminar rápidamente una mancha también puede alterar el acabado superficial de la silla.

Cómo mantener las sillas limpias durante más tiempo

No esperes hasta el final del verano para limpiarlas.

Una pasada periódica con agua y jabón evita que el polvo y la contaminación permanezcan durante meses sobre la superficie.

Si no vas a utilizar las sillas durante una temporada, guárdalas limpias y completamente secas en un lugar protegido siempre que sea posible.

También puedes utilizar una funda transpirable adecuada para muebles de exterior.

Cuanto menos tiempo permanezca la suciedad sobre el plástico, más sencilla será la siguiente limpieza.

Un sencillo ingrediente y unos minutos de mantenimiento

Cuando una silla blanca se vuelve gris y apagada, puede parecer que necesita un producto muy potente para recuperarse.

Pero merece la pena empezar por un procedimiento mucho más sencillo.

Retira el polvo, lava la superficie, aplica una pasta de bicarbonato sobre las zonas más sucias, frota suavemente y aclara muy bien.

El cambio puede ser especialmente visible en los reposabrazos, las ranuras y los bordes donde se había acumulado suciedad durante meses.

Y si realizas esta limpieza periódicamente, tus sillas de plástico podrán mantenerse limpias y cuidadas durante mucho más tiempo, sin necesidad de esperar a que la suciedad del patio vuelva a ocultar su aspecto original.

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