Con este sencillo método, los cajones de plástico de la cocina quedan libres de grasa pegajosa

Los cajones y organizadores de plástico de la cocina parecen fáciles de mantener limpios, pero con el paso del tiempo pueden acabar cubiertos por una desagradable película de grasa. El polvo se adhiere a ella, aparecen manchas amarillentas y las esquinas se llenan de residuos que un simple paño húmedo ya no consigue eliminar.

Esto ocurre especialmente en los cajones situados cerca de los fogones, el horno o la zona donde se preparan los alimentos. La grasa suspendida en el ambiente termina depositándose sobre las superficies y, cuando permanece allí durante semanas, se vuelve cada vez más pegajosa.

Por suerte, agua caliente, lavavajillas y un poco de paciencia suelen ser suficientes para recuperar estos elementos de plástico sin necesidad de frotar durante horas.

¿Por qué aparece esa capa pegajosa?

La grasa de cocina no siempre se queda únicamente en las sartenes y en la placa.

Durante la preparación de los alimentos, pequeñas partículas pueden dispersarse por el ambiente y terminar sobre muebles, tiradores, recipientes y organizadores. Si no se eliminan regularmente, forman una película fina.

Después se mezcla con polvo, migas y otros residuos.

El resultado es esa capa amarillenta y pegajosa que cuesta retirar con agua fría.

El problema empeora cuando intentamos limpiarla únicamente pasando un paño: parte de la grasa desaparece, pero otra simplemente se extiende por la superficie.

Primero, vacía completamente el cajón

Antes de comenzar, retira todos los cubiertos, utensilios y recipientes.

Si el cajón contiene un organizador extraíble, sácalo. Esto hará que la limpieza resulte mucho más sencilla y permitirá acceder a las esquinas.

Sacude las migas sobre el cubo de basura o utiliza un cepillo pequeño.

Conviene eliminar primero toda la suciedad seca. De lo contrario, al añadir agua acabarás formando una mezcla de grasa, polvo y restos de comida todavía más incómoda de limpiar.

El método sencillo para ablandar la grasa

La clave está en no comenzar frotando la grasa seca.

Llena el fregadero o un recipiente suficientemente grande con agua caliente, pero no hirviendo. Añade unas gotas de lavavajillas desengrasante y mezcla.

Introduce el organizador de plástico y deja que el agua jabonosa actúe durante unos 10-15 minutos.

El detergente ayuda a desprender la grasa, mientras que el agua caliente facilita que la película pegajosa se ablande.

En muchos casos notarás que, después del remojo, la suciedad que parecía completamente adherida comienza a salir con mucha más facilidad.

Ahora sí: limpia sin dañar el plástico

Después del remojo, utiliza una esponja suave o un paño de microfibra.

Pasa la esponja por toda la superficie, prestando especial atención a las esquinas, divisiones y bordes.

Para las zonas estrechas puedes utilizar un cepillo de dientes viejo de cerdas suaves.

No es necesario ejercer demasiada presión. Si la grasa se ha ablandado correctamente, debería desprenderse progresivamente.

Evita los estropajos metálicos y las superficies extremadamente abrasivas. Pueden dejar pequeños arañazos en el plástico donde posteriormente se acumulará todavía más suciedad.

¿Qué hacer con la grasa especialmente resistente?

Si después del primer lavado todavía notas algunas zonas pegajosas, no seques el organizador todavía.

Aplica una pequeña cantidad de lavavajillas directamente sobre la zona y extiéndela con una esponja húmeda. Déjala actuar unos minutos antes de volver a frotar suavemente.

Para determinados plásticos resistentes también puede resultar útil una pasta suave de bicarbonato y agua aplicada de forma localizada.

Sin embargo, es recomendable probar primero cualquier método en una zona discreta, especialmente si el plástico es de color, tiene un acabado brillante o presenta decoraciones.

En la mayoría de los casos, repetir el tratamiento con agua caliente y detergente es preferible a recurrir directamente a productos agresivos.

No olvides limpiar el interior del mueble

De poco sirve dejar impecable el organizador si después vuelve a colocarse dentro de un cajón cubierto de grasa.

Mientras el accesorio está en remojo, aprovecha para limpiar el interior.

Retira primero las migas y el polvo.

Después utiliza un paño ligeramente humedecido con agua tibia y unas gotas de lavavajillas. Pásalo por la base, los laterales y las esquinas.

Es importante no empapar el mueble, sobre todo si está fabricado con madera, MDF o aglomerado.

Finaliza pasando otro paño ligeramente humedecido con agua limpia para retirar los restos de detergente y seca inmediatamente.

Aclara muy bien el plástico

Cuando toda la grasa haya desaparecido, aclara el organizador con abundante agua limpia.

Este paso es más importante de lo que parece.

Si queda una película de detergente, la superficie puede seguir teniendo un tacto extraño y atraer polvo con mayor facilidad.

Pasa los dedos por el plástico una vez aclarado. Debe sentirse limpio, sin zonas aceitosas ni residuos jabonosos.

Si todavía notas una parte resbaladiza o pegajosa, repite la limpieza en esa zona.

El secado también importa

Utiliza un paño limpio para retirar la mayor cantidad posible de agua y después deja que el organizador termine de secarse completamente al aire.

No vuelvas a introducirlo húmedo en el cajón.

La humedad atrapada en un espacio cerrado puede provocar malos olores y crear condiciones favorables para la aparición de moho en determinadas superficies del mueble.

Espera hasta que tanto el cajón como el organizador estén completamente secos antes de colocar nuevamente los utensilios.

¿Se puede meter en el lavavajillas?

Depende del tipo de plástico.

Aunque algunos organizadores son aptos para lavavajillas, otros pueden deformarse con las altas temperaturas.

Busca el símbolo correspondiente o consulta las indicaciones del fabricante antes de hacerlo.

Si no estás seguro, el lavado manual con agua caliente y lavavajillas es una opción mucho más prudente.

Esto resulta especialmente importante con plásticos finos o antiguos.

Evita mezclar productos de limpieza

Cuando la grasa parece especialmente resistente puede surgir la tentación de combinar varios limpiadores.

No es necesario y, en algunos casos, puede resultar peligroso.

Nunca mezcles lejía con vinagre, amoniaco u otros productos de limpieza.

Para la grasa habitual de los cajones, empezar con un buen lavavajillas desengrasante y agua caliente suele ser más que suficiente.

El truco está en no dejar que la grasa se acumule

Una vez que el cajón está completamente limpio, mantenerlo así requiere mucho menos trabajo.

Cada pocas semanas, vacíalo, retira las migas y pasa un paño ligeramente humedecido con agua jabonosa por el organizador.

Si cocinas frecuentemente con aceite y el cajón está muy cerca de los fogones, quizá necesite una limpieza más habitual.

También ayuda utilizar correctamente la campana extractora durante la cocción.

Cuanto menos tiempo permanezca la película de grasa sobre el plástico, más fácil será retirarla.

Un cambio enorme con un método muy sencillo

La diferencia entre un organizador cubierto de grasa amarillenta y uno limpio puede ser sorprendente.

Y el secreto no consiste en utilizar productos especialmente fuertes.

Retirar primero la suciedad seca, dejar que el agua caliente y el lavavajillas ablanden la grasa, limpiar suavemente y aclarar bien es una combinación sencilla que funciona en muchos casos.

El plástico recupera su aspecto limpio, desaparece esa desagradable sensación pegajosa y el interior del cajón vuelve a resultar agradable para guardar los utensilios de cocina.

Además, si realizas una pequeña limpieza de mantenimiento periódicamente, probablemente no tendrás que volver a enfrentarte a una capa de grasa tan difícil de eliminar.

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